REDACCIÓN ELONCE
La Peregrinación de los Pueblos Hasenkamp-Paraná continúa durante la noche con miles de fieles que avanzan por los caminos entrerrianos hacia el Santuario de La Loma.
La 44ª edición de esta multitudinaria manifestación religiosa comenzó este viernes 16 de octubre, a las 17, desde la ermita de la Virgen de Schoenstatt, en Hasenkamp, y tiene previsto culminar durante la tarde del sábado 17, después de recorrer aproximadamente 90 kilómetros.
Familias, jóvenes, adultos y grupos de amigos participaron de la tradicional caminata, que se realiza desde 1983 y convoca a personas de distintas localidades entrerrianas y otras provincias.
Los peregrinos compartieron momentos de oración, cánticos y reflexión, mientras avanzaron durante las primeras horas de un recorrido que se extenderá durante toda la madrugada.
Como cada año, Elonce acompaña la Peregrinación de los Pueblos con una cobertura especial, registrando imágenes y testimonios de quienes participan.
Durante la primera etapa, los caminantes llegaron al campo Podversich, donde realizaron una parada para descansar, hidratarse, cambiarse de ropa y prepararse para continuar hacia Paraná.
La primera parada
El campo Podversich se convirtió en uno de los primeros puntos de encuentro y descanso de los peregrinos. Allí, numerosos participantes se sentaron sobre el césped, compartieron mates y alimentos, revisaron sus pies y aprovecharon para recuperar energías antes de retomar la marcha.
La temperatura comenzó a descender durante la noche, después de una jornada que había presentado momentos de calor. Esta situación llevó a muchos caminantes a cambiarse las remeras, colocarse abrigo y preparar la ropa necesaria para afrontar las próximas horas.
Durante la recorrida de Elonce, los peregrinos compartieron experiencias diferentes. Algunos realizaban por primera vez la caminata, mientras que otros acumulaban décadas de participación. Sin embargo, coincidieron en destacar la importancia de la fe, el agradecimiento y el acompañamiento entre quienes avanzaban hacia el santuario.
Madre e hija que buscan superar sus propios límites
Entre las historias recogidas por Elonce estuvo la de Milena, de 18 años, y su madre Rosana, quienes participaban juntas de la peregrinación por segunda vez.
Ambas habían llegado hasta el campo Podversich durante la edición anterior y este año se propusieron avanzar una distancia mayor. Sin embargo, el primer tramo les provocó ampollas en los pies, una dificultad que intentaron superar para continuar caminando.
“Bien, saqué ampollas, pero bien. Seguimos bien”, expresó Milena, mientras descansaba y se preparaba para atender las molestias. La joven explicó que había llevado elementos para curarse y que su intención era continuar: “Vamos a curarlas y seguir”.
“Es gente que ni conocés y te apoya”
Más allá de las dificultades físicas, Milena destacó la experiencia de compartir el camino con personas que no conocía y que, sin embargo, ofrecían palabras de aliento y acompañamiento. “Es muy lindo esta sensación de fe y de todo. Es gente que ni conocés y que está al lado tuyo y que tenés que seguir y ellos te apoyan”, manifestó ante Elonce.
La joven también contó que habían llevado bolsas de nylon para protegerse ante posibles precipitaciones. La decisión estuvo relacionada con lo ocurrido el año anterior, cuando la lluvia complicó su primera experiencia.
Su madre, Rosana, reconoció que las ampollas habían dificultado el recorrido. Ambas decidieron colocarse dos pares de medias para disminuir las molestias provocadas por el roce del calzado.
El deseo de completar una caminata que siempre habían querido realizar
Rosana explicó que durante muchos años había tenido la intención de participar de la Peregrinación de los Pueblos, pero distintas circunstancias se lo habían impedido. “Siempre la quise hacer y por una cosa y otra nunca la podía hacer. Así que este es el segundo año que la estamos haciendo”, relató.
