Economía Informe de la Universidad Católica Argentina

La asignación por hijo para trabajadores registrados perdió el 45% de su valor en diez años

Un informe de la UCA reveló que la asignación familiar del SUAF perdió poder adquisitivo entre 2016 y septiembre de 2026. Mientras tanto, la AUH junto con la Prestación Alimentar mejoró su cobertura de la canasta básica. El 61% de los hogares del tramo más bajo del SUAF es pobre.

23 de Octubre de 2026
La asignación por hijo perdió el 45% de su valor en diez años. (NA).

La asignación por hijo para trabajadores registrados perdió el 45% de su poder adquisitivo entre 2016 y septiembre de 2026, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA). En contraste, la Asignación Universal por Hijo (AUH), complementada con la Prestación Alimentar, registró una mejora en su capacidad de compra durante el mismo período.

 

El estudio advirtió que, aunque ambas asignaciones comenzaron a actualizarse mensualmente por inflación desde julio de 2024, el Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF) no consiguió recuperar el valor perdido durante la última década.

 

La diferencia también se reflejó en la cobertura de la canasta básica alimentaria (CBA). Para un hogar compuesto por dos adultos y dos niños del Gran Buenos Aires, el SUAF pasó de cubrir el 40% de esa canasta en 2016 al 20,8% en septiembre de 2026. En cambio, la AUH junto con la Prestación Alimentar aumentó su cobertura del 32% al 48,7%.

 

Las diferencias entre la AUH y el SUAF

 

Según el relevamiento, el valor real de la AUH en septiembre de 2026 fue un 9% superior al registrado diez años antes. Al incorporar la Prestación Alimentar, el poder adquisitivo conjunto de ambas transferencias resultó un 60% mayor que en 2016.

 

La UCA atribuyó esta evolución a diferentes medidas adoptadas durante los últimos años. Entre ellas, destacó la incorporación de la Prestación Alimentar en 2020 y la duplicación del monto de la AUH en 2024, sin un incremento equivalente para las asignaciones familiares de trabajadores registrados.

 

Desde julio de 2024, ambas prestaciones se actualizan mensualmente según el índice de precios al consumidor (IPC) de dos meses anteriores. Sin embargo, el mecanismo solamente permitió evitar nuevas pérdidas significativas del SUAF, sin compensar el deterioro acumulado.

 

Seis de cada diez hogares del tramo más bajo del SUAF son pobres

 

Otro de los datos relevantes del informe fue la situación económica de los hogares que reciben asignaciones familiares. A partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, el ODSA estimó que, durante el primer trimestre de 2026, el 61% de los hogares incluidos en el tramo más bajo del SUAF estaba en situación de pobreza y el 15% en la indigencia.

 

Los indicadores resultaron similares a los de los hogares que perciben la AUH, donde la pobreza alcanzó al 64% y la indigencia al 14%. No obstante, la investigación identificó diferencias en el impacto de las transferencias. Mientras que la AUH junto con la Prestación Alimentar redujo la indigencia en aproximadamente 20 puntos porcentuales, el SUAF del tramo 1 consiguió disminuirla en 11 puntos.

 

Además, el estudio señaló que los hogares de menores ingresos del sistema contributivo reciben una transferencia 2,3 veces inferior a la destinada a quienes cobran la AUH y el complemento alimentario.

 

La Prestación Alimentar también perdió poder de compra

 

El informe advirtió que la Prestación Alimentar permaneció congelada entre junio de 2024 y abril de 2026, período durante el cual perdió un 44,1% de su valor real.

En mayo de 2026 recibió un incremento del 38,3%, aunque posteriormente volvió a registrar una caída de su capacidad adquisitiva. Para septiembre, su valor real todavía se encontraba casi un 30% por debajo del nivel de junio de 2024.

 

La situación estuvo relacionada con el aumento de los alimentos. Durante los últimos doce meses, la AUH se incrementó un 33,8%, mientras que la canasta básica alimentaria aumentó un 40%. Esta diferencia mostró que la actualización basada en la inflación general no siempre alcanzó para acompañar el encarecimiento de los productos alimenticios.

 

Los límites salariales y el acceso a las asignaciones

 

El relevamiento también analizó cómo los topes de ingresos condicionaron el acceso al SUAF. Entre marzo de 2022 y febrero de 2023, el límite individual para percibir la asignación permaneció congelado en $158.366, mientras que los precios aumentaron un 102,5%.

Como consecuencia, algunos hogares dejaron de cumplir los requisitos para recibir la prestación, aunque continuaban atravesando dificultades económicas.

En 2024 se modificaron los límites y la composición de los tramos. Actualmente, según el período analizado por la UCA, para acceder al tramo 1 del SUAF el ingreso familiar debía ubicarse por debajo de 0,76 canastas básicas, frente a las 1,28 canastas establecidas en 2018.

 

Qué propone la UCA para recuperar el poder adquisitivo

 

Frente a este escenario, el Observatorio de la Deuda Social Argentina planteó la necesidad de revisar los mecanismos de actualización y distribución de las asignaciones familiares.

 

Entre las propuestas se encontraron actualizar los límites de ingresos del SUAF según el valor de la canasta básica, reforzar los montos destinados a los trabajadores registrados de menores ingresos y vincular la Prestación Alimentar con la evolución de los precios de los alimentos.

 

El estudio concluyó que las diferencias entre los sistemas de protección social se ampliaron durante la última década, especialmente entre los hogares de menores ingresos que reciben asignaciones familiares y aquellos que perciben la AUH.

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