Sociedad

Calor y bebés: los cuidados del sol, el aire acondicionado y la gastroenteritis

Ante el aumento de las temperaturas, el jefe de Terapia Intensiva del Hospital San Roque advirtió sobre el riesgo de golpe de calor en bebés, los cuadros de gastroenteritis y un uso adecuado del aire acondicionado. Señaló que muchas de estas situaciones “pueden prevenirse” con medidas simples.

22 de Enero de 2026
Calor extremo: alertan por golpe de calor y gastroenteritis en bebés

Las altas temperaturas que se registran durante el verano vuelven a encender una señal de alerta, especialmente en relación a niños y bebés, uno de los grupos más vulnerables frente al golpe de calor. En ese contexto, y ante la previsión de jornadas de intenso calor en la región, Elonce dialogó con el médico pediatra y jefe de Terapia Intensiva del Hospital San Roque, Roberto Ariel, quien brindó recomendaciones para prevenir situaciones de riesgo.

“Una ropita menos”

“Siempre es bueno resaltar la importancia de tener las precauciones lógicas ante las altas temperaturas”, explicó el especialista, al señalar que los niños presentan desventajas fisiológicas para regular su temperatura corporal. “Su termostato está un poquito inmaduro y, además, tienen más superficie de piel en contacto con el ambiente en relación a su peso, por lo tanto funcionan como un radiador: se calientan o se enfrían con mucha más facilidad que un adulto”, detalló.

 

A diferencia de los mayores, los chicos tienen una piel más fina y permeable, y menor capa de grasa corporal. “Esto no quiere decir que solo sufran el frío. En verano, muchas veces una ropita menos de lo que usaría un adulto es lo indicado”, advirtió, al desmitificar prácticas habituales que pueden favorecer el sobrecalentamiento.

Pileta, sol y exposición al calor

El pediatra también se refirió al uso del agua como forma de alivio frente al calor. “Al tener tanta superficie en contacto con el ambiente, cuando los ponemos en una pileta, que es un mejor conductor de la temperatura, se exacerba ese intercambio. Por eso los baños deben ser por períodos cortos”, explicó.

En ese sentido, alertó sobre signos frecuentes que indican pérdida rápida de temperatura: “A los pocos minutos pueden empezar a tiritar, ponerse pálidos o con los labios morados. La idea es perder un poco de calor, no llevarlos a un extremo que también puede ser nocivo”.

Respecto a la exposición solar, fue contundente: “La piel de los chicos es extremadamente sensible. Está desaconsejada la exposición directa al sol en cualquier momento del día y absolutamente contraindicada entre las 11 y las 16”. En caso de ser inevitable, recomendó barreras físicas como gorros, anteojos, ropa clara de algodón y el uso de protector solar. “Con factor 25 o 30 es suficiente, aplicado media hora antes y renovado cada dos o tres horas”, indicó.

 

Bebés y el sol

Aire acondicionado, hidratación y lactancia

Consultado sobre el uso del aire acondicionado, Ariel señaló que “es una maravilla”, siempre que se eviten cambios bruscos. “Pasar de 35 grados afuera a un ambiente a 18 grados genera un impacto que el organismo no puede adaptarse fácilmente. Una temperatura constante de 25 o 26 grados es ideal”, explicó.

En cuanto a la hidratación, subrayó un punto central en la prevención. “La mejor manera de prevenir problemas por el calor es hidratarse adecuadamente, y la mejor hidratación en los más chicos es la lactancia materna”, afirmó. “Es una fuente segura, accesible y no contaminada. Cuanto más chico es el niño, más importante es sostenerla”.

 

El especialista recordó que, cuando las medidas de prevención fallan, aumentan las infecciones digestivas. “Así como en invierno predominan los virus respiratorios, en verano los virus eligen el aparato digestivo”, señaló, al advertir sobre la frecuencia de gastroenteritis y sus riesgos cuando derivan en deshidratación.

Alimentos, vacaciones y consultas frecuentes

Ariel también puso el foco en la correcta conservación de los alimentos. “No es lo mismo olvidar un yogur fuera de la heladera cuando hace frío que cuando hay 40 grados a la sombra. En esta época, la cadena de frío se pierde muy rápido”, advirtió, al mencionar lácteos, mayonesas y comidas consumidas en contextos de vacaciones.

En ese marco, explicó que en ciudades turísticas la infraestructura suele verse desbordada, lo que aumenta el riesgo sanitario. “Playas contaminadas, agua no segura, hielo que no es potable o lavarse los dientes con agua de red pueden terminar en una gastroenteritis”, señaló.

 

Finalmente, al referirse a las consultas más frecuentes en terapia intensiva pediátrica durante el verano, enumeró accidentes de tránsito, quemaduras, picaduras y cuadros de deshidratación severa. “La mayoría de los accidentes son prevenibles”, concluyó, al insistir en la importancia de la prevención como la herramienta más eficaz para cuidar la salud de los niños frente al calor extremo.

Altas temperaturas