Sociedad Pronóstico climático para noviembre

Prevén lluvias superiores a lo normal en noviembre: el río Paraná llegaría al nivel de alerta en noviembre

El río Paraná registró 4,06 metros este domingo en la capital entrerriana y podría alcanzar los 4,70 metros a comienzos de noviembre. El Niño y las lluvias previstas en la cuenca del Plata mantienen la preocupación por las crecidas, que también afectarían al Delta.

25 de Octubre de 2026
Presencia de camalotes en el río Paraná Elonce

El río Paraná podría alcanzar el nivel de alerta de 4,70 metros durante los primeros días de noviembre en la capital entrerriana, en medio de un escenario de lluvias superiores a lo normal en el noreste argentino, Paraguay y el sur de Brasil. Este domingo, la altura del río en el puerto de Paraná era de 4,06 metros, mientras que las proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA) anticipan nuevos ascensos.

 

Según las estimaciones del organismo, el río llegaría a los 4,20 metros hacia fines de octubre y continuaría creciendo hasta alcanzar los 4,70 metros, correspondientes al nivel de alerta, durante los primeros días del próximo mes.

 

El panorama está relacionado con las precipitaciones registradas en la cuenca del Plata y la posibilidad de nuevos temporales. Los especialistas advierten que la crecida continuará propagándose hacia el sur y podría afectar a las islas, los establecimientos ribereños y distintos sectores del Delta durante noviembre.

Noviembre llegaría con lluvias superiores a lo normal

 

La proyección mensual del modelo europeo ECMWF, al que accedió Meteored, anticipa precipitaciones por encima de los valores habituales en el noreste argentino, Paraguay y el sur de Brasil.

 

Las mayores anomalías se concentrarían en Misiones y sectores de los países vecinos, donde podrían registrarse más de 50 milímetros adicionales respecto del promedio mensual.

 

En Argentina, la tendencia húmeda también comprende Corrientes, el este de Chaco y Formosa y el norte de Santa Fe. En cambio, las lluvias superiores a lo normal perderían continuidad hacia el centro de la región pampeana.

 

El escenario coincide con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, de acuerdo con el diagnóstico de octubre de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el seguimiento del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

 

La perspectiva trimestral del organismo argentino también ubica al Litoral entre las regiones con mayores probabilidades de recibir precipitaciones superiores a las habituales.

Anomalía de precipitaciones para el mes de noviembre según nuestro modelo de referencia el ECMWF (fuente Meteored)

Advierten que la crecida del Paraná continuará durante noviembre

 

El especialista Juan Borús, referente del Sistema de Información y Alerta Hidrológico del INA, explicó a Clarín que las precipitaciones registradas durante octubre incrementaron considerablemente los aportes de agua a los principales ríos de la cuenca del Plata.

 

El experto señaló que un nuevo temporal afectó sectores que ya habían recibido lluvias abundantes entre el 11 y el 12 de octubre, cuando la crecida del Iguazú obligó a cerrar temporalmente la Garganta del Diablo y provocó inundaciones en localidades correntinas como Itatí.

 

“Esta nueva onda pluviométrica suma un volumen significativo a la crecida que actualmente se propaga por el territorio nacional”, explicó Borús.

 

La situación genera especial atención en Entre Ríos, donde el avance del agua podría prolongarse durante varias semanas.

 

“El frente de onda del agua, es decir, el comienzo de los ascensos de los niveles del agua por la onda de crecidas, va a continuar propagándose. Ya se está observando que sube el agua en Santa Fe”, indicó.

 

Sobre la duración del fenómeno, estimó que el proceso será gradual y que podría extenderse durante todo noviembre hasta que se estabilicen los niveles más elevados.

El impacto de las lluvias en Brasil y las Cataratas del Iguazú

 

Uno de los principales factores que explican el comportamiento del Paraná es la acumulación de precipitaciones en su cuenca superior, especialmente en territorio brasileño.

 

Borús señaló que los suelos de esa región permanecen saturados desde principios de octubre, lo que favorece el escurrimiento del agua hacia los cursos fluviales.

 

Este escenario mantiene aportes elevados al embalse de Itaipú, cuya descarga continúa en niveles altos.

