Shakira protagonizó un espectáculo histórico en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, donde más de dos millones de personas asistieron a un recital gratuito que se extendió por más de dos horas y que se convirtió en uno de los eventos musicales más convocantes de los últimos años en América Latina. La presentación, realizada el sábado 2 de mayo, no solo marcó un hito en la carrera de la cantante colombiana, sino que también la posicionó como la primera artista latina en alcanzar semejante convocatoria en ese escenario emblemático.
El show tuvo un inicio marcado por una fuerte expectativa, incluso con un retraso cercano a una hora respecto al horario previsto, lo que no disminuyó el entusiasmo del público que colmó la playa. La apertura incluyó una puesta tecnológica con drones que dibujaron figuras en el cielo, anticipando una escenografía innovadora. Minutos después, la artista apareció en escena con un vestuario inspirado en los colores de Brasil y abrió el concierto con “La fuerte”, seguida de otros éxitos que desataron la euforia colectiva. Durante toda la noche, mantuvo un vínculo cercano con los asistentes, a quienes saludó en portugués y con quienes compartió distintos momentos de interacción.
El repertorio recorrió más de tres décadas de trayectoria, con clásicos como “Inevitable”, “Antología”, “Ojos así” y “Pies descalzos”, junto a temas recientes como “TQG” y “Te felicito”. Uno de los pasajes más emotivos se produjo durante la interpretación de “Acróstico”, acompañada por imágenes familiares, mientras que otros momentos de alto impacto llegaron con “Hips Don’t Lie”, “Waka Waka” y el cierre con “She Wolf” y la sesión junto a Bizarrap, que reafirmaron su vigencia global.
El espectáculo también incluyó la participación de destacados artistas brasileños, entre ellos Anitta, Caetano Veloso, Maria Bethânia e Ivete Sangalo, quienes se sumaron en distintos momentos del show, aportando identidad local y reforzando la conexión con el público. Además, la cantante incorporó elementos culturales y mensajes vinculados al empoderamiento femenino, proyectando en pantalla una serie de consignas que fueron acompañadas por la multitud.
Según datos oficiales de la alcaldía de Río de Janeiro, el evento superó ampliamente la convocatoria de recitales recientes en el mismo lugar, como el de Madonna en 2024, y se acercó a cifras récord históricas, consolidando a la artista como una de las más convocantes a nivel internacional. Más allá de lo musical, el concierto se destacó como una celebración cultural que combinó tecnología, identidad latinoamericana y una fuerte conexión emocional con el público, en una noche que quedará registrada como uno de los grandes hitos del espectáculo en la región.