José María Núñez volvió a su pueblo natal tras completar una travesía a caballo de 25 días entre Villa Gesell y Gilbert, en un recorrido que combinó esfuerzo, tradición y un fuerte sentido de pertenencia. El protagonista cumplió así un sueño personal que había planeado con dedicación y paciencia, recorriendo cientos de kilómetros sin atajos y manteniendo un ritmo constante durante todo el trayecto.
El hombre, jubilado municipal y vecino de Villa Gesell desde hace más de tres décadas, decidió emprender el regreso a sus raíces montado en su caballo, como una forma de reencontrarse con su historia de vida y con sus afectos más profundos. Su planificación contempló recorrer alrededor de 40 kilómetros diarios con pausas para el descanso.
Con su característico atuendo de campo, Núñez partió desde la costa bonaerense y atravesó distintos puntos del país, incluyendo el complejo de Zárate-Brazo Largo, en una travesía que despertó admiración a lo largo de su recorrido.
Un regreso cargado de emoción en Gilbert
La llegada de José María Núñez a Gilbert fue recibida con una gran movilización de vecinos, familiares y jinetes que lo acompañaron en su ingreso al pueblo. A pesar de la lluvia, una caravana lo escoltó como parte de un homenaje espontáneo que transformó su llegada en una verdadera celebración popular.
El destino final fue la histórica Pulpería “La Tranquera”, donde se organizó un encuentro cargado de emoción, música y tradiciones criollas. Allí, el viajero fue recibido con aplausos, abrazos y reconocimiento por parte de la comunidad local.
Las autoridades municipales también participaron del homenaje, destacando el valor simbólico de su travesía y su aporte a la identidad cultural del pueblo, informó R2820.
Un viaje de identidad y raíces
El recorrido de José María Núñez no fue solo un desafío físico, sino también un viaje emocional de regreso a sus orígenes. Cada etapa del trayecto representó un vínculo con su historia personal y con la vida rural que lo vio crecer.
Su decisión de hacerlo a caballo reforzó el sentido tradicional de la experiencia, destacando el valor del vínculo entre el hombre y el animal en la cultura criolla.
Finalmente, su llegada a Gilbert se convirtió en un símbolo de perseverancia y amor por la tierra, dejando una historia que quedará en la memoria colectiva del pueblo como un ejemplo de esfuerzo y identidad.