Emiliano Buendía volvió a demostrar toda su jerarquía en una noche inolvidable para Aston Villa. El futbolista argentino fue determinante en la final de la Europa League disputada en Estambul, donde el conjunto inglés se impuso con claridad ante Friburgo gracias a una actuación contundente desde el cierre del primer tiempo. Con Emiliano “Dibu” Martínez en el arco y el volante como conductor ofensivo, el equipo de Birmingham conquistó un título histórico en el continente europeo.
El conjunto dirigido por Unai Emery logró abrir el marcador a los 41 minutos luego de una gran acción colectiva. Morgan Rogers desbordó por el sector derecho y lanzó un centro preciso al área que encontró a Youri Tielemans. El mediocampista belga conectó de volea y venció al arquero Noah Atubolu para establecer el 1-0 parcial. El gol golpeó anímicamente al elenco alemán, que hasta ese momento había mostrado cierta solidez defensiva.
Sin embargo, Aston Villa no se conformó y antes del descanso volvió a lastimar. A los 47 minutos apareció Emiliano Buendía con una acción individual de enorme categoría. El argentino recibió cerca del área, acomodó el balón para su zurda y sacó un potente remate al ángulo que dejó sin respuestas a Atubolu. El arquero del Friburgo llegó a estirarse, pero nada pudo hacer ante la precisión del disparo del marplatense, que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.
Buendía fue decisivo y alimenta su sueño mundialista
El tanto de Buendía no solo amplió la diferencia en el marcador, sino que también confirmó su enorme presente futbolístico. El mediapunta argentino integra la lista de 55 preseleccionados de la Selección Argentina para el próximo Mundial y mantiene intacta la ilusión de disputar por primera vez la máxima cita del fútbol internacional a sus 29 años. Su rendimiento en Europa empieza a transformarlo en una opción cada vez más seria para el cuerpo técnico albiceleste.
En el inicio del segundo tiempo, el ex jugador de Norwich volvió a ser protagonista. A los 57 minutos encaró sobre la izquierda del área rival, dejó atrás a su marcador y lanzó un centro rasante que recorrió toda el área chica. Morgan Rogers apareció por el segundo palo, se estiró y empujó la pelota al fondo de la red para decretar el 3-0 parcial. La jugada desató el festejo de los hinchas ingleses en Estambul y terminó de consolidar el dominio absoluto de Aston Villa.
La sociedad entre Rogers y Buendía fue una de las claves del encuentro. Cada avance ofensivo del conjunto británico generó complicaciones para una defensa alemana que nunca logró encontrar respuestas. El argentino se mostró participativo, dinámico y preciso en cada intervención, convirtiéndose en el futbolista más desequilibrante de la final durante largos pasajes del partido, publicó Infobae.
Aston Villa acarició la gloria europea
Con el correr de los minutos, Aston Villa administró la ventaja y controló el desarrollo del juego con autoridad. Friburgo intentó reaccionar a través de la posesión y algunos intentos aislados desde media distancia, pero se encontró con la seguridad de Emiliano Martínez bajo los tres palos. El arquero campeón del mundo transmitió tranquilidad y volvió a responder en los momentos en los que su equipo necesitó sostener la diferencia.
Buendía incluso estuvo cerca de ampliar todavía más el marcador. En una de las últimas acciones claras del encuentro, quedó mano a mano frente al arquero alemán e intentó definir con una sutil vaselina. Sin embargo, el remate no tuvo la dirección deseada y terminó desperdiciando una ocasión muy clara. A pesar de esa jugada fallida, su actuación ya había sido determinante para encaminar la victoria inglesa.
La final en Estambul quedará marcada como una de las noches más destacadas para los argentinos de Aston Villa. Mientras “Dibu” Martínez volvió a responder con solvencia en un escenario de máxima exigencia, Emiliano Buendía se robó todas las miradas con un golazo y una asistencia decisiva. El marplatense atraviesa un momento soñado y continúa sumando argumentos para seguir alimentando el gran objetivo de su carrera: vestir la camiseta argentina en una Copa del Mundo.