Una historia de perseverancia, sensibilidad judicial y amor por el fútbol tuvo un final feliz y se transformó en una experiencia inolvidable para Valentín, un arquero de apenas 10 años que, junto a la escuelita de fútbol Luz, de la localidad de Cipolletti, se coronó campeón de un torneo internacional en Chile.
El niño logró viajar luego de obtener, a último momento, un permiso judicial que le permitió salir del país pese a no contar con la autorización de su padre. La situación conmovió al juez interviniente, quien priorizó el interés superior del menor y habilitó el viaje con el aval de su madre, Romina.
El certamen se disputó en Angol, Chile, donde Valentín ya se destacó bajo los tres palos. En el debut, su equipo ganó 2 a 1 y en la segunda presentación logró una contundente goleada por 10 a 2. “La estamos pasando hermoso con mis compañeros, estoy muy feliz y agradecido a mi mamá por todo lo que hizo para que pueda venir”, expresó el arquero, visiblemente emocionado por la experiencia.
El caso de Valentín había sido difundido semanas atrás por La Mañana de Cipolletti, cuando el niño ingresó solo al despacho del juez en Cipolletti para explicar su situación y pedir que no le quitaran la posibilidad de vivir esa aventura deportiva. La dificultad radicaba en que había perdido el vínculo con su padre, lo que hacía imposible obtener la autorización requerida por la normativa vigente.
La respuesta judicial fue clave. El magistrado escuchó al menor, evaluó el contexto familiar y resolvió habilitar el viaje, permitiendo que Valentín integrara la delegación que hoy representa a su ciudad en el exterior.
Desde Chile, Romina compartió su emoción por lo vivido. “Re contenta como madre, verlos disfrutar a los chicos. Son muy unidos, cada uno festeja los logros del otro. Valentín está chocho, dice que es un sueño para él”, relató.
En su momento, la mujer había explicado las dificultades para contactar al padre del niño. “Está en situación de calle, vive en Misiones, no tiene teléfono ni documentación. Es imposible contar con él”, había detallado al referirse a los obstáculos que enfrentaron antes de la intervención judicial.
Romina también destacó la pasión de su hijo por el arco. “Hace tres o cuatro años que ataja en la escuelita Luz. Desde que empezó quiso ser arquero, es el puesto que eligió y se lo toma en serio”, señaló. Además, contó que Valentín ya recibió premios por su desempeño, entre ellos por la valla menos vencida y por su actuación en torneos anteriores.
Descripto como un niño dulce, tranquilo y cariñoso, Valentín vivió una experiencia que combinó deporte, esfuerzo y contención familiar. Gracias a una decisión judicial basada en el sentido común y al acompañamiento incondicional de su madre, el arquero de 10 años cumplió su sueño y demostró que, dentro y fuera de la cancha, nunca hay que dejar de luchar por lo que uno ama.