El presunto insulto racista en Real Madrid-Benfica eclipsó lo que había comenzado como una noche brillante para el conjunto español en el Estádio da Luz, en Portugal. Real Madrid se impuso ante Benfica en el inicio de los playoffs de la UEFA Champions League, pero la atención se desvió rápidamente del resultado hacia una fuerte denuncia del delantero brasileño.
Vinícius abrió el marcador con un gol de antología que silenció al estadio y confirmó su gran presente futbolístico. Sin embargo, segundos después de la conquista, su tradicional festejo con baile generó malestar en los jugadores del conjunto portugués, que lo interpretaron como una provocación.
El primero en reaccionar fue el capitán Nicolás Otamendi, quien se acercó a recriminarle la celebración. A partir de allí, se produjo un cruce verbal entre futbolistas de ambos equipos que fue escalando en tensión.
La denuncia y el protocolo activado
En medio de las protestas, Vinícius se dirigió directamente hacia el árbitro francés Francois Letexier para denunciar un insulto racista. Según el brasileño, el argentino Gianluca Prestianni le habría dicho “mono” durante el altercado.
Ante la gravedad de la acusación, el juez activó el protocolo preventivo contra el racismo estipulado por la UEFA. Realizó el denominado “gesto de incidente racista”, cruzando las manos a la altura de las muñecas, señal inequívoca de que se estaba investigando una situación de discriminación en el campo de juego.
El partido permaneció detenido durante aproximadamente diez minutos mientras desde la cabina del VAR analizaban las imágenes disponibles. Durante ese lapso, Vinícius se mostró visiblemente afectado y dialogó con integrantes del banco rival, entre ellos el entrenador del Benfica, José Mourinho, quien intentó persuadirlo para que regresara al terreno de juego.
Qué resolvió el arbitraje
Tras la revisión, ni el cuerpo arbitral en el campo ni los jueces del VAR pudieron confirmar la existencia del insulto. Las cámaras no lograron captar con claridad el momento exacto del intercambio verbal, ya que Prestianni tenía la boca cubierta con su camiseta.
Con esa falta de evidencia concluyente, el encuentro se reanudó, aunque el episodio no quedó cerrado. La situación será evaluada por el Tribunal de Control, Ética y Disciplina de la UEFA, que podría abrir una investigación formal para esclarecer lo sucedido.
El antecedente inmediato incrementó la sensibilidad del momento: a los 35 minutos del primer tiempo ya se había registrado un cruce tenso entre Otamendi, Prestianni y los jugadores del Real Madrid Kylian Mbappé y Antonio Rüdiger.
El clima previo al estallido
La secuencia comenzó cuando Aurélien Tchouaméni impactó con el brazo extendido sobre Rafa Silva, quien cayó al césped con gestos de dolor. El árbitro dejó seguir la acción, lo que generó malestar entre los futbolistas del Benfica, informó Infobae.
Mientras Silva permanecía tendido en el suelo, jugadores del Real Madrid se acercaron insinuando que el portugués demoraba la reanudación de manera intencional. Fue en ese contexto que Otamendi y Prestianni intervinieron para defender a su compañero.
Prestianni empujó a Vinícius en medio del tumulto, mientras Otamendi apartó en dos oportunidades a Mbappé, que intentaba hablar con Silva. Aunque el partido transcurría sin mayores roces previos, ese cruce marcó un punto de quiebre en el clima del encuentro.