A medio año de que la pareja de jubilados desaparecidos desapareció de la faz de la tierra tras salir de Comodoro Rivadavia, Chubut, el caso sigue siendo un rompecabezas. Una camioneta encajada, el misterio de las puertas trabadas por fuera y una investigación que se debate entre una tragedia por exposición y la oscura pista de la intervención de terceros.
Un misterio que no cede. A seis meses de la desaparición de Juana Inés Morales (69) y Alberto Pedro Kreder (79), el caso sigue conmocionando a la provincia de Chubut y al país entero. El 11 de octubre de 2025, la pareja partió desde Comodoro Rivadavia con destino a Camarones o la zona de Rocas Coloradas para pasar el fin de semana. Nunca llegaron a destino.
Con el correr de los meses, la causa judicial se topó con un escenario que los propios investigadores definen como "atípico".
Desde la Fiscalía a cargo reconocen que el caso es de una complejidad enorme y sin antecedentes en la zona, al punto de admitir que "no hay una buena razón para creer en una teoría por sobre otra, ni un elemento concreto que permita afirmar qué pasó". Sin embargo, de las fojas del expediente se desprenden dos hipótesis principales que guían hoy la búsqueda de la verdad.
Jubilados desaparecidos de Chubut: las dos hipótesis que maneja la Fiscalía
Hipótesis 1: La fatalidad y el terreno hostil
La primera gran línea de investigación sobre los jubilados desaparecidos de Chubut y la que inicialmente cobró más fuerza por la geografía del lugar, apunta a un trágico desenlace derivado de un accidente vehicular.
La camioneta Ford Ranger de Kreder fue hallada empantanada en la inhóspita zona de Cañadón de Visser, un terreno arcilloso y de difícil tránsito. La Fiscalía no descarta que, tras quedar encajados e inmovilizados, la pareja haya decidido abandonar el vehículo y emprender una caminata en busca de ayuda hacia el mar (ubicado a unos kilómetros) o hacia alguna ruta.
El clima extremo, los bruscos descensos de temperatura por la noche, la deshidratación y la geografía plagada de "sumideros" (profundos hundimientos del terreno provocados por el agua) conforman un escenario letal. Bajo esta teoría, los investigadores especulan que la pareja pudo haberse desorientado y sucumbido ante las inclemencias del tiempo, o incluso haber caído accidentalmente en una de las traicioneras grietas del terreno.
Hipótesis 2: La intervención de terceros y la pista criminal
Lo que impide que la Fiscalía cierre el caso como un simple "accidente" son los perturbadores detalles que rodearon el hallazgo de la camioneta. Estos elementos sostienen viva la segunda gran hipótesis: la participación de terceras personas.
Al momento de ser encontrado, el vehículo de Pedro Kreder presentaba incongruencias insalvables. Estaba cerrado con llave desde afuera, lo que indica que alguien la trabó deliberadamente antes de marcharse. Sin embargo, las llaves nunca fueron encontradas, al igual que los teléfonos celulares de la pareja. Curiosamente, dentro del habitáculo sí quedaron pertenencias personales y dinero en efectivo, lo que en un principio le restó fuerza a la teoría del robo convencional, pero no al secuestro o al abordaje violento.
A esto se suma la declaración de un testigo clave que sacudió la causa en sus primeras semanas. Un lugareño aseguró haber visto, en un rango horario coincidente con la desaparición, una camioneta idéntica a la de Kreder saliendo de un basural de la zona, ocupada por dos hombres y en actitud de desorientación. Si bien las pericias no lograron confirmar fehacientemente este dato, es una sombra que la justicia no ha podido disipar.
Un reclamo que no se apaga por los jubilados desaparecidos de Chubut
Mientras el Gobierno nacional mantiene vigente la recompensa millonaria ofrecida en diciembre de 2025 para quienes aporten datos certeros, el tiempo corre en contra de la esperanza, pero no del reclamo.
La familia de los jubilados desaparecidos de Chubut sigue exigiendo que la búsqueda no se detenga. Aldana, la hija de Juana Morales, se ha convertido en la voz de este pedido desesperado. A través de cartas y convocatorias públicas, ha dejado en claro que el dolor de la incertidumbre es insostenible: "La violencia, las desapariciones, la falta de respuestas y la impunidad no pueden seguir siendo parte de nuestra cotidianeidad. Necesitamos verdad y justicia".
Medio año después, el paradero de Juana y Pedro es una incógnita que el viento patagónico se niega a responder, mientras la Fiscalía sigue barajando cartas en un tablero donde, hasta hoy, todas las pistas parecen esfumarse en la inmensidad de la estepa, publicó UnoMendoza.