REDACCIÓN ELONCE
La aparición de un urutaú en la ciudad de Crespo sorprendió a vecinos que pudieron observar, fotografiar y filmar a esta particular ave mientras permanecía posada sobre el cartel identificatorio de una panadería ubicada en calle Mitre. El ejemplar, conocido popularmente como “pájaro fantasma” o “pájaro estaca”, llamó la atención por tratarse de una especie difícil de encontrar, especialmente en ambientes urbanos.
Ante la presencia del animal, desde la Municipalidad de Crespo se tomaron medidas para preservar su tranquilidad. El sector fue aislado y señalizado con el objetivo de evitar que las personas que se acercaron a observarlo interrumpieran su descanso o pusieran en riesgo su seguridad.
El ambientalista y preservacionista crespense Miguel Pusineri explicó a Estación Plus Crespo que se trató de un avistamiento poco frecuente. “Es un ave muy rara, bastante rara. Pertenece a la familia de los dormilones”, señaló al referirse al urutaú, también conocido como nictibio, perteneciente a la familia Nyctibiidae.
Por qué es tan difícil observar un urutaú
El especialista explicó que esta especie habita principalmente en montes y zonas rurales con abundante vegetación, donde encuentra las condiciones necesarias para descansar y alimentarse.
Su característica más llamativa es el extraordinario camuflaje que desarrolla gracias a su plumaje grisáceo, marrón y estriado, que le permite confundirse con las ramas y los troncos de los árboles. Durante el día suele permanecer inmóvil, con el cuerpo erguido, hasta parecer una prolongación de la madera.
“Es bastante insólito verlo, es más escuchado que visto”, remarcó Pusineri. Como ejemplo, recordó que había escuchado ejemplares en un monte cercano a Viale, aunque nunca había conseguido observarlos directamente.
La aparición en pleno centro urbano también llamó su atención por la ubicación geográfica y la época del año. Si bien consideró que los cambios ambientales podrían influir en los desplazamientos de algunas especies, aclaró que no existían elementos suficientes para determinar por qué este ejemplar había llegado a Crespo.
La pérdida de hábitat y la presencia de animales silvestres en las ciudades
Durante la entrevista, Pusineri relacionó el episodio con un fenómeno que, según explicó, se observa en diferentes regiones: la aparición de fauna silvestre en zonas urbanizadas debido a las transformaciones de los ambientes naturales.
“La reducción de los hábitats naturales y la expansión de las fronteras agrícolas destruyen mucho los montes, los hábitats silvestres, y muchos animales toman la ciudad como un lugar para ir a vivir”, sostuvo.
El ambientalista mencionó que en Crespo también se habían registrado apariciones de guazunchos, comadrejas y hurones. En algunos casos, fue necesaria la intervención de especialistas para retirar a los animales de espacios donde no podían desenvolverse adecuadamente.
En cuanto al urutaú, planteó que la importante forestación urbana de Crespo podría haber favorecido su presencia, aunque insistió en que se trataba de una hipótesis y no de una explicación confirmada.
Un hallazgo que sorprendió hasta a los fotógrafos de naturaleza
Pusineri relató que, cuando tomó conocimiento del avistamiento, se acercó al lugar junto con otras personas y colaboró para mantener aislado el sector donde descansaba el ave.
El hallazgo también despertó el entusiasmo de fotógrafos de naturaleza de la ciudad, algunos de los cuales habían viajado a Brasil o recorrido distintas regiones del norte argentino con la intención de registrar esta especie, sin haberlo conseguido.
“Tenemos el privilegio de haber encontrado uno acá dentro de la ciudad, algo bastante insólito y raro”, expresó el ambientalista.
La presencia del ejemplar permitió que numerosos vecinos observaran de cerca una especie que, debido a sus hábitos nocturnos y su capacidad de mimetizarse, suele pasar inadvertida incluso para quienes recorren habitualmente los ambientes donde vive.
El misterioso canto del pájaro fantasma
El urutaú, también conocido como kakuy, habita diferentes regiones de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. En Argentina se distribuye principalmente por el norte y noreste del territorio, con registros en Entre Ríos.
Se trata de un ave de hábitos nocturnos que mide aproximadamente entre 33 y 38 centímetros. Posee ojos grandes y amarillos, un plumaje que reproduce los colores de la corteza de los árboles y una boca amplia que utiliza para capturar insectos durante el vuelo.
Sin embargo, una de sus particularidades más conocidas es su canto, que suele describirse como un lamento humano. Esta vocalización melancólica y persistente dio origen a numerosas leyendas populares.
El biólogo Roberto Salinas explicó al medio Catamarca 12 que, pese a las creencias que lo relacionan con historias misteriosas, se trata de un animal inofensivo.
“Su dieta es casi exclusivamente de polillas y algún otro insecto que salga de noche. Tiene una boca grande que abre y las atrapa en el vuelo”, detalló.
Un ave que no construye nidos
Otra característica particular del urutaú es su forma de reproducción. A diferencia de numerosas especies de aves, no construye un nido tradicional, sino que deposita un único huevo sobre una rama o el extremo de un tronco.
El biólogo explicó que los adultos permanecen junto al huevo durante la incubación y posteriormente protegen al pichón, aprovechando su capacidad de camuflaje para evitar ser detectados por posibles depredadores.
Salinas también advirtió que la destrucción de ambientes naturales representa una amenaza para las poblaciones de esta especie en distintas regiones del país.
“El desmonte para cultivos los va forzando a ir a otros terrenos. Incluso se los ha encontrado en plazas y ciudades”, explicó al referirse a las consecuencias de la transformación de los ecosistemas.
Qué hacer si aparece un urutaú
Ante el avistamiento de un ejemplar de esta especie, los especialistas recomendaron mantener distancia, evitar los ruidos y no intentar tocarlo ni capturarlo.
También señalaron la importancia de impedir aglomeraciones alrededor del animal, especialmente durante las horas del día, cuando permanece inmóvil para descansar.
Si el ave presenta lesiones o se encuentra en peligro, corresponde comunicarse con las autoridades ambientales para que evalúen la necesidad de intervenir.