Panorama municipal

Feria Circular: Paraná impulsa el consumo responsable y la moda sostenible

La propuesta se desarrolló en el Centro Cultural Juan L. Ortiz y reunió emprendimientos locales junto a una propuesta gastronómica, en una jornada que promovió la reutilización, la producción consciente y el cuidado del ambiente.

21 de Abril de 2026

La Municipalidad de Paraná llevó adelante una nueva edición de la Feria Circular, una iniciativa que busca fomentar prácticas de consumo responsable y fortalecer el trabajo de emprendedores y emprendedoras de la ciudad.

La jornada contó con la participación de más de 30 emprendimientos vinculados a la moda circular, el diseño sustentable y la reutilización de materiales. Además, la propuesta incluyó un patio gastronómico de la Economía Social, generando un espacio para recorrer, intercambiar y apoyar la producción local.

La Feria Circular se consolida como un espacio de encuentro que pone en valor la creatividad y el trabajo de quienes impulsan alternativas más responsables en los modos de producir y consumir. En ese marco, el Municipio promueve la economía circular como una política pública que contribuye al cuidado del ambiente y al desarrollo local.

El secretario de Desarrollo Humano, Enrique Ríos, destacó la consolidación de la propuesta y el acompañamiento de la comunidad: “Los emprendedores se han apropiado de esta iniciativa, y eso nos llena de satisfacción, porque no solo les da la posibilidad de mostrar y vender sus productos, sino también de generar un paseo más para la ciudad”.

En ese sentido, remarcó que la feria forma parte de una estrategia más amplia: “Tenemos planificado realizarla una vez por mes. Es una forma de potenciar el trabajo de muchos emprendedores, pero también de avanzar en una línea clara: construir una ciudad sostenible y sustentable”.

Ríos también puso el foco en el impacto ambiental de la industria textil y el rol de estas iniciativas: “Es una de las industrias más contaminantes. Por eso promovemos la economía circular, para reutilizar y reciclar indumentaria, acompañar a los emprendedores y, al mismo tiempo, cuidar el ambiente”. Además, valoró la respuesta del público: “Estamos muy contentos. Participaron más de 30 emprendedores con productos de gran calidad y hubo una muy buena concurrencia de vecinos. El nivel de ventas, según nos transmiten, fue muy bueno”.

En la misma línea, señaló que este tipo de propuestas reflejan un cambio cultural en la ciudad: “Paraná va en el camino de un consumo más consciente. Lo vemos también en otras experiencias como la bioferia del Parque Gazzano. Hay una comunidad que empieza a tomar conciencia, y un Estado que acompaña ese proceso”.

Por su parte, la subsecretaria de Economía Social, Priscila Spinetti, valoró la convocatoria y el crecimiento de la iniciativa: “Esta es la segunda feria y ya estamos instalando en agenda esta temática. Participaron 30 emprendedores, principalmente de moda, con productos desarrollados a partir de materiales reciclados o procesos sustentables”.

Además, destacó el impacto en el público: “Muchísimos paranaenses se acercaron, no solo a recorrer sino también a comprar. Eso es importante, porque empieza a generarse una mirada distinta sobre el consumo y la reutilización”.

La actividad fue organizada por la Secretaría de Desarrollo Humano, a través del área de Economía Social, con el acompañamiento del Centro Cultural Juan L. Ortiz.

Paraná impulsa el consumo responsable y la moda sostenible

Crear con lo que otros descartan

Detrás de cada puesto hay una historia. Algunas nacen de la necesidad, otras de la búsqueda personal, pero todas tienen un punto en común: volver a mirar lo que parecía descartado.

Mariana Páez, de la línea Amuletos, trabaja con joyería de papel reutilizado. Su propuesta transforma un material cotidiano en piezas únicas, resistentes y accesibles.

“Hay un valor enorme en esos papeles que quedan dando vueltas. Reciclar es darles un nuevo ciclo de vida”, contó. Y agregó: “Quise hacer algo que yo misma pudiera comprar: una joya alternativa, única y accesible”.

Su proceso es artesanal y en constante evolución: experimenta, prueba y mejora técnicas para lograr piezas duraderas, incluso frente a la humedad. Pero más allá del producto, hay algo que valora especialmente: el vínculo con el público. “Estos espacios son una vidriera maravillosa. No es solo vender, es interactuar, escuchar lo que la gente busca y seguir creando a partir de eso”, señaló.

 

Prendas únicas, identidad propia

En otro sector de la feria, Mateo Leguiza, creador de Bonescreep, interviene prendas de segunda mano y las convierte en piezas únicas a través, de pintura y trabajo manual.

“Todo lo que hago es uno a uno. No hay dos prendas iguales y no se pueden repetir”, explicó. Su proceso combina inspiración, técnica e intuición: “A veces arranco con una idea y en otras voy pintando en el momento, más freestyle”.

Estudiante de Marketing en la UADER, encontró en este emprendimiento una forma de aplicar lo que aprende y generar un ingreso propio: “Empecé invirtiendo lo que tenía, incluso becas. Hoy lo sigo desarrollando mientras estudio y tratando de que crezca”.

Para él, el acompañamiento del Estado es clave: “Tener un espacio sin costo es muy importante. Nos permite mostrar lo que hacemos sin tener que afrontar gastos que muchas veces no podemos cubrir”.

 

Una oportunidad que se traduce en ventas

La feria también funciona como punto de encuentro con el público y como oportunidad concreta de comercialización. Así lo destacó Claudia Ullian, de Mítico Estudio, quien trabaja con curaduría vintage y moda circular.

“Es una muy buena oportunidad para los emprendedores, sobre todo porque la convoca la Municipalidad. No es lo mismo organizar algo por cuenta propia, que tener este respaldo”, señaló.

En cuanto a la jornada, el balance fue positivo: “Nos fue bien. Incluso en un momento del mes que suele ser más complicado, hubo ventas. Eso habla de que hay interés y de que estos espacios funcionan”.

La Feria Circular no solo expone productos: pone en circulación ideas. Entre telas que vuelven a nacer y objetos que encuentran un nuevo sentido, se teje algo más silencioso pero firme: una ciudad que empieza a consumir distinto, a valorar lo cercano y a entender que, a veces, lo nuevo no es otra cosa que lo que supimos transformar.

Crear con lo q otros descartan detras de cada puesto hay una historia