Economía Crisis en la industria láctea argentina

Empresa láctea podría reabrir una planta tras diez meses de parálisis y deudas millonarias

La empresa negocia con una firma cordobesa para reactivar su planta de Lehmann, en Santa Fe. Los trabajadores acumulan meses sin cobrar y la compañía enfrenta deudas cercanas a los $120.000 millones.

22 de Octubre de 2026
Lácteos Verónica podría reabrir una planta tras diez meses

La histórica empresa Lácteos Verónica podría retomar la producción en su planta de Lehmann, provincia de Santa Fe, después de casi diez meses de inactividad. La compañía mantiene conversaciones con una firma láctea cordobesa para establecer un acuerdo que permita utilizar las instalaciones y reincorporar parte del personal, en medio de una crisis financiera que amenaza su continuidad.

 

Santiago Meyer, gerente de la fábrica, fue quien informó sobre las negociaciones con Santa Clara, una empresa ubicada en la zona de Villa María y Villa Nueva, Córdoba. La propuesta contempla inicialmente la elaboración de leche en polvo, aunque también se analiza producir dulce de leche.

 

La iniciativa surgió mientras Lácteos Verónica atraviesa un concurso preventivo de acreedores, mantiene prácticamente paralizadas sus tres plantas industriales y acumula importantes deudas salariales. Los trabajadores cobraron por última vez en febrero de 2026 y arrastran atrasos en sus haberes desde el año anterior.

 

 

Cómo sería el acuerdo para volver a producir

La alternativa que evalúan ambas compañías consiste en implementar un contrato de producción a fasón, una modalidad mediante la cual una empresa utiliza las instalaciones industriales de otra para fabricar productos por encargo.

 

En este caso, Santa Clara encargaría la producción, mientras que Verónica aportaría su infraestructura, equipamiento y parte de los trabajadores. El convenio no implicaría la venta del establecimiento, sino su utilización para recuperar la actividad industrial.

 

La planta de Lehmann cuenta con 112 trabajadores, aunque todavía no se definió cuántos serían convocados en una primera etapa. Antes de reiniciar la elaboración de productos, sería necesario realizar tareas de mantenimiento y acondicionamiento de las instalaciones.

 

También deberían restablecerse servicios esenciales, como limpieza, seguridad y comedor. Sin embargo, permanecen sin resolver aspectos fundamentales relacionados con las condiciones de reincorporación del personal y el pago de los salarios adeudados.

 

Trabajadores llevan meses sin cobrar sus salarios

La posibilidad de reactivar la fábrica generó expectativas entre los empleados, aunque persisten las dudas debido a los intentos anteriores que no lograron sostener la producción.

 

Entre septiembre y diciembre de 2025, la empresa había acordado distintos esquemas de elaboración para terceros, principalmente de leche en polvo. Sin embargo, esas alternativas no tuvieron continuidad y la situación económica continuó deteriorándose.

 

Ante la falta de ingresos, numerosos trabajadores de Lehmann debieron buscar otras ocupaciones para mantener a sus familias. La crisis también afectó a productores tamberos y proveedores que acumularon deudas por operaciones comerciales incumplidas.

 

Durante 2025, los problemas financieros se profundizaron y alcanzaron a las tres plantas de la compañía, ubicadas en Lehmann, Clason y Suardi, todas en territorio santafesino.

 

En diciembre de ese año, luego del incumplimiento de un cronograma de pagos semanales acordado con el gremio Atilra, los trabajadores interrumpieron sus actividades.

 

A comienzos de 2026, la planta de Clason permanecía completamente detenida por falta de leche cruda y alrededor de 700 empleados de la compañía atravesaban dificultades para percibir sus remuneraciones.

 

Lácteos Verónica acumula deudas por casi $120.000 millones

Fundada en 1923 por la familia Espiñeira, de origen español, Lácteos Verónica es una de las empresas tradicionales de la industria láctea argentina. Desde la década de 1960 desarrolló su estructura industrial en Santa Fe y alcanzó una importante presencia en el mercado nacional e internacional.

 

En sus mejores años, la compañía procesaba más de un millón de litros de leche diarios y exportaba productos a Argelia y distintos países de Medio Oriente. Incluso llegó a registrar ventas externas superiores a los 102 millones de dólares.

 

Sin embargo, los problemas financieros comenzaron años atrás. En 2019, la empresa atravesó un Procedimiento Preventivo de Crisis y posteriormente logró alcanzar niveles elevados de comercialización durante la pandemia.

La situación volvió a complicarse en abril de 2025, cuando las dificultades para financiar las operaciones y adquirir materia prima comenzaron a afectar la producción.

En agosto de 2026, la compañía solicitó la apertura de su concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 17, a cargo del juez Federico Güerri.

 

Según los balances presentados en el expediente judicial, al 30 de junio de 2026 la empresa registraba activos por $109.234 millones y pasivos por $118.496 millones, con un patrimonio neto negativo superior a los $9.200 millones.

 

A ese escenario se sumaron más de 2.900 cheques rechazados por un monto superior a los $11.200 millones y una deuda bancaria cercana a los $4.745 millones.

Desde la conducción de la compañía atribuyeron el deterioro financiero a la caída del consumo, el incremento de los costos fijos, las dificultades de acceso al crédito y la falta de capital de trabajo para comprar leche cruda.

 

La crisis también provocó una fuerte reducción de la plantilla laboral. De una estructura que llegó a superar los 700 empleados, Lácteos Verónica pasó a declarar 362 trabajadores.

 

Conflictos con productores y denuncias de presunto vaciamiento

Otro episodio que profundizó las dificultades fue la separación de Las Becerras SA, una empresa agropecuaria vinculada con la familia propietaria que abastecía de materia prima a la industria.

 

En septiembre de 2025 se concretó una división que derivó la producción de leche hacia otras compañías del sur santafesino. La operación generó cuestionamientos y denuncias de presunto vaciamiento.

 

Paralelamente, alrededor de 150 tambos que habían abastecido a Lácteos Verónica comenzaron a organizarse para reclamar el pago de importantes deudas comerciales.

La falta de materia prima, sumada a los compromisos financieros acumulados, terminó por comprometer el funcionamiento de las tres instalaciones industriales.

 

Qué pasará con las plantas de Clason y Suardi

Mientras avanza en las conversaciones para reactivar Lehmann, Lácteos Verónica busca concretar la venta de sus otras dos fábricas, ubicadas en Clason y Suardi.

Antes de solicitar el concurso preventivo, el 2 de julio de 2026, la empresa firmó boletos de compraventa por un total de 15,5 millones de dólares para transferir ambos establecimientos.

 

La operación contempló la venta de la planta de Clason a Lacterra por 9 millones de dólares, mientras que la fábrica de Suardi fue comprometida a Copalac por 6,5 millones de dólares.

 

Los contratos establecieron pagos en tres cuotas, con vencimientos a los 18, 30 y 42 meses, además de garantías hipotecarias y compromisos relacionados con la continuidad de la producción y el mantenimiento del personal.

 

Sin embargo, las operaciones todavía requieren autorización judicial, por lo que las transferencias no se encuentran definitivamente concretadas.

 

Las negociaciones también generaron interrogantes debido a que las dos sociedades compradoras habían sido constituidas pocas semanas antes de la firma de los acuerdos.

 

A diferencia de Clason y Suardi, la planta de Lehmann quedó fuera de las operaciones de venta. Por ese motivo, la posibilidad de alcanzar un convenio de producción con Santa Clara aparece como una alternativa para recuperar parcialmente la actividad y ofrecer una respuesta a los trabajadores que llevan meses sin percibir sus salarios.

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