Internacionales Fenómeno climático

Advierten que El Niño podría generar pérdidas de 2% del PBI en América Latina en tres años

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe estimó que un episodio de intensidad excepcional tendría efectos acumulados durante tres años. También advirtió por consecuencias sobre energía, agricultura y pesca.

22 de Septiembre de 2026
El Niño.

Un episodio especialmente intenso de El Niño podría generar una pérdida acumulada de al menos el 2% del Producto Bruto Interno de América Latina y el Caribe en un período de tres años, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El impacto alcanzaría cerca del 1% de la actividad regional solamente durante el primer año.

 

Las proyecciones también anticipan consecuencias sociales relevantes. De acuerdo con el organismo, un escenario de gran intensidad podría sumar alrededor de 4,8 millones de personas a la pobreza antes de 2030 y afectar sectores estratégicos como la generación energética, la producción agropecuaria y la pesca.

 

 

El término “Súper El Niño” no cuenta con una definición oficial única, aunque se utiliza para describir eventos excepcionalmente severos, caracterizados por importantes anomalías en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial. Entre los antecedentes más intensos suelen mencionarse los episodios de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.

 

La Cepal pide anticiparse a los efectos

 

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, señaló que la prevención será determinante para reducir las consecuencias económicas y sociales. “Las respuestas adoptadas una vez declarada la emergencia son considerablemente más costosas que las medidas preventivas basadas en una adecuada anticipación”, sostuvo.

 

El organismo advirtió que el impacto de El Niño no será uniforme en toda la región. Mientras Ecuador y Perú podrían enfrentar lluvias extremas e inundaciones, partes de Colombia, Venezuela y Brasil estarían más expuestas a sequías, olas de calor e incendios forestales.

 

 

En el Cono Sur, en tanto, se proyecta un aumento de las precipitaciones en Uruguay, el sur de Brasil, el norte de Argentina y sectores del centro de Chile. Ese escenario puede favorecer determinados cultivos, pero al mismo tiempo incrementa el riesgo de crecidas e inundaciones fluviales.

 

Energía, pesca y agricultura entre los sectores más expuestos

 

El sector energético aparece entre los más vulnerables debido a la alta dependencia de la generación hidroeléctrica en varios países latinoamericanos. En algunas economías, esta fuente llega a representar cerca del 70% de la matriz eléctrica, por lo que los cambios en lluvias y temperaturas pueden alterar significativamente la producción.

 

La infraestructura también enfrenta el desafío de responder a un consumo regional que aumentó alrededor del 75% durante las últimas dos décadas. A esto se suma que buena parte de las centrales hidroeléctricas tiene más de 30 años, mientras las olas de calor elevan la demanda y los incendios pueden afectar las redes de transmisión.

La pesca constituye otro frente sensible ante El Niño, especialmente en el Pacífico sudoriental. La Cepal recordó que durante el episodio extremo de 1997/98 las capturas se redujeron un 26,9%, un antecedente que expone la vulnerabilidad de países como Perú, Chile y Ecuador frente a variaciones en la temperatura y la disponibilidad de nutrientes marinos.

 

El impacto sobre la producción de alimentos

 

La agricultura también podría sufrir efectos diversos según la región. En Centroamérica y el Caribe, la disminución de las lluvias amenaza cultivos, pastizales y reservas de agua, con posibles consecuencias sobre los ingresos rurales, la ganadería y la seguridad alimentaria.

En Perú y Ecuador se esperan escenarios más heterogéneos, con zonas sometidas a sequías y otras expuestas a precipitaciones intensas. Para el norte argentino y Uruguay, en cambio, las lluvias por encima del promedio pueden favorecer determinados cultivos, aunque los excesos hídricos también representan un riesgo para la producción y la logística.

 

Frente a ese panorama, la Cepal sostiene que una gestión anticipada de El Niño permitiría reducir pérdidas económicas y sociales. La principal recomendación es fortalecer la prevención antes de que se produzcan emergencias, especialmente en países con infraestructura vulnerable y sectores productivos altamente dependientes de las condiciones climáticas.

El Niño PBI América Latina