En General Ramírez, departamento Diamante, la familia Salzman transformó un taller en un verdadero centro de ayuda comunitaria: ya son más de 27.000 electrodomésticos reciclados y donados a vecinos de distintas localidades, parajes y pueblos entrerrianos. La iniciativa comenzó hace casi seis años, en pleno contexto de pandemia, cuando Mariano Salzman decidió, junto a su familia, reparar artículos en desuso para entregarlos a personas en situación de vulnerabilidad. Lo que empezó como un gesto solidario aislado se convirtió en una tarea sostenida en el tiempo.
Desde entonces, ventiladores, estufas, cocinas y otros elementos pasaron por sus manos antes de encontrar un nuevo hogar. Cada objeto recuperado representó una oportunidad concreta de mejorar la calidad de vida de quienes no podían adquirirlos por sus propios medios.
Campañas, recorridos y ayuda directa
A lo largo de estos años, organizaron innumerables campañas para recolectar donaciones. La comunidad respondió con compromiso y hoy el número supera los 27.000 electrodomésticos entregados.
Mariano relató que continúan recorriendo diferentes comunidades en su camioneta para acercar los productos ya reparados y en funcionamiento. “Es una gran satisfacción poder colaborar y ayudar a las familias que lo necesitan… Por eso el agradecimiento a cada persona que nos viene apoyando, porque son muchas las cosas que nos van donando… hoy pensaba que necesitaríamos un galpón porque mi taller ya queda chico con tantos elementos que nos acercan… También nosotros en ciertos casos, vamos y los buscamos…”, expresó a El Observador.
Además de cocinas y ventiladores, actualmente comenzaron a reunir estufas de cara a la temporada invernal. También recolectan zapatillas, colchones y ropa, especialmente necesarios en jornadas marcadas por intensas lluvias.
Preparados para seguir ayudando
Entre los próximos destinos figura la zona de Las Cuevas, donde prevén llevar donaciones apenas las condiciones climáticas lo permitan. “Hemos donado cocinas, muchos ventiladores a lo largo de estos años y ahora vamos a empezar a juntar estufas, preparándonos para la temporada de invierno. Y también recolectamos zapatillas, nos están donando colchones y ropa… más en estos días de tanta lluvia, que en breve los vamos a acercar a la zona de Las Cuevas, apenas podamos…”, remarcó.
El vecino de Ramírez destacó que la tarea se sostiene con esfuerzo y compromiso familiar, y que el acompañamiento de la comunidad resulta clave para continuar. Como él mismo señaló, realizan la labor con “el acompañamiento permanente de Dios” y con el objetivo de “tender una mano” a quienes atraviesan situaciones difíciles.