Una mujer de 41 años y su hijo de 7 fueron encontrados sin vida en una habitación de hotel de Recoleta, en la provincia de Buenos Aires y se conocieron escalofriantes detalles del hallazgo.
En horas de la mañana del viernes, cuando el personal del hotel Ker, situado en la calle Marcelo T. de Alvear al 1368, notó que los ocupantes de la habitación no habían bajado a desayunar ni habían efectuado el check-out en el horario previsto, golpearon la puerta y ante la falta de respuesta, se dio aviso a las autoridades.
Al ingresar a la habitación número 306, los efectivos encontraron los cuerpos de la mujer y del menor dentro de la bañera, sin signos de vida. Según las primeras pericias, no se observaron indicios de ingreso forzado ni desorden dentro del cuarto.
Fueron identificados como Gisela Mercedes Yurka, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, quienes residían en el barrio Independencia de la localidad bonaerense de González Catán. Ambos habían llegado al hotel la tarde anterior con la intención de pasar una sola noche.
Yurka era docente y se desempeñó en diversas instituciones educativas y sociales.
Los primeros datos de la investigación
La investigación por el trágico hallazgo de Yurka y su hijo sumó detalles escalofriantes. Según los exámenes preliminares, el menor habría fallecido primero por asfixia —presuntamente por sumersión— mientras que la mujer presentaba múltiples heridas cortantes autoinfligidas.
El informe forense detalla que el cuerpo de Yurka tenía 11 lesiones en los antebrazos y dos cortes profundos en el cuello. Estos datos refuerzan la hipótesis de un filicidio seguido de suicidio, una conclusión que ha dejado en estado de shock a su círculo íntimo, quienes describen una relación de profundo afecto entre ambos, indica Todo Noticias.
Según los investigadores, la secuencia fue de película de terror. Lo único claro fue el desenlace: Gisela y Gabriel estaban dentro de la bañera, muertos. Distintas fuentes allegadas al caso agregaron que, además, había "mucha sangre, jeringas y dosis de insulina". Solo con esas piezas, la principal hipótesis considera que lo que ocurrió fue un "crimen seguido de suicidio". Esto quiere decir que la mujer habría matado a su hijo y luego se habría quitado la vida.
Por estas horas, la Justicia trabaja en realizar pericias para conocer más detalles. Asimismo, se enfoca en indagar al personal de limpieza, seguridad y administración del hotel cuyos testimonios son claves para reconstruir las últimas horas con vida de Gisela y Gabriel.