REDACCIÓN ELONCE
El fenómeno de El Niño en 2026 podría consolidarse en la segunda mitad del año y generar un fuerte impacto en la producción agrícola y la economía de América Latina, según un informe de JP Morgan que advierte sobre un cambio de escenario climático con efectos directos en los cultivos.
El estudio indicó que el sistema climático se encuentra actualmente en transición desde condiciones neutrales y que El Niño se perfila como el estado más probable entre mayo y julio de 2026. A partir de ese período, las probabilidades de su consolidación aumentan de manera sostenida.
De acuerdo con las estimaciones, hacia el trimestre noviembre-enero 2027 la probabilidad de ocurrencia del fenómeno alcanzaría cerca del 88%, mientras que la posibilidad de que se trate de un evento fuerte o superior rondaría el 50%.
Cambios en el clima y efectos en la región
El Niño es un fenómeno que se origina por el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial y modifica los patrones de lluvias y temperaturas a nivel global. En América del Sur, suele generar mayores precipitaciones en la región pampeana, lo que influye directamente en la producción agrícola.
El informe señaló que, ante este cambio de fase, la producción y las exportaciones de commodities se vuelven altamente sensibles a las condiciones climáticas. Esto implica variaciones en los rindes, la oferta global y los flujos comerciales.
Sin embargo, el impacto no es homogéneo en la región. El documento describió que se trata de un fenómeno con efectos dispares, con lluvias intensas en países del Pacífico como Perú y Ecuador, mientras que otras zonas pueden registrar condiciones más secas, publicó La Nación.
Relevancia para la economía argentina
En el caso de la Argentina, el informe destacó el peso del agro en la economía y su exposición a los cambios climáticos. Según precisó, las cadenas agrícolas y agroindustriales representan cerca del 16% del Producto Bruto Interno y el 58% de las exportaciones de bienes.
A partir de ese contexto, El Niño suele configurar un escenario favorable para la producción. El documento indicó que está asociado a mayores lluvias en la región pampeana y a rindes por encima de la tendencia en cultivos como soja, maíz y trigo.
Experiencias previas respaldan esa proyección. En eventos intensos como los registrados en 1997/98 y 2014-2016, la cosecha de granos creció cerca de un 30% interanual, impulsada por mejoras en la productividad.
De la sequía a un escenario más favorable
El posible regreso de El Niño contrasta con los últimos años dominados por La Niña, que provocó sequías consecutivas y una de las peores campañas agrícolas en décadas. Ese antecedente explica la expectativa del sector frente a un eventual cambio de fase.
El momento en que se consolide el fenómeno será determinante. Si las lluvias se intensifican durante la primavera y el verano, el impacto sobre los cultivos podría ser positivo en términos de rendimiento.
No obstante, el informe advirtió que excesos hídricos en etapas críticas, como la cosecha, podrían generar dificultades operativas, demoras y pérdidas en zonas productivas.
Impacto económico y fiscal
El desempeño del agro tiene implicancias directas sobre la economía. Según el informe, mayores volúmenes de cosecha incrementan la recaudación por derechos de exportación y fortalecen el ingreso de divisas.
Ese flujo de dólares puede contribuir a mejorar las reservas y aliviar presiones cambiarias, generando efectos positivos en la estabilidad macroeconómica.
Además, el impacto se extiende a toda la cadena agroindustrial. El crecimiento de la actividad impulsa la recaudación de impuestos como el IVA y Ganancias, lo que refuerza el efecto sobre las cuentas públicas y el nivel de actividad económica general.