Sociedad Caída del consumo y aumento de costos

Crisis en los centros de estética: crecen las cancelaciones y los clientes espacian sus turnos

Trabajadoras del sector advirtieron sobre una caída en la demanda, el aumento de los insumos y las dificultades para sostener los locales. Algunos tratamientos se postergan hasta 60 días y muchas profesionales optan por atender desde sus hogares.

31 de Octubre de 2026
Crisis en los centros de estética

La crisis en los centros de estética se profundizó durante 2026, en medio de una reducción del consumo, aumentos en los insumos y mayores costos para mantener los locales comerciales. Profesionales del sector señalaron que las cancelaciones de turnos se volvieron más frecuentes y que numerosos clientes comenzaron a espaciar sus tratamientos para reducir gastos.

 

Trabajadoras de salones de belleza describieron las dificultades que enfrentan para sostener sus emprendimientos. La menor frecuencia de las visitas, los cambios en los hábitos de consumo y el encarecimiento de los alquileres afectaron directamente la rentabilidad de los establecimientos.

 

A este escenario se sumaron los incrementos en las tarifas de electricidad y gas, así como las actualizaciones constantes de los precios de productos y equipos, muchos de ellos importados. Ante estas dificultades, algunas profesionales decidieron dejar sus locales y continuar con la atención desde sus viviendas.

Antonella, propietaria de Monique Studio, explicó que uno de los principales problemas fue el aumento de las cancelaciones por motivos económicos.

 

"Los insumos están cada vez más caros, pero yo nunca bajé la calidad porque me gusta que mis clientas me elijan por mi servicio y no por si está barato", expresó.

 

La emprendedora también advirtió sobre un cambio en el comportamiento de quienes solicitan turnos por primera vez. "En el último año aumentó la cantidad de personas que piden turno por primera vez y luego cancelan por falta de dinero. Las que nos dedicamos a esto sabemos que es algo que puede pasar, pero nunca se vio tanto como ahora", sostuvo.

 

Por su parte, Vanesa, responsable de VM, un centro de estética ubicado en Villa Urquiza, señaló que sus clientas comenzaron a reducir la frecuencia de los tratamientos.

"La gente cuida el dinero y prefiere hacerse las manos, que es lo que está a la vista", explicó. Además, indicó que algunas personas que antes concurrían dos veces por mes ahora lo hacen solamente una vez para ahorrar.

 

Turnos que se postergan hasta 60 días

Los cambios en el consumo también modificaron la frecuencia de los tratamientos. Servicios que anteriormente se realizaban todos los meses, como el perfilado de cejas, el lifting de pestañas o las sesiones de masoterapia, comenzaron a espaciarse entre 45 y 60 días.

 

Los procedimientos de mayor valor fueron los más afectados, mientras que los servicios básicos mantuvieron una demanda relativamente más estable.

 

Lorena, propietaria de Tu Stylo, describió una situación similar y señaló que algunas clientas directamente dejaron de asistir a sus turnos sin avisar.

 

"El trabajo bajó un montón ya que se priorizan otras cosas. Muchas veces tengo en agenda a gente que ni siquiera cancela, directamente no avisa que se va a ausentar", relató.

 

La profesional agregó que esta situación la obligó a realizar un seguimiento permanente de las reservas. "Estoy muy pendiente de las clientas, a quienes les mando mensajes hasta último momento para saber si va a venir o no", manifestó.

Alquileres elevados y profesionales que vuelven a trabajar desde sus casas

La reducción de ingresos coincidió con un incremento de los gastos necesarios para sostener los establecimientos, especialmente en los principales centros urbanos.

 

Según el último relevamiento del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), correspondiente al segundo cuatrimestre de 2026, la tasa de locales desocupados en los principales corredores comerciales alcanzó el 10,7%, equivalente a 1.388 establecimientos vacíos.

 

Aunque ese indicador corresponde al conjunto de los comercios relevados y no exclusivamente a los centros de estética, refleja las dificultades que enfrentan diferentes actividades para mantener sus espacios de atención.

 

En ese contexto, algunas profesionales del rubro decidieron trasladar sus servicios a sus propios domicilios para reducir los gastos de alquiler, expensas y mantenimiento.

 

Otras optaron por implementar descuentos por pagos en efectivo, promociones y planes de financiación para conservar a sus clientes, aun cuando estas medidas implicaron resignar parte de sus ganancias.

 

Insumos importados y servicios cada vez más caros

El encarecimiento de los materiales fue otro de los factores señalados por las trabajadoras del sector.

Productos como geles, esmaltes y elementos específicos para tratamientos de rejuvenecimiento o depilación definitiva dependen, en gran medida, de proveedores que comercializan insumos importados.

 

Las variaciones cambiarias y los costos logísticos provocaron actualizaciones frecuentes en las listas de precios, lo que dificultó la planificación económica de los establecimientos.

 

A estos aumentos se sumaron las facturas de electricidad y gas, especialmente relevantes para los centros que utilizan equipos láser, sistemas de radiofrecuencia, climatización y dispositivos de esterilización.

 

Como consecuencia, muchas profesionales debieron ajustar sus tarifas para cubrir los costos de funcionamiento, aunque reconocieron que trasladar todos los incrementos a los clientes podría profundizar la caída de la demanda.

Cuánto cuestan los tratamientos de estética

Los precios relevados en centros de estética de la Ciudad de Buenos Aires mostraron diferencias según el tipo de servicio, los productos utilizados y la complejidad de cada procedimiento.

 

Entre los valores de referencia correspondientes al segundo semestre de 2026 se encontraron:

Manicuría tradicional: desde $12.000.

Esmaltado semipermanente: entre $25.000 y $38.000.

Capping en gel o acrílico: entre $30.000 y $45.000.

Uñas esculpidas o extensiones Soft Gel: entre $35.000 y $60.000.

Belleza de pies: entre $25.000 y $35.000.

Diseños especiales o cristales: entre $2.000 y $5.000 por uña.

Retiro de productos sin nuevo esmaltado: entre $9.000 y $12.500.

 

Los valores corresponden a establecimientos relevados en Buenos Aires y pueden variar en otras localidades del país.

 

El esmaltado semipermanente continuó entre los servicios más solicitados por su duración, que puede extenderse hasta tres semanas. Sin embargo, incluso entre las clientas habituales se registró una tendencia a prolongar los períodos entre cada visita. (Fuente: Agencia Noticias Argentinas)

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