 

En la cuenca del río Iguazú también se registraron precipitaciones importantes, que podrían provocar un nuevo incremento del caudal en las Cataratas.

 

“Se ha registrado en la cuenca baja de Iguazú un evento importante que elevará el caudal en las Cataratas del Iguazú hasta el orden de los 11.000 metros cúbicos por segundo en el corto plazo”, precisó el especialista.

 

Ese volumen representa varias veces los valores medios estacionales y podría provocar que Puerto Iguazú vuelva a superar el nivel de alerta.

Cataratas del Iguazú.-

Qué puede pasar con Yacyretá y el río Uruguay

 

La combinación de los aportes provenientes de Itaipú y del río Iguazú podría mantener elevados los niveles del Paraná en sus tramos paraguayo y argentino.

 

En el complejo hidroeléctrico Yacyretá, si bien la actividad hidrológica había disminuido, las precipitaciones regresaron sobre sectores del norte de la cuenca misionero-paraguaya.

 

No obstante, Borús indicó que el caudal entrante a la represa no alcanzaría el pico registrado el 15 de octubre.

 

Por su parte, el río Uruguay presenta descensos iniciales en algunos tramos, aunque las lluvias previstas podrían generar nuevos repuntes hacia comienzos de noviembre.

 

En el río Paraguay, el comportamiento del tramo inferior también dependerá de las precipitaciones y del efecto de remanso que produce el Paraná.

La creciente avanzaría hacia el Delta de Entre Ríos

 

El avance de la masa de agua hacia el sur constituye otra de las principales preocupaciones del INA.

 

Borús anticipó que la onda de crecida continuará desplazándose por el Paraná inferior y alcanzará progresivamente el sistema de islas y arroyos del Delta.

 

“Estimamos que la semana que viene va a entrar por la cabecera del Delta, por el Paraná inferior, a la altura de Rosario, luego por el brazo Diamante-Victoria, y todo el Delta va a estar sometido a esa ola de crecida”, advirtió.

 

El especialista explicó que el incremento de los niveles fluviales podría afectar también a los arroyos interiores, incluso sin nuevas precipitaciones importantes en la región.

 

“Puede no llover nada en los próximos tres meses, pero esa agua está y va a producir desbordes”, sostuvo.

 

Esta situación podría complicar los accesos a establecimientos ribereños, caminos rurales y superficies bajas destinadas a la producción ganadera.

 

El Niño y las perspectivas para el verano

 

El fortalecimiento de El Niño constituye otro factor de atención para los próximos meses, aunque los especialistas aclaran que su intensidad no permite determinar con precisión cuánto lloverá en cada localidad.

 

Las proyecciones contemplan la posibilidad de que las condiciones húmedas persistan durante parte del verano 2026-2027, especialmente en sectores del Litoral y la cuenca del Plata.

 

Borús consideró que la actual crecida podría terminar siendo uno de los episodios más significativos del período, aunque su magnitud definitiva deberá evaluarse cuando el fenómeno haya concluido.

 

El especialista comparó algunas características de la onda de crecida con las observadas en enero de 2016, particularmente por la combinación de los aportes del Alto Paraná y del Iguazú.

 

Sin embargo, la evolución de los niveles dependerá de las próximas lluvias, la capacidad de almacenamiento de las cuencas y el funcionamiento de los embalses.

Anomalía de temperatura prevista para el mes de noviembre según el modelo ECMWF (fuente Meteored)

Cómo afectarían las lluvias a la producción agropecuaria

 

Para los cultivos de soja y maíz, las precipitaciones previstas podrían mejorar la disponibilidad de agua durante la implantación y el crecimiento.

 

No obstante, en campos con suelos saturados o napas cercanas a la superficie, nuevas lluvias podrían provocar anegamientos y dificultades para el desarrollo de los cultivos.

 

En el caso del trigo, la combinación de humedad persistente y temperaturas favorables durante la floración podría incrementar el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda reforzar el seguimiento sanitario de los lotes.

 

Las tareas de siembra, aplicación de tratamientos y cosecha también podrían verse condicionadas por la falta de períodos secos.

 

Para la ganadería de islas y zonas ribereñas de Entre Ríos, la preocupación se concentra en el avance del agua sobre potreros bajos y caminos de acceso.

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