REDACCIÓN ELONCE
Nahir Galarza habló desde prisión y volvió a quedar en el centro de la escena pública con una entrevista en la que abordó por primera vez en mucho tiempo los aspectos más sensibles de su historia. A casi nueve años del crimen de Fernando Pastorizzo, la joven condenada a prisión perpetua, habló con OLGA sobre el joven asesinado, la culpa, su condena perpetua, la depresión, su familia y un embarazo que reveló por primera vez.
La mirada actual sobre el crimen
La entrevista ingresó en su tramo más delicado cuando los periodistas insistieron en profundizar sobre los hechos ocurridos la madrugada del 29 de diciembre de 2017. A diferencia de otras declaraciones realizadas en el pasado, Nahir Galarza optó por evitar una reconstrucción pormenorizada de aquella noche.
Aun así, realizó afirmaciones que marcaron un punto de inflexión respecto de buena parte de las discusiones públicas que acompañaron el caso durante años. “Lo que puedo dejar en claro es que soy responsable de quitarle la vida a una persona”, sostuvo.
La frase fue pronunciada en un contexto en el que intentaba explicar cómo observa hoy aquellos acontecimientos. Según manifestó, el paso del tiempo le permitió adquirir una comprensión distinta sobre sus actos y sobre las consecuencias que tuvieron para todas las personas involucradas. “Hoy lo entiendo”, expresó.
La joven explicó que durante estos años tuvo mucho tiempo para analizar lo sucedido y que recién ahora puede dimensionar aspectos que, según afirmó, en aquel momento no lograba comprender.
“No puedo creer que haya sido yo”
Uno de los conceptos que más repitió durante la entrevista fue la sensación de extrañamiento respecto de la persona que era cuando ocurrieron los hechos. “Lo veo a la distancia como si hubiera sido otra persona”, señaló.
La condenada explicó que muchas veces conversa sobre ese tema con su psicóloga y que todavía le cuesta reconocer a aquella adolescente impulsiva que protagonizó el caso. “No puedo creer que haya sido yo misma”, confesó.
Incluso, llegó a describirse como alguien completamente diferente. “Ahora tengo noción de las cosas”. Según relató, la madurez alcanzada durante estos años le permitió revisar sus conductas desde una perspectiva crítica que antes no poseía.
El peso de la culpa
La culpa fue uno de los ejes centrales de toda la entrevista. Lejos de minimizar las consecuencias de lo ocurrido, Galarza aseguró que convive diariamente con el recuerdo del crimen y con el impacto que tuvo sobre las familias involucradas.
“Todos los días me levanto sabiendo que estoy acá por haberle quitado la vida a una persona”, afirmó. La frase apareció cuando fue consultada sobre la carga emocional que implica cumplir una condena perpetua.
Según explicó, el peso psicológico no desaparece con el paso del tiempo. Por el contrario, sostuvo que se trata de algo presente en cada jornada. “Es algo que llevas todos los días”.
Fernando Pastorizzo, la víctima
A lo largo de la conversación hubo un punto que la joven dejó en claro reiteradamente. “Está clarísimo que la víctima es Fernando”, expresó.
La definición apareció después de varios intercambios sobre la condena y las consecuencias personales que enfrenta desde hace años.
Los entrevistadores remarcaron que, independientemente de cualquier debate judicial o mediático, la víctima del caso fue Fernando Pastorizzo.
Galarza coincidió con esa afirmación. Y agregó que solo puede describir lo que atraviesa ella porque es la experiencia que conoce de primera mano. “Yo solamente puedo contar lo que me está pasando a mí en este momento”.
La discusión sobre la intención
Otro de los momentos más relevantes de la entrevista surgió cuando fue consultada acerca de la intencionalidad del crimen.
Durante años, distintas versiones públicas discutieron si existió premeditación, accidente o una situación desencadenada por una discusión.
La joven descartó la teoría del accidente. “No fue un accidente”, afirmó. Sin embargo, también negó haber salido de su casa con la decisión previa de matar a Fernando. “No fui con la intención”.
Según explicó, se trató de una situación atravesada por emociones extremas. “Estaba desbordada”.
Una discusión que terminó en tragedia
En su relato, Galarza describió un contexto de tensión creciente durante aquella madrugada. Explicó que se encontraba atravesando una discusión con Pastorizzo y que ambos estaban emocionalmente alterados. “Él estaba en un ataque de ira”, sostuvo.
También afirmó que sentía miedo y que intentaba salir de una situación que la superaba. “Estaba asustada, angustiada”.
La entrevistada insistió varias veces en que no se trató de un plan elaborado previamente. “No era algo que yo venía pensando”.
