REDACCIÓN ELONCE
Cáritas Paraná recibe donaciones de elementos de higiene y alimentos para sostener el funcionamiento de un refugio destinado a varones en situación de calle, una iniciativa solidaria que funciona de manera ininterrumpida y que depende en gran medida del acompañamiento de la comunidad.
Así lo expresó Ángel Antuña, referente del espacio, quien destacó a Elonce, la importancia de la ayuda ciudadana para garantizar la atención diaria de quienes atraviesan una situación de extrema vulnerabilidad.
El refugio funciona en la sede de Cáritas Arquidiocesana y brinda alojamiento nocturno, cena y desayuno a personas que no cuentan con un lugar donde pasar la noche. “Esto es un refugio para varones en situación de calle. Es muy importante la ayuda que tengamos de la comunidad”, señaló Antuña durante la entrevista con Elonce, al tiempo que remarcó que el objetivo central es ofrecer no solo un techo, sino también un ámbito de contención humana.
Según explicó, el espacio tiene capacidad para albergar hasta 15 personas por noche, aunque la cantidad puede variar de acuerdo a la demanda. Actualmente, el refugio recibe a once hombres de manera diaria, lo que permite contar con algunos lugares disponibles ante nuevas necesidades. “Necesitamos alimentos, elementos de higiene personal y artículos de limpieza para el edificio”, precisó, al enumerar los insumos básicos que se utilizan cotidianamente.
Un refugio con dinámica comunitaria
El funcionamiento del refugio se organiza con horarios y rutinas pensadas para promover la convivencia y la responsabilidad compartida. El ingreso se habilita a partir de las 20 horas y se extiende hasta las 21.30. Durante ese lapso, los hombres que asisten pueden cenar, higienizarse y descansar en un espacio calefaccionado y acondicionado para la noche.
“Tratamos de darle un ambiente de familia a los muchachos, un cobijo familiar”, explicó Antuña a Elonce. Además, el refugio cuenta con conexión Wi-Fi, lo que permite a los alojados comunicarse con sus seres queridos o realizar gestiones personales.
Por la mañana, entre las 6.30 y las 7, los residentes se levantan, desayunan y colaboran con las tareas de limpieza y organización del edificio.
Este esquema no es casual. Desde Cáritas sostienen que el trabajo cotidiano apunta a brindar herramientas que favorezcan la reinserción social. “Ellos colaboran en la elaboración de la cena y del desayuno. Tratamos de darles ese aspecto familiar que todos necesitamos para hacernos responsables”, explicó el referente.
Qué se necesita y cómo colaborar
El pedido principal está centrado en alimentos no perecederos, productos frescos para la elaboración de las comidas y elementos de higiene personal, como jabón, shampoo, pasta dental y papel higiénico. También son necesarios artículos de limpieza para el mantenimiento del edificio, como lavandina, detergente y desinfectantes.
En cuanto a la ropa, Antuña aclaró que, por el momento, no es la principal necesidad, aunque sí resultan útiles sábanas y toallas, elementos indispensables para la higiene y el descanso. “Frazadas tenemos, aunque más adelante, a partir de marzo, seguramente volverán a ser necesarias”, indicó a Elonce.
Las donaciones se reciben en la sede ubicada sobre calle Rosario del Tala 641, en el horario en que el refugio se encuentra abierto, entre las 20 y las 8 de la mañana. “Con mucho gusto recibimos todas las colaboraciones generosas”, aseguró Elonce.
Un trabajo sostenido en el tiempo
El refugio comenzó a funcionar en julio del año pasado, en un contexto de temperaturas extremas, y desde entonces mantuvo su actividad sin interrupciones. Antuña destacó que este logro fue posible gracias al trabajo conjunto del equipo de Cáritas y al acompañamiento de la comunidad. “Si no fuera por la colaboración de Cáritas y de su directora, no podríamos llevar adelante esta acción”, afirmó.
El espacio cuenta con el acompañamiento de un equipo interdisciplinario, integrado por referentes con formación espiritual y social, lo que permite brindar una atención integral a las personas alojadas. La contención emocional y el respeto por la dignidad humana son ejes centrales de la propuesta.
Un llamado a la solidaridad
Durante la entrevista, Antuña remarcó que, más allá de la cantidad de personas asistidas, cada gesto solidario tiene un valor fundamental. “Así sea rescatar a una persona, ya vale la obra misma”, expresó a Elonce. En ese sentido, apeló al compromiso social y al “corazón misericordioso” de la comunidad para sostener una iniciativa que busca dar respuesta a una de las problemáticas sociales más visibles y dolorosas.
Finalmente, destacó el clima vivido durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo dentro del refugio. “Lo vivimos en un clima de amor y confraternidad. Fue muy lindo comenzar el año así”, concluyó.