La Cocina del once Sabores y propuestas para cocinar en casa

La Cocina del Once presentó recetas con cerdo y un postre irresistible

La Cocina del Once presentó un menú completo de la mano del chef Sebastián Rodríguez Vivanco. Hubo un original roll de huevo, solomillo de cerdo con crema de cebollas al whisky y un postre de vainillas, chocolate, queso crema y frutillas.

21 de Septiembre de 2026
Las recetas imperdibles de La Cocina del Once. (Elonce).

REDACCIÓN ELONCE

La Cocina del Once presentó recetas con cerdo y un postre irresistible en una nueva edición del ciclo conducido por Danisa Todoro. El chef Sebastián Rodríguez Vivanco propuso un menú completo, con preparaciones que combinaron diferentes texturas, vegetales, carnes y sabores dulces.

 

La propuesta comenzó con un roll de huevo relleno de jamón crudo, rúcula, tomate, aceitunas, queso crema y frutos secos. Como plato principal, el cocinero preparó solomillo de cerdo en crema de cebollas al whisky, acompañado por papas al romero y zapallitos gratinados.

 

El cierre llegó con un postre pensado para los amantes de los sabores intensos: vainillas borrachas, galletitas de chocolate y crema de queso con frutillas. De esta manera, el ciclo volvió a presentar alternativas que pueden reproducirse en casa siguiendo cada uno de los procedimientos.

 

Una entrada fresca: roll de huevo y jamón crudo

 

Para comenzar el menú, Rodríguez Vivanco eligió una preparación en formato de pequeños bocados. La cubierta del roll se realizó con cuatro huevos grandes, almidón de maíz disuelto en agua, sal y una pequeña cantidad de aceite de oliva.

 

El relleno combinó 80 gramos de jamón crudo, rúcula fresca, tomate, aceitunas negras, 150 gramos de queso crema y unos 40 gramos de frutos secos, que podían ser nueces o almendras tostadas. También se podía incorporar aceite de oliva y aceto balsámico para condimentar.

 

El primer paso consistió en batir los huevos junto con la sal y el almidón de maíz disuelto. La preparación se cocinó en una sartén antiadherente, formando capas finas similares a panqueques. Una vez listas, debían enfriarse completamente antes del armado.

 

Cómo armar los rolls

 

Por separado, se mezcló el queso crema con las aceitunas negras picadas, los frutos secos, sal y pimienta. El tomate debía cortarse en tiras finas y sin semillas para evitar que aportara demasiada humedad.

 

Sobre cada lámina fría de huevo se distribuyó la preparación de queso crema. Luego se colocaron las lonjas de jamón crudo, una cama de rúcula y las tiras de tomate. Con ayuda de una esterilla, el roll debía enrollarse firmemente hasta quedar compacto.

 

Finalmente, se cortó en pequeños bocados con un cuchillo bien afilado. Para la presentación, podían colocarse las piezas acostadas o erguidas y terminarse con un hilo de reducción de aceto balsámico o aceite de oliva.

 

Solomillo al whisky, el protagonista del plato principal

 

Para el plato fuerte, el chef trabajó con dos solomillos de cerdo, cebollas, whisky, crema de leche, caldo de carne, azúcar, manteca y aceite de oliva. La guarnición estuvo integrada por papas al romero y zapallitos gratinados con queso.

 

Las papas se cortaron en gajos o cubos y se condimentaron con aceite de oliva, ajo, romero, sal y pimienta. Luego se cocinaron aproximadamente entre 35 y 40 minutos en un horno a 200 grados, hasta conseguir una superficie dorada y crocante y un interior tierno.

 

Los zapallitos, en tanto, se cortaron en rodajas y se doraron brevemente en una sartén con aceite y ajo. Después se condimentaron con sal, pimienta y nuez moscada, se cubrieron con queso rallado y se llevaron al horno para completar el gratinado.

 

El secreto de la crema de cebollas

 

Uno de los pasos centrales fue la caramelización de las cebollas. Se cocinaron lentamente con manteca, aceite y una pizca de sal durante unos 20 a 25 minutos. Después se incorporó azúcar y la cocción continuó algunos minutos más.

 

Los solomillos se salpimentaron y sellaron a fuego fuerte durante aproximadamente dos minutos por lado. En esa misma sartén se incorporó el whisky para recuperar los jugos que habían quedado en el fondo y formar la base de la salsa.

 

El reducido se agregó a las cebollas junto con el caldo y la crema de leche. Finalmente, se reincorporó el cerdo y se cocinó a fuego lento entre ocho y diez minutos, hasta conseguir una salsa cremosa. El plato se completó con las papas al romero y los zapallitos gratinados.

 

Vainillas, chocolate y frutillas para el final

 

Para cerrar el menú, La Cocina del Once presentó un postre en capas. La preparación incluyó queso crema, crema de leche, azúcar impalpable, esencia de vainilla, frutillas frescas, vainillas y galletitas de chocolate.

 

Las vainillas se humedecieron en una mezcla de café frío, azúcar y una bebida elegida entre moscato, oporto, licor de café o Tía María. Por otra parte, las galletitas de chocolate se trituraron y se reservaron para formar la base y aportar una textura crocante.

 

Para elaborar la crema, se batió la crema de leche con azúcar impalpable y esencia de vainilla hasta alcanzar medio punto. Luego se agregó el queso crema y, finalmente, una parte de las frutillas cortadas.

El armado y un paso fundamental: el frío

 

El armado comenzó con una capa de galletitas trituradas, seguida por crema de queso y frutillas. Encima se acomodaron las vainillas previamente humedecidas en café y licor, procurando hacerlo rápidamente para impedir que se desarmaran.

 

Después se incorporó otra capa de crema y el resto de las frutillas frescas. La preparación se terminó con más crema y galletitas de chocolate trituradas sobre la superficie.

 

El postre debía permanecer al menos cuatro horas en la heladera, aunque la recomendación era dejarlo reposar hasta el día siguiente. Antes de llevarlo a la mesa, podía decorarse con frutillas frescas enteras o cortadas al medio, completando así el tercer paso del menú presentado en La Cocina del Once.

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