La mujer reconoció que todavía no sabía hasta dónde podrían avanzar debido a las molestias físicas. Sin embargo, mantuvo la expectativa de superar la distancia alcanzada en la edición anterior. “La primera vez la hicimos hasta acá y ahora queremos llegar más lejos, pero no sé si vamos a poder porque nos sacaron ampollas”, expresó.
Su primera peregrinación para agradecer por la familia
Otro de los testimonios fue el de Emanuel, oriundo de María Grande, quien participaba por primera vez de la caminata. El hombre contó que todavía estaba descubriendo cuáles eran los elementos necesarios para afrontar un recorrido de semejante extensión. Explicó que había llevado diferentes prendas de vestir ante los cambios de temperatura previstos para la noche.
“La primera vez que lo hago, así que bueno, estamos experimentando las cosas que hay que llevar, las cosas que son innecesarias”, comentó. Al explicar sus motivos para participar, destacó que buscaba vivir una experiencia espiritual diferente y agradecer por las cosas esenciales de su vida.
“Agradecer a la vida, agradecer por mis hijos, salud, bienestar. Lo básico, lo esencial de la vida”, expresó.
Caminó para agradecer por la recuperación de su hermana
Carlos, también de María Grande, contó que participaba de la peregrinación por tercera vez, aunque no de manera consecutiva. En esta oportunidad, su principal motivación fue agradecer por la recuperación de su hermana, quien había atravesado una situación delicada de salud. “Yo este año lo hago en agradecimiento a la Virgen por la recuperación de la salud de mi hermana, que estuvo muy grave”, relató a Elonce.
El peregrino aseguró que había completado el primer tramo sin dificultades y que sus pies se encontraban en buenas condiciones. Durante el descanso aprovechó para cambiarse y preparar el abrigo necesario para continuar durante la madrugada.
Carlos también manifestó su intención de completar el recorrido hasta Paraná, donde los fieles esperan llegar durante la tarde del sábado.
Angélica: 34 años de peregrinaciones y una tradición familiar
Entre las participantes que descansaban en el campo Podversich se encontraba Angélica, oriunda de María Grande, aunque residente desde hacía varios años en Santa Fe. La mujer contó que participaba de la Peregrinación de los Pueblos desde hacía 34 años y que su vínculo con esta manifestación religiosa había comenzado por la fe de su familia.
“Todo empezó primero porque la fe de mi familia y después cada año la necesidad de agradecer, de pedir por las intenciones de los demás y esta alegría, este llamado que la Virgen nos hace no tiene explicación”, expresó.
Angélica recordó que inicialmente participaba toda su familia, aunque con el paso del tiempo algunos dejaron de hacerlo por diferentes motivos. Actualmente continuaba caminando junto a su hermana y otras personas que se incorporaban a la experiencia.
Los consejos de una peregrina con décadas de experiencia
Después de tantos años de participación, Angélica aseguró que había aprendido a prepararse para diferentes condiciones climáticas. Durante la entrevista mostró los distintos elementos que llevaba, entre ellos zapatillas y ojotas, que utilizaba durante las paradas para descansar los pies y desplazarse con mayor comodidad.
“En tantos años nos ha agarrado la lluvia, nos ha agarrado calor impresionante, frío terrible y entonces uno ya va acostumbrándose a traer cosas”, recordó.
La peregrina destacó que cada edición presentaba desafíos diferentes, pero que el agradecimiento y la necesidad de compartir la experiencia mantenían vigente su compromiso con la caminata.
La emoción de peregrinar por 28ª vez
Yanina también compartió su historia con Elonce. La mujer contó que estaba realizando su peregrinación número 28 y que este año había invitado a una nueva compañera de trabajo. “Muy bien, mejor de lo que esperaba”, respondió al ser consultada sobre cómo había transitado el primer tramo.
La peregrina explicó que regresaba cada año por agradecimiento y por el vínculo espiritual que sentía con la Virgen. “Yo vengo por la familia siempre y en agradecimiento por tantas cosas que me da la Mater”, manifestó.
