Los varios días consecutivos de humedad, bajas temperaturas y escasa presencia del sol favorecieron la aparición de moho en paredes y techos de muchas viviendas. Además de afectar la estética de los ambientes, este hongo puede representar un riesgo para la salud.
La exposición prolongada a este hongo puede favorecer la aparición de alergias, problemas respiratorios e incluso agravar cuadros de asma, especialmente en personas vulnerables.
Su aparición suele estar vinculada a ambientes con humedad, filtraciones de agua, condensación o escasa ventilación. Por eso, además de eliminar las manchas visibles, es importante solucionar el origen del problema para evitar que vuelva a desarrollarse.
Productos que ayudan a eliminar el moho
Especialistas en tratamiento de humedades recomiendan distintas alternativas que pueden aplicarse sobre paredes y esquinas afectadas.
Lavandina: diluir una parte del producto en tres o cuatro partes de agua, pulverizar sobre la superficie, cepillar y enjuagar con abundante agua. Se recomienda usar guantes, protección facial y mantener el ambiente ventilado.
Vinagre blanco: aplicarlo con un pulverizador, dejar actuar durante una hora y luego limpiar con agua.
Agua oxigenada: rociar sobre la zona afectada, esperar unos diez minutos y retirar los restos con un paño seco. También puede combinarse con detergente para vajilla.
Bicarbonato de sodio: mezclar una cucharada en medio litro de agua, aplicar con pulverizador, frotar con una esponja o cepillo y enjuagar. Si es necesario, repetir el procedimiento.
Qué no hacer al limpiar el moho
Uno de los errores más frecuentes es cepillar la superficie en seco antes de aplicar algún producto. Esta práctica libera las esporas del hongo al ambiente, favoreciendo su propagación y dificultando su eliminación.
Tampoco se recomienda pintar directamente sobre las manchas. Aunque puede mejorar el aspecto de la pared de forma momentánea, el moho continuará desarrollándose debajo de la pintura si no se elimina previamente.
Cómo prevenir su aparición
La mejor forma de evitar el moho es controlar la humedad dentro de la vivienda. Para ello, se aconseja:
- Ventilar diariamente los ambientes.
- Reparar filtraciones en techos, paredes o cañerías.
- Reducir la condensación, especialmente en baños y cocinas.
- Mantener limpios y despejados los sectores propensos a la humedad.
Si el problema persiste o reaparece con frecuencia, lo más recomendable es consultar a un profesional especializado en humedades para detectar el origen y aplicar un tratamiento definitivo.