Esa explicación fue una de las bases de su interpretación actual sobre los hechos.
La imagen pública que rechaza
Durante la entrevista también cuestionó la forma en que fue retratada durante años por buena parte de los medios de comunicación.
Según sostuvo, alrededor de su figura se construyó un personaje que no coincide con la persona que ella cree ser. “Crearon un personaje”, afirmó.
La joven aseguró que muchas veces se la presentó como alguien capaz de matar sin remordimientos o repetir una conducta similar. “No soy esa persona”.
Incluso comparó su situación con la de otros detenidos que conoció durante estos años. “He visto personas que dicen que lo volverían a hacer”. Y agregó: “Yo no soy así”.
“No me identifico con la palabra asesina”
Uno de los pasajes más llamativos apareció cuando fue consultada sobre la palabra que durante años la acompañó en titulares periodísticos. “¿Te identificás con la palabra asesina?”, le preguntaron.
La respuesta fue inmediata. “Obvio que no”.
Aunque aclaró que comprende por qué gran parte de la sociedad la define de esa manera. “Entiendo que lo digan”.
La joven sostuvo que no se siente representada por esa descripción porque asegura que nunca volvería a actuar de la misma forma. “Sé que no lo haría”.
El arrepentimiento y las consecuencias
La conversación avanzó luego hacia el impacto que el crimen tuvo sobre todas las personas involucradas. Galarza reconoció que el daño excedió ampliamente a la víctima directa. “Arruinarle la vida a una persona y a toda su familia, a mi familia también”.
La frase sintetizó uno de los aspectos que más remarcó durante toda la entrevista.
Según explicó, el crimen produjo consecuencias irreversibles para ambas familias. Y agregó que esa realidad es algo que piensa permanentemente. “No es tan fácil”.
También negó que su vida actual sea sencilla. “No es que la paso re bien”.
Depresión, psiquiatras y medicación
Por primera vez en mucho tiempo habló extensamente sobre las secuelas psicológicas que enfrentó durante el encierro.
Relató que atravesó episodios de depresión y que recibió asistencia profesional. “He tenido muchos episodios de depresión”.
La joven explicó que fue derivada a psiquiatría y que recibió medicación durante varios años. “He estado medicada mucho tiempo”.
Incluso contó que hasta hace poco tiempo seguía tomando antidepresivos. Según aclaró, no menciona estas situaciones para despertar compasión. “Lo cuento porque es lo que me pasa”.
La condena perpetua
Otro de los grandes temas abordados durante la entrevista fue la pena que recibió. Nahir Galarza continúa siendo la mujer más joven condenada a prisión perpetua en Argentina.
Aunque reconoció su responsabilidad, volvió a cuestionar la proporcionalidad de la sentencia. “Siento que me dieron una condena ejemplar”.
La joven sostuvo que conoció numerosos casos de homicidios con condenas considerablemente menores. Y consideró que la enorme repercusión pública influyó en el resultado judicial. “He visto muchos casos parecidos al mío que no son condenadas a perpetua”.
La comparación con otros casos
En uno de los tramos más controvertidos, Galarza realizó comparaciones con otras detenidas que conoció durante su estadía en prisión.
Mencionó casos de mujeres condenadas por homicidios que recibieron penas significativamente menores. “No me parece algo justo para todos”.
Según su interpretación, la dimensión mediática de su caso generó un tratamiento judicial distinto.
La joven sostuvo que la notoriedad pública terminó condicionando la percepción social sobre su figura. “Mi caso fue mediático”. Y agregó: “Crearon un personaje”.
La relación con su padre y su madre
La entrevista también incluyó un extenso recorrido por la historia familiar de Galarza. La joven reconoció que atravesó períodos conflictivos tanto con su padre como con su madre. Con el paso del tiempo, aseguró que logró recomponer ambos vínculos. “Hoy me llevo bien con los dos”.
Sin embargo, recordó que durante la adolescencia mantenía una relación especialmente complicada con su madre. “Vivíamos en la misma casa y no nos hablábamos”.
La situación cambió recién durante los años de prisión.
El embarazo y el aborto que reveló
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista fue cuando habló sobre un embarazo ocurrido dos meses antes del crimen.
Según relató, la decisión de interrumpirlo no fue tomada por ella. “La decisión de abortar no fue mía”.
La joven aseguró que la situación continúa generándole dolor incluso después de tantos años. “Hasta el día de hoy me duele un montón”.
También reveló que deseaba continuar con el embarazo. “Sí, quería tenerlo”. Y reconoció que muchas veces se preguntó cómo habría sido su vida si aquella historia hubiera tenido otro desenlace.