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El Niño: La NASA suma tecnología para ganar tiempo ante eventos extremos

La misión Sentinel-6 permitirá medir con mayor precisión la altura y la temperatura de la superficie del océano Pacífico. Los datos serán utilizados para detectar cuánto calor acumulan las aguas y anticipar procesos de intensificación rápida de tormentas tropicales.

10 de Septiembre de 2026
La NASA controlará El Niño desde el espacio.

La NASA avanzó con un nuevo sistema de observación para estudiar el comportamiento de El Niño y obtener información que permita mejorar los pronósticos sobre huracanes y tormentas tropicales. La estrategia se apoya en dos satélites de la misión Sentinel-6 que realizan mediciones del océano con apenas segundos de diferencia entre sus pasos.

 

El proyecto se desarrolla junto con la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Los instrumentos utilizan altimetría por radar de alta precisión para analizar modificaciones en la superficie marina y generar datos sobre las condiciones del Pacífico.

 

 

Uno de los objetivos es conocer con mayor exactitud cuánto calor almacena el océano. La temperatura y la altura de la superficie marina aportan información sobre la energía disponible para alimentar tormentas tropicales, un factor especialmente relevante cuando los sistemas comienzan a fortalecerse con rapidez.

 

Cómo influye El Niño sobre el océano Pacífico

 

Según los datos difundidos por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, el actual episodio de El Niño comenzó a desarrollarse de manera tardía, aunque las proyecciones apuntan a que podría alcanzar una intensidad comparable con importantes eventos registrados en décadas anteriores.

 

Durante este fenómeno climático, los vientos ecuatoriales pueden debilitarse y favorecer el desplazamiento de aguas más cálidas del Pacífico hacia el este. Ese movimiento modifica la distribución de temperaturas oceánicas y repercute sobre los patrones atmosféricos en distintas regiones.

 

Las mayores temperaturas del agua también pueden aportar energía adicional a determinados sistemas tropicales. Por ese motivo, conocer en detalle las condiciones existentes debajo y alrededor de una tormenta resulta importante para estimar su posible evolución.

 

Los datos buscan anticipar cambios rápidos

 

Uno de los fenómenos que más preocupa a los meteorólogos es la denominada intensificación rápida. Una tormenta puede desarrollarse durante varios días y experimentar un aumento considerable de su potencia durante las últimas 48 horas antes de alcanzar una zona costera.

 

La incorporación de información generada por Sentinel-6B permitirá a los modelos utilizados por la NOAA analizar el contenido de calor oceánico con mayor detalle. El objetivo es sumar esos registros a otras variables meteorológicas para perfeccionar los pronósticos sobre la evolución de los ciclones.

 

Contar con mayor anticipación frente a una posible intensificación puede ampliar los tiempos disponibles para emitir alertas, organizar evacuaciones y desplegar recursos. Sin embargo, los datos satelitales constituyen una herramienta más dentro de modelos que deben combinar información oceánica y atmosférica.

 

Un registro que también sirve para estudiar el clima

 

El seguimiento de El Niño no es la única finalidad de la misión. Los satélites Sentinel-6 también permiten continuar una serie histórica de mediciones del nivel del mar iniciada en 1992 con el programa TOPEX/Poseidon.

 

 

Mantener registros realizados con parámetros comparables permite estudiar cómo cambia el nivel de los océanos a lo largo del tiempo. Esa información es utilizada tanto para investigaciones climáticas como para analizar la evolución de diferentes fenómenos oceánicos.

 

Con los nuevos datos, NASA, ESA y NOAA buscan mejorar simultáneamente el seguimiento a largo plazo del océano y la información disponible para los pronósticos meteorológicos. El comportamiento del Pacífico durante los próximos meses será uno de los principales campos de observación mientras continúe la influencia del fenómeno climático.

El Niño satélite