Cómo el Cartel Jalisco Nueva Generación se convirtió en el más poderoso de México y qué puede ocurrir sin “El Mencho” volvió al centro del debate tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes en un operativo del ejército mexicano. El abatimiento del líder histórico del CJNG abrió un escenario de incertidumbre sobre el futuro de la organización criminal que en menos de una década desplazó a estructuras tradicionales como el Cartel de Sinaloa.
El CJNG se consolidó como el grupo con mayor capacidad operativa en México, tanto por su poder de fuego como por su control territorial y su expansión internacional. Su principal negocio fue el tráfico de heroína, cocaína, metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, aunque también diversificó operaciones hacia Europa y Asia.
Según la DEA, la organización llegó a tener presencia en más de 40 países y montó una red financiera compleja para el lavado de activos. La caída de su máximo líder abre ahora interrogantes sobre la estabilidad del entramado criminal que supo construir.
El origen del CJNG y la ruptura con Sinaloa
El CJNG nació como un brazo armado vinculado al Cartel de Sinaloa en el estado de Jalisco. Su aparición pública se remonta a 2007, cuando operaba bajo la órbita de Ignacio Coronel, alias “El Nacho”, uno de los principales operadores financieros del grupo liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán.
En sus primeros años, el grupo enfrentó a Los Zetas en una disputa territorial que dejó una estela de violencia. Su notoriedad nacional llegó en 2011, tras la aparición de 35 cadáveres en Boca del Río, Veracruz, hecho que fue reivindicado en un video difundido en redes sociales.
Para entonces, la organización ya había roto con Sinaloa. La muerte de Ignacio Coronel en 2010 generó un vacío de poder que fue aprovechado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, quien terminó consolidando una estructura independiente bajo el nombre de Cartel Jalisco Nueva Generación.
El ascenso de “El Mencho”
“El Mencho” logró escalar desde posiciones menores en el narcotráfico hasta convertirse en uno de los hombres más buscados de México. Nacido en Michoacán, había sido policía municipal en Jalisco y también fue deportado desde Estados Unidos en los años 80 por delitos vinculados al tráfico de drogas.
Su consolidación comenzó tras la caída del Cartel del Milenio, grupo del que formaba parte. Oseguera lideró una de las facciones surgidas tras la detención de su jefe y logró imponerse a sus rivales internos. Esa facción se transformó en el CJNG.
En apenas cinco años, el grupo pasó de operar en Jalisco y Colima a tener presencia en más de la mitad del territorio mexicano. Desplazó a organizaciones como Los Caballeros Templarios en Michoacán y disputó con éxito territorios a Los Zetas y al propio Cartel de Sinaloa.
Expansión territorial y diversificación criminal
El crecimiento del CJNG respondió a múltiples factores. Uno de ellos fue la captura o fragmentación de carteles rivales, lo que dejó vacíos que la organización aprovechó para expandirse. Además, reclutó especialistas en finanzas y químicos que fortalecieron la producción de drogas sintéticas.
La violencia también fue una herramienta clave. Autoridades mexicanas describieron a Oseguera Cervantes como un líder con alta capacidad de fuego y estrategia ofensiva, capaz de “triturar” a sus adversarios para consolidar poder.
Pero el negocio no se limitó al narcotráfico. El CJNG incursionó en la extorsión en sectores agrícolas y mineros, así como en actividades vinculadas a la ganadería y la construcción para lavar dinero. Los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas fueron señalados como puntos clave para el ingreso de precursores químicos destinados a la fabricación de drogas sintéticas.
La estructura financiera y el poder corruptor
La rama financiera del CJNG, conocida como “Los Cuinis”, liderada por Abigael Sánchez Valencia, desempeñó un rol central en el lavado de activos. Según la DEA, utilizaban redes chinas de lavado de dinero, criptomonedas, contrabando de efectivo y mecanismos de comercio internacional para repatriar ganancias ilícitas.
El grupo también fue señalado por su capacidad de corrupción en niveles locales y aduaneros, lo que facilitó el ingreso de insumos químicos y la expansión territorial. Este entramado convirtió al CJNG en una de las organizaciones criminales más complejas y diversificadas del continente.
El escenario tras la muerte de “El Mencho”
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes abre un proceso de reacomodo interno cuya evolución es incierta. Analistas como David Mora, del International Crisis Group, advirtieron que estos procesos suelen ir acompañados de tensiones y episodios de violencia.
Uno de los interrogantes es la sucesión. Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”, considerado segundo al mando, fue extraditado a Estados Unidos en 2020. Otros lugartenientes fueron detenidos o murieron en enfrentamientos, publicó BBC Mundo.
“El Mencho” nunca permitió que una célula adquiriera suficiente autonomía para disputarle el liderazgo. Esa centralización extrema dificulta prever quién podría asumir el control. La posibilidad de disputas internas o de ofensivas de grupos rivales incrementa el riesgo de una escalada violenta en estados como Guanajuato o Michoacán.
Los antecedentes en México muestran que el descabezamiento de un cartel no implica su desaparición. Por el contrario, suele derivar en fragmentaciones y luchas por el control territorial. En ese contexto, el futuro del CJNG dependerá de su capacidad para reorganizarse sin su líder histórico y del accionar de sus adversarios.