El Gobierno nacional resolvió postergar por un año el proceso de privatización vinculado a la importación de gas natural licuado (GNL) y mantendrá bajo órbita estatal las compras necesarias para abastecer la demanda durante el invierno.
La medida implica que Enarsa continuará a cargo de la adquisición de cargamentos y su posterior comercialización en el mercado interno, tal como ocurre desde 2008, cuando el país comenzó a importar este recurso de manera sostenida.
La decisión se conoció en medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y subas en los valores energéticos.
Por qué se frenó el proceso
Según trascendió, uno de los principales motivos fue evitar que el encarecimiento global del combustible tuviera un impacto mayor en los costos del sistema, situación que luego podría trasladarse a tarifas o mayores erogaciones públicas.
En ese marco, quedó sin efecto la licitación pública nacional e internacional que estaba en marcha y que contaba con ofertas presentadas por Naturgy y Trafigura.
La adjudicación estaba prevista para el 21 de abril, pero finalmente el procedimiento fue suspendido.
Qué pasará este invierno
Con este cambio de rumbo, Enarsa volverá a administrar las compras externas de gas para reforzar el abastecimiento en los meses de mayor consumo, especialmente cuando bajan las temperaturas y crece la demanda residencial e industrial.
Aunque Argentina redujo en los últimos años su dependencia del GNL importado, todavía necesita recurrir a esas compras estacionales por limitaciones de infraestructura y distribución.
La ampliación del sistema de transporte sigue siendo clave para aprovechar plenamente la mayor producción local.
El rol de Vaca Muerta
El crecimiento de Vaca Muerta y la puesta en funcionamiento del Gasoducto Perito Moreno, ex Néstor Kirchner, permitieron disminuir el volumen importado en los últimos años.
En 2023 se adquirieron 30 buques con gas licuado. En 2024 fueron 28 y el año pasado el total se redujo a 27 cargamentos.