Nuevos documentos desclasificados sobre OVNIS revelaron que el Gobierno de Estados Unidos investigó una denuncia surgida en Brasil en noviembre de 1963. El caso mencionaba la caída de una gran esfera metálica con un supuesto “astronauta muerto” en su interior.
La historia comenzó con una transmisión de Radio Tupi, de Río de Janeiro, que aseguraba que el objeto había impactado en el municipio de Conde, estado de Bahía. Según aquella versión, la caída habría dejado un cráter de aproximadamente cuatro metros.
La emisora también afirmó que dentro de la estructura había un cuerpo humano vestido con un traje pesado y cubierto por inscripciones que no podían ser descifradas. La información despertó el interés de los representantes estadounidenses en Brasil.
La investigación de Estados Unidos
Seis días después de la supuesta caída, la Embajada estadounidense en Río de Janeiro envió un telegrama al Departamento de Estado y al consulado de Salvador. La consulta también fue compartida con el Departamento de Defensa y la NASA.
Los archivos sobre OVNIS muestran que las autoridades evaluaron distintas explicaciones. Entre ellas apareció la posibilidad de que el objeto fuera un globo meteorológico, aunque tampoco encontraron registros que respaldaran esa hipótesis.
Periodistas y funcionarios viajaron hasta Conde para reconstruir el episodio. Sin embargo, no localizaron testigos que hubieran visto caer la esfera ni evidencias materiales de un impacto en la zona.
La conclusión de los funcionarios
El 20 de noviembre de 1963, un nuevo cable diplomático dio por terminadas las averiguaciones. El cónsul estadounidense Harold Midkiff informó que la historia aparentemente había sido inventada en Río de Janeiro.
El documento señaló que el Ministerio de Aeronáutica de Brasil negó la presencia de un objeto extraño. Uno de los periódicos que investigó el caso tituló su cobertura “La nave que no existió”, según consta en el archivo diplomático desclasificado.
La publicación de estos registros sobre OVNIS no confirma la existencia de una nave espacial ni de un tripulante. Los archivos solo permiten reconstruir cómo una noticia radial movilizó consultas entre diferentes agencias antes de ser descartada por falta de pruebas.