Este jueves comenzó la extracción del gliptodonte hallado en el Valle del Covunco, con la intervención de especialistas del Museo Olsacher de Zapala, encabezados por el geólogo Alberto Garrido. El fósil, descubierto por el vecino Jorge Necul en cercanías de Mariano Moreno, es considerado uno de los ejemplares más completos encontrados en Neuquén.
El equipo técnico inició una tarea delicada que demandará al menos dos jornadas más. Con piquetas, pinceles, espátulas, brochas, palas, yeso y vendas de arpillera, los especialistas avanzaron cuidadosamente sobre el terreno para liberar la pieza sin dañarla.
Según explicaron, el objetivo es preservar el fósil junto con parte del sedimento que lo rodea. Para ello se comenzó a preparar un “bochón”, una estructura protectora que permite retirar la pieza completa y trasladarla de manera segura hasta el laboratorio.
Una extracción lenta y delicada
Las primeras tareas consistieron en abrir el terreno lateralmente para formar una plataforma de trabajo estable alrededor del ejemplar. De esa manera, los paleontólogos pudieron acercarse a la pieza con mayor seguridad y comenzar a despejar los sectores visibles.
“La idea es no exponer el resto del animal porque es muy delicado. La planificación directa es levantarlo con sedimento”, explicó Garrido. El procedimiento busca evitar que los huesos se desarmen o sufran fracturas durante la extracción.
Uno de los principales desafíos es el tiempo de fraguado del yeso y la arpillera utilizados para recubrir el fósil. Las bajas temperaturas y el viento del valle podrían retrasar la solidificación de la estructura protectora y comprometer el operativo.
“Va a llevar bastante tiempo, sobre todo por el fraguado de ese bochón. Si las condiciones climáticas no son favorables y el yeso no fragua bien, ponemos en riesgo la extracción de la pieza”, advirtió el director del Museo Olsacher.
Encontraron más huesos bajo el fósil
Durante las primeras horas de excavación, el equipo detectó que podría haber otros huesos por debajo del sector inicialmente descubierto. Esa situación obligó a extremar los cuidados y modificar parcialmente la planificación.
Los investigadores consideran que podría tratarse de un ejemplar con un grado de conservación poco habitual. Aunque todavía resta completar la extracción y realizar estudios en laboratorio, el hallazgo ya es considerado de gran relevancia científica.
Garrido estimó que los restos podrían tener una antigüedad de entre 700.000 y un millón de años. “Es mucho más moderno de lo que pensábamos en un primer momento. Y eso lo hace más único y extraordinario”, afirmó.
El especialista explicó además que el descubrimiento obliga a revisar la interpretación geológica de esa zona de Neuquén. “Este hallazgo nos obliga a reescribir la geología en este sector. Es algo que no esperábamos encontrar acá y cada día nos entusiasma más”, sostuvo.
Un gigante acorazado del Pleistoceno
Los gliptodontes fueron grandes mamíferos acorazados que habitaron Sudamérica durante el Pleistoceno. Estaban emparentados con los actuales armadillos y se caracterizaban por poseer una coraza rígida que protegía gran parte de su cuerpo.
De acuerdo con Garrido, algunos ejemplares podían alcanzar dimensiones similares a las de un automóvil pequeño. “Para que se entienda, este tipo de animales solían alcanzar un tamaño que se podría comparar con un Fiat 600”, señaló.
El hallazgo despertó un fuerte interés entre los vecinos de Mariano Moreno y otras localidades del Valle del Covunco. La comunidad acompañó las tareas de los especialistas y colaboró para preservar el lugar mientras avanzaba la excavación.
Jorge Necul, quien encontró los primeros restos, participó del operativo junto a su hermano Maxi y al vecino Pablo Vallejos. Los tres colaboraron con el equipo técnico, alcanzaron herramientas y ayudaron en distintas tareas logísticas.
La comunidad acompañó el rescate
En el sitio también estuvieron presentes representantes de la comunidad mapuche Millaqueo, encabezados por el lonco Blas Ortiz, y efectivos de la Comisaría 34 de Mariano Moreno, a cargo del comisario Iván Flores Melo.
Las autoridades policiales asumieron el compromiso de resguardar la zona durante la excavación y evitar el ingreso de personas que pudieran afectar los trabajos o dañar el fósil.
La jornada también tuvo un momento especial con la visita de Mateo, de cuatro años, y Natanael, de ocho. Los niños viven cerca del lugar y se acercaron con sus padres para observar el trabajo de los paleontólogos.
Con la supervisión de los especialistas, pudieron utilizar por unos minutos uno de los cepillos empleados para retirar sedimentos. La experiencia los convirtió simbólicamente en pequeños paleontólogos y sumó una escena emotiva al operativo.
Mientras continúa la preparación del bochón, los investigadores esperan que el clima permita completar el rescate sin inconvenientes. Una vez retirado, el fósil será trasladado para su limpieza, conservación y estudio.
El análisis permitirá determinar con mayor precisión la especie, la antigüedad y el estado de conservación del ejemplar. También ayudará a establecer qué condiciones ambientales existían en el Valle del Covunco cuando estos animales habitaban la región.