REDACCIÓN ELONCE
Benintende Sastrería cumple 85 años de historia en Paraná, una trayectoria que comenzó con un adolescente que barría el piso de un comercio mientras buscaba que alguien le enseñara el oficio y que atravesó transformaciones, expansiones, crisis y cambios generacionales.
Mauricio Benintende repasó ante el programa "Me Gusta TV", que se emite por Elonce, la historia familiar en el marco de los 128 años del Centro Comercial e Industrial de Paraná y las celebraciones por los 200 años de la ciudad.
El origen se remonta a su padre, nacido en Viale y radicado posteriormente en Paraná. Tenía apenas 12 años cuando comenzó como cadete en una sastrería. Su tarea inicial estaba lejos de las telas, las medidas y los moldes que pretendía dominar: fundamentalmente barría el piso, pero observaba y buscaba aprender.
“Él quería aprender, quería progresar”, recordó Mauricio. Ese deseo provocó incluso un conflicto con su primer empleador. “Después de un tiempo se enojó con quien era el dueño porque no le quería enseñar el oficio. Entonces decidió cambiar de empleador”, relató.
De cadete a abrir su propia sastrería
En aquellos años había numerosos sastres trabajando en Paraná. Benintende encontró finalmente a uno dispuesto a contratarlo como cadete y, al mismo tiempo, enseñarle los secretos del oficio. Fue un aprendizaje progresivo que posteriormente complementó mediante educación a distancia.
“De a poco fue aprendiendo. Cuando tuvo la suficiente formación, estudió por correspondencia en una academia muy famosa que había en Rosario. Se recibió ahí y tuvo su diploma”, explicó su hijo.
El paso siguiente fue independizarse. Según recordó Mauricio, su padre abrió su propia sastrería en 1942, dedicada a confeccionar vestimenta tanto masculina como femenina. Aquel emprendimiento fue el comienzo de una marca familiar que se mantendría durante las siguientes ocho décadas.
Crecer entre reglas, medidas y telas
La segunda generación creció literalmente dentro del oficio. Mauricio recuerda una infancia rodeada de elementos de trabajo y acompañando a su padre en las tareas que estaban a su alcance. “Crecí entre reglas, medidas y ayudándolo en lo que podía, porque él me enseñaba también”, contó.
Pero el fundador no se limitó a repetir aquello que había aprendido en sus primeros años. Una característica que Mauricio resaltó especialmente fue su búsqueda permanente de novedades y su convicción de que un comercio debía transformarse junto con la sociedad.
“En su inquietud y brillantez, mi padre llevaba adelante siempre el cambio permanente. En términos del idioma italiano decía que había que ‘aggiornarse’, estar actualizado. Él siempre lo llevó adelante”, recordó.
Del Hospital San Martín al centro de Paraná
Esa concepción impulsó distintas etapas de crecimiento. La sastrería funcionó inicialmente en la zona del Hospital San Martín y luego avanzó hacia el centro de Paraná, donde se instaló junto al sector de la Recova.
El desarrollo continuó durante las décadas siguientes y alcanzó una etapa de expansión durante los años 90, cuando la firma amplió locales, abrió sucursales y llegó a desarrollar franquicias en Santa Fe.
Sin embargo, la trayectoria comercial también quedó atravesada por los vaivenes económicos del país. “En las sucesivas crisis permanentes que tiene este país volvimos a achicarnos circunstancialmente”, señaló Mauricio. Para él, esos movimientos no pueden separarse de la propia vida de los Benintende: “La historia viene directamente relacionada con la familia”.
Un ingeniero que regresó al negocio familiar
Mauricio no había elegido inicialmente continuar de manera exclusiva con la actividad comercial. Se recibió de ingeniero civil, desarrolló durante años su profesión y llegó a ocupar responsabilidades institucionales dentro del Colegio de Ingenieros.
“Mi actividad profesional durante muchos años fue la ingeniería. Soy ingeniero civil y trabajé mucho tiempo en la actividad; estuve al frente del Colegio de Ingenieros y en aquellos momentos trabajaba cien por ciento en la profesión”, recordó.
Con el paso de los años, las pérdidas familiares modificaron aquel recorrido. “Ocurrieron las desgracias de la naturaleza: mis padres desaparecieron, mi hermano desapareció y estoy solo al frente de lo que estamos ahora”, expresó. Así, terminó quedando a cargo de una historia comercial que había comenzado mucho antes de su nacimiento.
El local que sorprendió a Paraná en los años 70
Entre los recuerdos más significativos aparece una transformación que llevó la sastrería a adoptar una estética prácticamente inédita para la Paraná de comienzos de los años 70. La oportunidad surgió con la llegada al país de la firma del diseñador francés Pierre Cardin, entonces una de las principales referencias internacionales de la moda.
“En la década del 70 vino la firma Pierre Cardin, que en su momento era top en París. Hizo contratos con empresas en Buenos Aires para difundir la marca y mi padre se incorporó a eso”, relató Mauricio.
La vinculación derivó también en una transformación arquitectónica. De acuerdo con Benintende, el edificio fue construido siguiendo diseños provenientes de Europa y con una estética de avanzada para aquellos años. “Con diseños arquitectónicos franceses y de vigencia de punta en la época, construyó este edificio bajo planos venidos desde Europa, con frentes totalmente de acero inoxidable”, describió.
Espejos, alfombra roja y una vidriera diferente
El interior tampoco se parecía demasiado a los comercios tradicionales de la ciudad. La imagen que Mauricio conserva de aquel espacio está dominada por dos elementos: espejos y una extensa alfombra roja.
“Hoy prácticamente no queda nada de aquella época, pero esto era espejos y alfombra roja. Esos dos componentes eran los dominantes totales en el local”, recordó. La transformación ocurrió aproximadamente entre 1970 y 1973 y generó sorpresa entre quienes transitaban por el centro paranaense.
“Fue algo realmente muy impactante en el momento. Era una cosa que no encajaba, realmente era avanzado para la ciudad”, describió. Sin embargo, aquella diferencia respondía exactamente a la filosofía que, según Mauricio, guiaba las decisiones de su padre: no esperar a que Paraná cambiara, sino incorporar aquello que consideraba que podía enriquecerla.
Una historia comercial unida a la ciudad
“Mi padre siempre pensó en ese sentido: en darle a la ciudad lo que él consideraba que la ciudad tenía que tener”, resumió Mauricio. Esa frase atraviesa buena parte de la historia de Benintende: desde el adolescente que cambió de sastrería porque quería aprender hasta el comerciante que décadas después importaba conceptos arquitectónicos europeos.
Los 85 años de Benintende Sastrería permiten recorrer también una parte de las transformaciones comerciales de Paraná: el tiempo de los sastres y las prendas confeccionadas a medida, la llegada de las grandes marcas internacionales, la expansión mediante sucursales y franquicias y las sucesivas crisis que obligaron a redimensionar el negocio.
Hoy, Mauricio permanece al frente de aquella empresa iniciada por su padre. Las alfombras rojas y buena parte de los espejos desaparecieron, pero detrás del local permanece la historia de una familia que hizo del comercio su vínculo con Paraná. Una historia que comenzó con un chico de 12 años decidido a aprender un oficio y que, 85 años después, continúa detrás del mismo apellido.