La eliminación en el repechaje rumbo al Mundial 2026 desató una fuerte crisis en Italia, que volvió a quedar fuera de la máxima cita del fútbol por tercera vez consecutiva. El impacto deportivo derivó en cambios inmediatos dentro de la estructura dirigencial.
El seleccionado de Italia cayó en la instancia decisiva ante Bosnia y Herzegovina, lo que profundizó el malestar en el país. La derrota generó repercusiones tanto en lo deportivo como en lo institucional.
En ese contexto, la Federación Italiana de Fútbol confirmó una serie de renuncias que reflejan el momento crítico que atraviesa el equipo nacional.
Renuncias en la conducción
El presidente de la FIGC, Gabriele Gravina, presentó su dimisión tras una reunión con autoridades del organismo. La decisión se conoció pocas horas después de la eliminación.
La salida del dirigente se da en un escenario de cuestionamientos por la falta de resultados y por el rumbo del seleccionado en los últimos años.
Además, el exarquero Gianluigi Buffon, quien se desempeñaba como jefe de delegación, también dejó su cargo, ampliando el alcance de la crisis en Italia.
Un nuevo golpe deportivo
La derrota en el repechaje volvió a dejar a la selección fuera de un Mundial, algo que no ocurría de manera consecutiva en la historia reciente del país. El equipo igualó en el tiempo reglamentario, pero cayó en la definición por penales, lo que selló la eliminación definitiva.
El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el Mundial 2026 contará con 48 selecciones, lo que ampliaba las posibilidades de clasificación para Italia.
Tras las renuncias, la Federación deberá reorganizar su estructura y definir nuevas autoridades. Se espera que en junio se realicen elecciones para designar al próximo presidente.