Una niña entrerriana que ama el campo y llora cuando debe irse protagonizó una escena tan simple como emotiva. Clarita tiene apenas dos años y cada vez que llega el momento de dejar el campo familiar, su tristeza refleja el profundo vínculo que ya construyó con la naturaleza.
El momento fue registrado por su mamá, Victoria Rodríguez, quien compartió un breve video que despertó miles de reacciones. En las imágenes se la ve a la pequeña sentada en la camioneta, despeinada por el viento y con una camisita blanca con volados, mientras expresa su disgusto por tener que volver a casa después de un día entero jugando entre tierra, animales y maquinaria rural.
“Cuando estás en el campo y tenés que volverte a la ciudad”, escribió la madre en el video, sin imaginar que ese instante cotidiano terminaría emocionando a tanta gente.
Un amor temprano por el campo
Victoria, de 29 años, contó que la familia suele pasar los fines de semana en el campo ubicado en Chajarí, donde su esposo Maxi trabaja. La escena ocurrió justamente mientras él terminaba de cargar herramientas para emprender el regreso. “Es una locura lo que le encanta el campo. A la gente le sorprendió mucho la reacción de Clarita y a nosotros nos llenó de amor”, relató.
La pequeña, que cumplió dos años en octubre, vive cada visita al campo como una aventura. Allí comparte tiempo con sus abuelos, observa el trabajo rural y participa —a su manera— de las tareas cotidianas.
Siestas en el tractor y descubrimientos
Entre recuerdos que ya forman parte de la infancia de Clarita, Victoria mencionó momentos que reflejan la naturalidad con la que la niña se mueve en ese entorno.
“Duerme la siesta en el tractor, a upa de su abuelo”, contó. También relató que, junto a su abuela, presenció todo el proceso de cultivo: sembrar verduras, verlas crecer y finalmente cosecharlas.
Para la familia, esas experiencias tienen un valor especial. No se trata solo de pasar tiempo al aire libre, sino de transmitir una forma de ver la vida. “Nuestra intención es que ella aprenda que todo lleva tiempo y esfuerzo, que las cosas no están a un click o se consiguen apretando un botón”, explicó Victoria
El valor de lo simple
En un mundo donde cada vez más niños crecen rodeados de pantallas y estímulos digitales, Clarita parece haber encontrado su lugar entre pasto, flores y tierra.
“Quiero que el campo y la naturaleza queden en su mente. Sinceramente la veo re feliz corriendo entre las flores, jugando con cosas simples y paseando con nosotros”, dijo su mamá a Todo Noticias. Para Victoria, lo más importante es que la niña pueda construir recuerdos ligados a esos momentos. “Es muy emocionante que pase tiempo de calidad, que sepa de dónde vienen las cosas y que incorpore costumbres del campo. Aunque es chiquita, sabemos que estas experiencias van a quedar en su memoria”, reflexionó.