Paraná Tradición que se renueva cada agosto

Hace 26 años prepara caña con ruda para que la tradición siga viva: "Mientras pueda, lo voy a seguir haciendo"

Con paciencia, recetas heredadas y más de 700 botellas cada temporada, Aníbal Cóceres mantiene una costumbre que atraviesa generaciones. En diálogo con Elonce, contó cómo nació su pasión por la caña con ruda y por qué el ritual del 1° de agosto sigue convocando a cientos de personas.

30 de Julio de 2026
El ritual de cada 1° de agosto.

REDACCIÓN ELONCE

Mientras muchos esperan el 1° de agosto para cumplir con la tradición de beber tres sorbos de caña con ruda en ayunas, Aníbal Cóceres ya lleva varios meses preparando cada botella con dedicación en Paraná. Para él no es solo una bebida: es una costumbre familiar, un legado y una forma de mantener vivas las raíces.

 

Feriante desde hace años en la Feria de Salta y Nogoyá, Aníbal se convirtió en uno de los referentes de esta tradición en la ciudad. Cada temporada elabora entre 700 y 800 botellas que luego ofrece a clientes fieles, comerciantes y vecinos que, año tras año, buscan cumplir con el ritual.

 

"Hace más o menos 26 años que vengo preparando. Empecé con poco y después cada vez más", contó a Elonce, mientras recordaba el inicio de un camino que comenzó gracias a un familiar.

Su primer maestro fue un tío, quien le enseñó el proceso y el sentido de una costumbre profundamente arraigada en el norte argentino y en las comunidades que honran a la Pachamama.

 

"Empecé por un tío que lo hacía. Después lo seguí haciendo yo y hasta hoy", relató.

 

Una tradición que busca espantar lo malo

 

La preparación comienza varios meses antes. Aníbal aprovecha Semana Santa para iniciar el proceso y deja que el tiempo haga su trabajo. En el camino selecciona cuidadosamente la ruda, que en gran parte cultiva en su propia casa, y la combina con caña, respetando una receta que mantiene desde hace años.

 

Más allá de los detalles de la elaboración, para él lo importante es el significado que encierra cada botella.

"Se prepara para seguir la tradición de hace muchos años. Algunos toman tres traguitos el primero de agosto, otros la convidan a la Pachamama para la abundancia, para desechar lo malo y que venga lo bueno", explicó.

Sobre una discusión habitual entre quienes preparan esta bebida, también despejó dudas.

 

"Se puede hacer con cualquiera de las dos, ruda macho o ruda hembra. Es lo mismo", aseguró.

 

El desafío de conservar las costumbres

 

Cada año la demanda crece y las botellas desaparecen rápidamente de su puesto. Aunque reconoce que la situación económica golpeó las ventas en todos los rubros, asegura que la caña con ruda sigue teniendo un lugar especial entre los entrerrianos.

 

"La verdad que cada vez más. Pese a la malaria que hay, la gente nunca se aleja de la tradición de la caña con ruda del primero de agosto", afirmó.

 

Según contó, quienes más sostienen la costumbre son los adultos mayores, aunque poco a poco los jóvenes también empiezan a sumarse.

 

"La inclinación es más de la gente grande. Los jóvenes, por ahí, la prueban porque los convidan y después siguen la tradición", dijo.

Y cuando le preguntaron qué siente al mantener viva esta práctica, su respuesta resumió el verdadero valor del trabajo que realiza desde hace más de un cuarto de siglo.

 

"Es algo que uno siente por ahí inexplicable. Continuar tradiciones como esta, cuando tantas van desapareciendo... mientras yo pueda lo voy a seguir haciendo, recordando la tradición", expresó.

 

Un puesto familiar donde todo se hace en casa

 

La historia de Aníbal no termina en la caña con ruda. Junto a su familia atiende un puesto gastronómico en la Feria de Salta y Nogoyá, donde venden pan casero de horno de barro, empanadas, pastelones, tortas y, en las fechas patrias, cientos de porciones de locro.

 

"Es un puesto familiar. Mi hija hace las tortas y mi nieta también colabora", contó con orgullo.

Caña con Ruda

Incluso ya imagina quién podría continuar con el legado de la caña con ruda.

 

"Puede ser algún nieto. Los pongo a llenar las botellas, a modo de juego. Puede ser que alguno siga", comentó.

 

Para quienes olviden cumplir con el ritual el primer día de agosto, Aníbal llevó tranquilidad.

"Puede tomar durante el mes. Si se olvidó el primero, puede hacerlo después, también en ayunas", explicó.

 

Cuánto cuesta mantener la tradición

 

Como cada temporada, Aníbal ya tiene listas las botellas para quienes quieran cumplir con el ritual del 1° de agosto. Explicó que buscó ofrecer distintas presentaciones para que la mayor cantidad de personas pueda acceder a la tradición.

 

"Tengo desde 3.500 pesos para darle la posibilidad de que sea la mayor gente la que pueda acceder", señaló.

 

Además, comentó que también vende una presentación de mayor capacidad y una versión saborizada.

"La botella de litro está a 9.000 pesos y la caña Padilla, la de durazno, a 12.000 pesos. Esa es la dulce", explicó.

 

Las botellas pueden conseguirse en el puesto 41 de la Feria de Salta y Nogoyá, que funciona de lunes a sábado de 8 a 13 y los domingos hasta las 13.30.

 

Mientras, Aníbal volverá a repetir el ritual que aprendió hace 26 años, convencido de que algunas tradiciones sobreviven porque siempre hay alguien dispuesto a mantenerlas vivas.

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