El escultor y tallista paranaense Rafael Varisco obtuvo el tercer premio en la Fiesta Nacional de la Artesanía 2026, que se desarrolla cada año en la ciudad de Colón y reúne a destacados exponentes del arte artesanal del país. El reconocimiento llegó tras la realización de una escultura tallada en madera con motosierra, técnica que se caracteriza por su complejidad y por el impacto visual que genera durante su ejecución.
Varisco participó del tradicional Patio de Tallistas, uno de los espacios más emblemáticos de la fiesta, donde el público puede observar en vivo cómo los artistas transforman grandes troncos de madera en esculturas. “Soy de Paraná y trabajo el tallado en madera desde los 11 años. Durante mucho tiempo me dediqué al bajo relieve y a distintos tipos de esculturas, pero en 2013 tuve un cambio importante cuando me invitaron por primera vez al Patio de Tallistas de la Fiesta de la Artesanía para realizar esculturas con motosierra”, contó el artista en diálogo con Elonce.
Un aniversario especial del Patio de Tallistas
La edición 2026 tuvo además un valor especial, ya que el Patio de Tallistas celebró sus 20 años dentro de la Fiesta Nacional de la Artesanía. Bajo el eje temático “Alma de la Madera”, el espacio buscó mostrar la destreza técnica de los escultores y consolidar un legado que se ha fortalecido durante dos décadas dentro de la festividad.
Este sector se consolidó como un punto de encuentro entre artistas y visitantes, donde la materia prima cobra forma ante la mirada del público.
En este marco, Varisco logró el tercer lugar del certamen, destacándose entre los escultores convocados para esta edición especial.
Esculpir con motosierra
El artista explicó que el tallado con motosierra es una técnica que pocas personas conocen, pero que permite desarrollar obras en tiempos mucho más breves que los métodos tradicionales.
“Es un tipo de arte que no es tan conocido. Con herramientas clásicas una escultura puede llevar meses de trabajo, mientras que con motosierra y práctica es posible realizar una obra en unas cuatro horas”, explicó. Durante el evento, cada escultor trabaja frente al público y debe transformar un tronco de madera en una pieza artística en pocas horas.
Antes de comenzar, los participantes presentan un boceto que luego deben materializar en la madera.
La leyenda de la flor del irupé
Para esta edición, Varisco eligió representar la leyenda de la flor del irupé, una historia tradicional vinculada a la cultura indígena.
“La temática proponía que cada artista eligiera un año o una historia con la que se sintiera identificado. En mi caso opté por la leyenda de la flor del irupé, que cuenta la historia de una princesa indígena que se arroja al río buscando la luna, al verla reflejada en el agua”, relató. La escultura fue realizada sobre un tronco de pino y buscó transmitir esa historia a través de la imagen tallada. “Intenté plasmar esa leyenda en la madera y que la obra pudiera contar una historia”, explicó.
El arte frente al público
Uno de los rasgos distintivos del Patio de Tallistas es que los visitantes pueden seguir de cerca el proceso creativo. Las esculturas comienzan siendo simplemente troncos de madera y, con el paso de las horas, adquieren forma y significado. “Muchas personas pasan cuando recién empezamos y ven solamente el tronco. Después vuelven a pasar un rato más tarde y ya aparece un rostro, una figura o una imagen que empieza a transmitir algo”, describió.
Por cuestiones de seguridad, los artistas trabajan dentro de sectores delimitados, debido al uso de herramientas como motosierras. Aun así, la cercanía con el público genera una experiencia muy particular para quienes recorren el lugar.
Un talento que nació desde chico
Varisco contó que su inclinación por el arte comenzó desde muy pequeño.
“Siempre tuve facilidad para las manualidades. Así como hay personas que tienen habilidad para las matemáticas o la lectura, otros tenemos una inclinación natural hacia el arte”, señaló.
El escultor se especializa principalmente en rostros, figuras humanas y animales, aunque también realiza trabajos en bajo relieve. En sus comienzos, además de la madera, trabajó con palma pindó, un material tradicional utilizado en diversas artesanías.
Cómo se evalúan las obras
Las esculturas realizadas durante la fiesta son evaluadas por un jurado especializado que analiza distintos aspectos del trabajo de cada artista.
Entre los criterios se encuentran el tiempo de ejecución, la técnica utilizada y la fidelidad de la obra respecto al boceto presentado. “Uno de los aspectos que se tiene en cuenta es que la escultura respete el boceto inicial que presentó el artista”, explicó Varisco. En este contexto, su obra inspirada en la leyenda del irupé fue la que le permitió alcanzar el tercer puesto en la competencia.
Proyectos para difundir el arte
El tallista paranaense adelantó que busca continuar difundiendo este tipo de arte a través de talleres y demostraciones. “Estamos proyectando talleres para chicos y también mostrar en redes sociales cómo trabajamos con motosierra, para que la gente pueda ver más seguido cómo se realizan estas esculturas”, comentó.
Además, señaló que podría participar próximamente en nuevos encuentros y eventos artesanales en la región.
La camaradería entre artistas
Más allá del premio obtenido, Varisco destacó el valor del encuentro con otros escultores durante la fiesta.
“Lo más interesante es la camaradería que se genera entre los artistas. Cuando nos reunimos hablamos el mismo idioma: hablamos de arte, de técnicas y de ideas”, expresó.
Para el escultor, ese intercambio creativo es uno de los mayores valores de encuentros como la Fiesta Nacional de la Artesanía.
“Son experiencias muy enriquecedoras porque cada artista comparte su forma de trabajar y su mirada sobre el oficio”, concluyó.