La crecida del río Paraná comenzó a transformar el paisaje del Islote Curupí, donde el agua ingresó a las lagunas interiores y cubrió sectores bajos del terreno. Pese al avance de la creciente, el espacio natural permanece abierto al público y las visitas guiadas se desarrollan con normalidad. Así lo confirmó a Elonce Dante Gariboglio, secretario y uno de los referentes del lugar, quien brindó detalles sobre la situación actual y las estimaciones para noviembre.
Según explicó, el hidrómetro local registraba valores de entre 4,16 y 4,19 metros, mientras el río mantenía un ascenso sostenido. El ingreso de agua comenzó por el extremo oeste del islote, uno de los primeros sectores que se inundan.
“El río está creciendo día a día en una creciente regular. Hoy estábamos según el hidrómetro local en 4,16 m, 4,19 m”, señaló Gariboglio. Además, aclaró que las instalaciones están preparadas para afrontar este tipo de situaciones y que no existen inconvenientes para recibir visitantes.
Las visitas al Islote Curupí continúan con normalidad
El referente explicó que las pasarelas fueron construidas teniendo en cuenta las variaciones del río, por lo que se encuentran a una altura que permite mantener las actividades durante crecidas moderadas. “Nuestras pasarelas están construidas con cota de inundación de 6 metros, así que estamos muy por arriba todavía”, aseguró.
Si bien el avance del agua redujo los espacios naturales de circulación, los senderos elevados permanecen habilitados y permiten recorrer el islote sin dificultades.
“Hoy las actividades no se ven afectadas. Está totalmente accesible. Tenemos menos espacio de tránsito fuera de las pasarelas, pero se ingresa sin ningún inconveniente”, afirmó.
La importancia de la creciente para la biodiversidad
Gariboglio destacó que el ascenso del Paraná representa un proceso fundamental para el funcionamiento de los humedales, especialmente después de los períodos de bajante que afectaron la región durante los últimos años. “La creciente del río es muy importante para que las lagunas interiores y el valle aluvial se inunden, porque es el lugar de la biodiversidad, donde el ecosistema fluvial funciona y, sobre todo, donde se reproducen los peces”, explicó.
El ingreso de agua permitió recuperar ambientes que permanecían secos. Las lagunas interiores comenzaron a llenarse y el caudal volvió a circular por los canales naturales, modificando las características del paisaje.
“Hoy vamos a encontrar un islote con una característica no habitual. Es muy interesante recorrerlo porque tenemos las lagunas inundadas y muchas visitas de aves acuáticas migratorias”, destacó.
El río Paraná podría acercarse a los cinco metros en noviembre
En relación con las perspectivas para las próximas semanas, Gariboglio mencionó estimaciones del Instituto Nacional del Agua (INA) que anticipaban la continuidad del ascenso.
“Con las previsiones que nos dio el Instituto Nacional del Agua, estaríamos en 4,50 metros, con un pico de creciente alrededor del 10 de noviembre, que llegaría casi a los cinco metros”, indicó.
De acuerdo con esas proyecciones, el Paraná podría alcanzar entre 4,80 y 4,90 metros durante los primeros días de noviembre. De concretarse esos valores, el agua permanecería por debajo de la altura de las pasarelas. No obstante, el referente advirtió que las estimaciones pueden modificarse debido a las precipitaciones en la cuenca y al funcionamiento de las represas.
“Depende mucho de las lluvias que ocurran en el sur de Brasil y el norte de Argentina. También tenemos otro condimento, que son las represas. De acuerdo a cómo abran y cierren las compuertas, el río va subiendo y bajando”, explicó.
A qué altura se suspenden las recorridas
Gariboglio recordó que durante la creciente de 2023 y 2024 el Paraná alcanzó aproximadamente 5,30 metros y las actividades pudieron continuar mediante adaptaciones en los accesos.
“En 2023-2024 el río estuvo en 5,30 metros y pudimos hacer tranquilamente el senderismo sin ningún inconveniente”, relató.
Cuando aumenta el nivel del agua, se realizan modificaciones en los muelles y se colocan senderos elevados para conectar los sectores de desembarco con las pasarelas.
Sin embargo, existe un límite establecido por razones de seguridad. “Pasados los 5,50 metros dejamos de transitar en el islote, pero no porque los senderos estén inundados, sino por una cuestión de seguridad”, puntualizó.
Trasladaron el lugar de embarque al balneario municipal
Una de las principales modificaciones realizadas ante el ascenso del río fue el traslado del punto de salida de las embarcaciones.
“Lo único que hemos modificado es el lugar de embarque. Estábamos en el puerto y nos hemos movido hacia el balneario municipal, de donde salimos con las embarcaciones”, explicó Gariboglio.
El cambio también alcanza a los contingentes estudiantiles, que transitan las últimas semanas de visitas de la temporada. Según indicó, entre fines de octubre y comienzos de noviembre suele disminuir la llegada de grupos escolares, luego de un período de importante concurrencia.
Las recorridas para el público general continuarán los sábados y domingos, con visitas guiadas que permitirán observar las transformaciones del humedal durante la creciente.