Además, sostuvo que la experiencia conservaba su significado a pesar del paso de los años. “Por más que sean tantos años, cada año es como única y como la primera vez y sentís emociones y muchas cosas nuevas que vivís año tras año”, expresó.
Una familia acompañó a los fieles con 600 litros de agua
La asistencia a los peregrinos también formó parte de las historias recogidas durante el primer descanso. Elonce dialogó con Mateo y Lucas, quienes colaboraban con el abastecimiento de agua mediante una camioneta y un carrito equipado con un tanque de aproximadamente 600 litros.
Los jóvenes explicaron que acompañaban el avance de la multitud y se adelantaban hasta determinados puntos del recorrido para esperar a los caminantes.
“Vamos acompañando. Paramos adelante de la peregrinación y esperamos que lleguen los peregrinos y ahí les damos el agua”, detallaron.
El servicio como una tradición familiar
Mateo y Lucas contaron que su familia realizaba esta tarea desde hacía varios años y que el acompañamiento se había convertido en una tradición.
“Es una tradición que tenemos todos los años. Te da mucho orgullo”, expresaron.
Durante la parada, numerosos participantes se acercaron para recargar sus botellas y disponer de agua antes de retomar la caminata. La tarea permitió colaborar con quienes debían afrontar varias horas más de esfuerzo físico, especialmente durante la noche y la madrugada.
Peregrinos que ahora ayudan a quienes no pueden continuar
Otro grupo de colaboradores estuvo integrado por Guadalupe y Mauricio, oriundos de María Grande, quienes este año decidieron participar como colectores. Explicaron que su tarea consistía en asistir a los peregrinos que presentaran cansancio o alguna lesión y trasladarlos hasta la siguiente parada.
“La tarea de los colectores es juntar a los peregrinos que ya van cansados. Ellos van hacia un servidor y nos llaman a nosotros, los vamos llevando hacia la otra parada”, detallaron.
Los voluntarios contaron que habían participado durante varios años como caminantes, pero que esta vez decidieron colaborar desde otra función, después de haber terminado muy cansados en la edición anterior.
La caminata continuó durante la madrugada
Después del descanso en el campo Podversich, los peregrinos comenzaron a organizar sus pertenencias y prepararse para retomar el camino. La siguiente parada estaba prevista para después de la medianoche, alrededor de las 2 de la madrugada, en la zona de Cerrito.
Por delante quedaban varias horas de caminata, con temperaturas más bajas y las dificultades propias de avanzar durante la oscuridad. Sin embargo, entre mates, conversaciones y muestras de acompañamiento, los participantes retomaron el recorrido hacia Paraná.
Una manifestación de fe que se realiza desde 1983
La Peregrinación de los Pueblos nació en 1983 y, con el paso de los años, se convirtió en una de las manifestaciones religiosas más convocantes de Entre Ríos.
La edición 2026 se desarrolló bajo el lema “Peregrinos con María, hacia un mundo más humano”, una invitación a compartir el camino desde la fe, la solidaridad y el compromiso espiritual.
Durante el recorrido, los participantes realizaron momentos de oración, reflexión y acompañamiento religioso, además de distintas paradas para descansar y recuperar energías. La organización dispuso un operativo de asistencia para acompañar a quienes decidieron completar los aproximadamente 90 kilómetros entre Hasenkamp y Paraná.
El Santuario de La Loma espera a miles de fieles
La llegada de los peregrinos al Santuario de La Loma estaba prevista para la tarde del sábado 17 de octubre, después de una extensa caminata que atravesó distintas localidades y sectores rurales. Durante la madrugada, numerosos fieles continuaron avanzando mientras otros se incorporaban en diferentes puntos del recorrido.
Las historias recogidas por Elonce durante la primera parada reflejaron las diversas motivaciones que impulsaron a los participantes: agradecimientos por la salud, promesas familiares, deseos personales y la necesidad de compartir una experiencia espiritual.
De esta manera, la 44ª Peregrinación de los Pueblos continuó durante la noche rumbo a Paraná, acompañada por las oraciones, los cánticos y la solidaridad de miles de personas que caminaron hacia el santuario mariano.