REDACCIÓN ELONCE
La batucada Camboriú volvió a llenar de ritmo y percusión el barrio La Floresta, donde sus integrantes realizan ensayos abiertos que convocan a vecinos y curiosos. El grupo, conformado por personas de distintos barrios de la ciudad, sostiene una propuesta cultural que combina memoria familiar, trabajo artesanal y pasión por la música.
Roque Albornoz, uno de los referentes de la batucada, dialogó este miércoles con Elonce y compartió detalles sobre el origen del grupo, que tiene una fuerte raíz emotiva. “Fue formada hace bastante por mi padre y mi madre. Luego se dejó porque ellos no tuvieron tiempo y se suspendió. La idea mía fue recordar a ellos y formamos esta batucada. Se hicieron los tambores”.
De esta manera, la batucada Camboriú no solo representa un espacio artístico, sino también un homenaje y una continuidad de una historia familiar ligada al ritmo y a la cultura popular, que hoy vuelve a cobrar vida en cada ensayo.
Instrumentos artesanales y trabajo colectivo
Uno de los aspectos que distingue a la batucada Camboriú es la construcción artesanal de sus instrumentos. Lejos de adquirirlos de manera industrial, los integrantes participan activamente en su elaboración, lo que fortalece el sentido de pertenencia al grupo.
Albornoz explicó cómo es ese proceso. “Nosotros compramos los materiales. Son chapas que la vamos formando hasta tener el sonido que suena. Después tenemos una cuíca hecha casera y los tambores son de chapas. Algunos me los regalaron y los demás son hechos artesanales”.
Este trabajo manual no solo permite reducir costos, sino que también aporta identidad sonora propia, ya que cada instrumento tiene un timbre particular producto del proceso de fabricación. Además, el armado colectivo refuerza los lazos entre los integrantes y genera un aprendizaje compartido.
La música, en este contexto, se convierte en una excusa para el encuentro, el intercambio de saberes y la construcción comunitaria desde lo cultural.
Integrantes de distintos barrios y ensayos semanales
La batucada Camboriú está integrada por personas que llegan desde diferentes puntos de la ciudad. Según indicaron, participan vecinos de los barrios AATRA y Bajada Grande, entre otros, lo que convierte al grupo en un espacio diverso y abierto.
Los ensayos se realizan de manera regular en barrio La Floresta, específicamente los días miércoles, jueves y sábados. En cada jornada, el sonido de los tambores marca el pulso del barrio y genera una atmósfera festiva que no pasa desapercibida.