Economía Crisis en la industria láctea

Lácteos Verónica vende sus dos principales plantas por u$s15,5 millones en medio de la crisis

Lácteos Verónica acordó vender sus plantas de Clason y Suardi por u$s15,5 millones mientras atraviesa un concurso preventivo con un pasivo de $118.496 millones. Las operaciones deberán ser autorizadas por la Justicia y generan interrogantes sobre el futuro de los trabajadores.

4 de Septiembre de 2026
Lácteos Verónica vende dos plantas por u$s15,5 millones. (Archivo).

Lácteos Verónica vende sus dos principales plantas industriales en Santa Fe en medio de una profunda crisis financiera y productiva que llevó a la histórica compañía a solicitar su concurso preventivo de acreedores. Los establecimientos de Clason y Suardi fueron comprometidos por un total de u$s15,5 millones, aunque las operaciones todavía necesitan autorización judicial.

 

Los boletos de compraventa habían sido firmados el 2 de julio, semanas antes de la presentación concursal. La planta de Clason fue pactada en u$s9 millones con Lacterra, mientras que Copalac acordó pagar u$s6,5 millones por el establecimiento ubicado en Suardi.

 

En ambos casos se estableció un esquema de tres cuotas con vencimientos a los 18, 30 y 42 meses y garantías hipotecarias sobre los inmuebles. Debido a que Verónica quedó posteriormente bajo un proceso concursal, la transferencia definitiva de los activos dependerá ahora de la decisión del juzgado interviniente.

 

Quiénes compran las plantas de Lácteos Verónica

 

Uno de los aspectos que generó interrogantes en el sector fue la reciente constitución de las dos firmas compradoras. Según publicó Ámbito, Lacterra fue creada el 19 de junio de 2026 y Copalac comenzó sus operaciones el 11 de junio, pocas semanas antes de la firma de los contratos.

 

Las operaciones contemplaron además contratos de producción a fasón. Mediante ese mecanismo, las compradoras aportarán la leche fluida y conservarán la propiedad de los productos elaborados, mientras Lácteos Verónica continuará operando las instalaciones a cambio del cobro de un canon.

 

La planta de Suardi ya funcionaba parcialmente bajo esa modalidad al momento de la apertura del concurso preventivo, mientras que en el establecimiento de Clason se realizaban trabajos para adaptar la operación al nuevo esquema productivo.

 

Dos plantas con capacidad para más de un millón de litros diarios

 

El complejo industrial de Clason está ubicado sobre la Ruta Nacional 34 y cuenta con una capacidad declarada para procesar 530.000 litros de leche por día. Allí funcionan líneas destinadas a la elaboración de dulce de leche, crema y queso procesado, y trabajan alrededor de 140 personas.

 

Lacterra acordó desembolsar u$s9 millones mediante tres cuotas de u$s3 millones. Por el servicio de producción a fasón, además, garantizará a Verónica $600,6 millones mensuales más IVA, con actualización por inflación, y un adicional variable en caso de superar el volumen de producción establecido.

 

La planta de Suardi, sobre la Ruta Provincial 23, tiene capacidad para procesar 580.000 litros diarios. Posee instalaciones para producir leche en polvo y una línea destinada a quesos blandos. La dotación informada alcanza a 85 trabajadores.

 

Cómo será la operación en Suardi

 

Copalac acordó pagar u$s6,5 millones por esa unidad mediante tres cuotas de aproximadamente u$s2,17 millones. El contrato de fasón contempló, a su vez, un pago mensual de u$s324.000 más IVA y un adicional de $32 por cada litro procesado.

 

En un intento por recuperar parcialmente la actividad de Suardi, la firma acordó ingresar para producir leche en polvo mediante este esquema y generar ocupación provisoria para unos 30 trabajadores. Desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) indicaron que la empresa asumiría responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y previsionales del personal incorporado.

 

Sin embargo, trabajadores y actores vinculados con la cuenca láctea plantearon dudas respecto del proyecto. Entre los interrogantes señalaron la falta de certezas sobre el origen de la leche que abastecería la producción y la logística que permitiría sostener el funcionamiento industrial.

Un pasivo de más de $118.000 millones

 

La decisión de desprenderse de las plantas se produjo en medio de un delicado escenario económico. De acuerdo con los balances incorporados al expediente judicial, al 30 de junio Lácteos Verónica declaró activos por $109.234 millones frente a pasivos por $118.496 millones.

 

La diferencia dejó un patrimonio neto negativo de $9.262 millones. Dentro de sus activos, alrededor de $99.147 millones correspondían a bienes de uso e instalaciones industriales, lo que refleja el peso de las plantas dentro de la estructura patrimonial de la compañía.

 

A ese panorama se agregaron más de 2.900 cheques rechazados por una suma superior a $11.200 millones y un pasivo bancario de $4.744,8 millones. La empresa atribuyó su deterioro financiero a la caída del consumo, el incremento de los costos fijos, el encarecimiento del crédito y la falta de capital de trabajo para adquirir materia prima.

 

De más de 700 empleados a solamente 362

 

La crisis también provocó un fuerte impacto laboral. Lácteos Verónica pasó de contar con más de 700 trabajadores a mantener una dotación de 362 operarios. Además de Clason y Suardi, la compañía conserva una tercera planta en Lehmann, donde trabajan 112 personas.

 

Ese establecimiento permanece paralizado y no fue incluido en los acuerdos de venta. La situación contrasta con los años de mayor actividad de la empresa, cuando llegó a procesar más de un millón de litros de leche diarios y mantuvo una fuerte presencia tanto en el mercado argentino como en el exterior.

 

En aquella etapa, Verónica exportaba productos hacia Argelia y distintos mercados de Medio Oriente y llegó a registrar ventas externas superiores a u$s102 millones. Actualmente, la falta de leche fluida mantiene buena parte de su capacidad industrial prácticamente detenida.

 

La Justicia tendrá la última palabra

 

Sobre Copalac también surgieron interrogantes por su reciente creación y por las actividades consignadas en sus registros. La sociedad tiene domicilio en Morteros, Córdoba, y figura vinculada a actividades de construcción, albañilería y transporte, publicó Iprofesional.

 

La operación, por lo tanto, todavía no implica el traspaso definitivo de las plantas. La condición concursal de Lácteos Verónica obliga a someter las ventas al análisis judicial para determinar si resultan compatibles con la protección de los acreedores y la continuidad de la compañía.

 

Será el juzgado que interviene en el concurso preventivo el que finalmente deberá autorizar o rechazar el desprendimiento de los dos principales establecimientos. Mientras se espera esa definición, el futuro de Lácteos Verónica continúa marcado por el elevado endeudamiento, la caída de la producción y la incertidumbre sobre la continuidad de cientos de puestos de trabajo.

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