REDACCIÓN ELONCE
La Fiesta de la Empanada de Pescado reunió a gran cantidad de vecinos y visitantes en Puerto Sánchez, en una jornada marcada por el intenso movimiento gastronómico, el acompañamiento familiar y el impulso a los emprendedores locales.
Desde las primeras horas del evento que comenzó este mediodía, el aroma a empanadas recién preparadas dominó el ambiente y anticipó una convocatoria que superó las expectativas de los organizadores y participantes.
En el tradicional paseo costero, los puestos comenzaron a trabajar a pleno incluso, antes del inicio formal de la actividad, previsto para la tarde. “Ya nos estamos quedando sin picadillo. Estamos preparando más”, relató una de las emprendedoras a Elonce, quien destacó que la demanda fue constante desde temprano. La escena se repitió en varios stands, donde los cocineros debieron redoblar esfuerzos para mantener el ritmo de producción.
El evento no solo atrajo a residentes de Paraná, sino también a familias que eligieron el lugar como punto de encuentro. “Relindo, retranquilo, familiar”, describió un visitante al dialogar con Elonce, sintetizando el espíritu de una propuesta que combinó gastronomía, tradición y comunidad.
Ventas sostenidas y variedad de precios en los puestos
A lo largo de la jornada, los emprendedores coincidieron en remarcar el buen nivel de ventas, especialmente en comparación con el día anterior, cuando las condiciones climáticas habían limitado la concurrencia. “Hoy se movió bastante”, señalaron desde uno de los puestos, donde la producción se mantuvo constante para satisfacer la demanda.
Los precios de las empanadas variaron según el puesto y la modalidad de venta. Algunos ofrecieron docenas entre 13.000 y 18.000 pesos, mientras que otros propusieron valores más accesibles, incluso con promociones para pedidos anticipados. “Acá están a 16 mil pesos y por encargue a 15”, indicó un vendedor, quien además incorporó canales digitales para facilitar la compra mediante redes sociales y mensajería.
La diversidad de estrategias comerciales evidenció una adaptación a las nuevas formas de consumo, sin perder la esencia artesanal. En varios casos, los puestos ofrecieron la posibilidad de retirar pedidos sin bajarse del vehículo o coordinar entregas, ampliando el alcance del evento más allá del espacio físico.
Además de empanadas, algunos emprendedores sumaron otras opciones gastronómicas vinculadas a la identidad local, como pescado de río. “Surubí, mandubé, patí”, enumeró uno de los feriantes, que ofrecía también postas fritas, ampliando la propuesta culinaria de la tradicional zona costera de Paraná.
El valor del trabajo artesanal y la identidad local
Uno de los aspectos más destacados de la Fiesta de la Empanada de Pescado fue el reconocimiento al trabajo artesanal detrás de cada producto. En cada puesto, el proceso de preparación se desarrolló a la vista del público, desde el armado del relleno hasta el clásico repulgue, que muchas veces se convirtió en una demostración de destreza.
“Muchas ganas, mucho esfuerzo”, resumió una de las cocineras consultadas, quien participaba activamente en la elaboración de las empanadas. Otra emprendedora agregó: “El secreto es el amor con el que uno lo hace”, al explicar la clave del sabor que distingue a este plato típico.
Incluso, algunas participantes destacaron su experiencia y reconocimiento en el rubro. “Soy la campeona del año pasado”, afirmó una de las referentes del evento, lo que aportó un componente de identidad y prestigio a la feria.
El contacto directo con los visitantes permitió fortalecer el vínculo entre productores y consumidores, quienes no solo adquirieron alimentos, sino que también valoraron el proceso y la historia detrás de cada preparación.
Un evento que integra cultura, economía y comunidad
Más allá de la gastronomía, la Fiesta de la Empanada de Pescado incluye propuestas complementarias que enriquecieron la experiencia. Algunos puestos ofrecieron artesanías, plantas y productos elaborados, con precios accesibles desde los 3.000 pesos, lo que permitió diversificar la oferta y sumar nuevos emprendedores.
“Estoy acompañando a los pescadores, con libros, plantas y artesanías”, explicó una participante a Elonce, quien destacó la oportunidad de integrarse a una feria de gran convocatoria. Este tipo de iniciativas consolidó al evento como un espacio de encuentro comunitario, donde distintos rubros convergieron en un mismo escenario.
La jornada está atravesada por un clima festivo, con interacción constante entre los trabajadores y el público. Las degustaciones, las charlas informales y el intercambio directo generaron un ambiente distendido en la zona costera del Río Paraná, en el que la comida funcionó como eje central de la experiencia.
En ese contexto, la invitación a participar se mantuvo abierta durante toda la jornada. “Vamos a probar empanadas hasta que no quede la última”, expresó entre risas uno de los protagonistas que dialogó con el móvil de Elonce, reflejando el entusiasmo en el evento.
Impacto económico y proyección del evento
El desarrollo de la Fiesta de la Empanada de Pescado deja en evidencia su impacto en la economía local, especialmente, para los pequeños emprendedores, pescadores y productores de la zona de Puerto Sánchez. Las ventas sostenidas, el alto flujo de visitantes y la visibilidad generada posicionan al evento como una oportunidad clave para el sector.
Asimismo, la consolidación de esta fiesta como atractivo turístico refuerza el perfil de Paraná como destino gastronómico regional, con identidad propia basada en los productos del río y las tradiciones culinarias.