Economía Producción agrícola y riesgo climático

Seguro agrícola ante el granizo: cuánto cuesta, qué cubre y cómo se calculan los daños

El seguro agrícola ante el granizo cobra relevancia frente al pronóstico de fenómenos climáticos intensos. Félix Rafael Herrera explicó a Elonce qué cubren las pólizas, cuánto representan dentro de los costos productivos y cómo se determina una indemnización.

6 de Agosto de 2026
(Imagen Ilustrativa). (Redes).

REDACCIÓN ELONCE

El seguro agrícola ante el granizo se consolidó como una herramienta para resguardar la inversión de los productores frente a fenómenos climáticos que pueden comprometer, en cuestión de minutos, el trabajo de toda una campaña. Ante perspectivas de mayor inestabilidad, tormentas y lluvias, Félix Rafael Herrera, productor de seguros, explicó al programa "Moviendo el Avispero" que se emite por ELONCE Radio & Stream FM 98.7, cómo funciona el mercado, qué cultivos pueden asegurarse y qué parámetros se utilizan para determinar los daños.

 

Uno de los datos destacados por Herrera fue el nivel de penetración que alcanzaron estas coberturas en el sector productivo. Según indicó, “en la provincia nosotros rondamos más o menos el 60, casi 70% de las hectáreas que se siembra se aseguran, o sea, hay un alto impacto de incorporación del seguro en la producción agropecuaria”. Esa proporción, explicó, tiende a crecer cuando los pronósticos anticipan condiciones meteorológicas adversas.

El especialista sostuvo que el seguro dejó de ser considerado un gasto extraordinario y pasó a incorporarse dentro de la planificación de numerosos establecimientos. “El seguro agrícola la verdad que ya está bastante desarrollado, ya ha venido teniendo muchas mejoras en cuanto al tiempo, sobre todo también pensando que el productor agropecuario lo ha ido incorporando dentro de sus costos, de su proyección, de su inversión”, afirmó.

 

Una herramienta frente a aquello que el productor no controla

 

El escenario meteorológico resulta determinante al momento de tomar decisiones. Granizo, tormentas severas, exceso de precipitaciones o sequías pueden modificar rápidamente las perspectivas de rendimiento de un lote. A diferencia de otras variables productivas, sobre las cuales existe algún margen de intervención, el clima permanece fuera del control del agricultor.

 

Herrera sintetizó esa diferencia al analizar el lugar que ocupa el seguro dentro de la estructura de costos. “Una enfermedad, qué sé yo, una forma de sembrar o el momento y demás, esas son decisiones dentro del riesgo que tiene el productor. El clima no lo puede manejar”, expresó. Por ese motivo, consideró que la cobertura debería evaluarse como un insumo más dentro de la campaña.

Además, señaló que las propias aseguradoras fueron modificando y perfeccionando sus productos conforme creció la utilización de estas herramientas. La continuidad resulta importante porque las compañías necesitan estudiar la evolución de los riesgos y mantener una cartera suficientemente amplia para sostener las coberturas a través del tiempo.

 

Qué cubre un seguro contra granizo

 

Dentro de las alternativas disponibles, la cobertura contra granizo tiene como objetivo principal indemnizar los daños que ese fenómeno produzca sobre los cultivos implantados. A partir de esa protección básica pueden incorporarse adicionales vinculados con otros eventos climáticos e incluso incendio, dependiendo de las condiciones ofrecidas por cada compañía.

 

“El seguro de granizo cubre principalmente el daño por granizo al cultivo que está arraigado al suelo, con algunos adicionales de clima que se pueden contratar, con adicionales de incendio y demás”, detalló Herrera. Entre los cultivos que mencionó se encuentran trigo, soja, maíz, girasol, sorgo, avena, cebada y centeno.

 

Una característica que puede resultar llamativa para quienes no conocen el funcionamiento del producto es que el momento de contratación no modifica necesariamente el precio de la cobertura. Herrera explicó que puede costar lo mismo asegurar un cultivo poco después de su emergencia que hacerlo cuando faltan pocas semanas para cosechar.

 

Por qué cuesta lo mismo contratar antes o después

 

La explicación está vinculada con la exposición al riesgo. Cuanto más próximo se encuentra el cultivo a la cosecha, mayor es el valor productivo acumulado que puede perderse frente a una tormenta. Por eso, aunque la cantidad de días cubiertos sea menor, la exposición económica de la aseguradora aumenta.

 

“La característica que tiene la cobertura es que cuesta lo mismo hacerlo al principio, cuando uno recién sembró y la planta empezó a emerger del suelo, que contratarlo 15 días antes de cosecharlo”, sostuvo Herrera. Y agregó: “El costo de la prima de seguros es el mismo, sea que esté 5 meses o 3 meses asegurado, como dura un cultivo, o que tuviera 20 días antes de cosecharlo”.

 

Más allá de esa posibilidad, el productor debe establecer correctamente cuánto pretende asegurar. El objetivo no consiste simplemente en colocar un valor arbitrario sobre una determinada cantidad de hectáreas, sino en estimar qué producción podría obtenerse del lote y qué valor económico representa.

 

Cómo se determina la suma asegurada

 

Para establecer esa suma se toma como referencia la productividad proyectada. Herrera planteó como ejemplo un establecimiento que espera alcanzar un rendimiento de 30 quintales por hectárea. Esa producción bruta no debería trasladarse automáticamente al seguro, porque posteriormente existirán gastos de cosecha, transporte y comercialización.

 

“Uno siempre tiene que tratar de asegurar lo que va a rendir menos los gastos de comercialización. Ahí es donde se maneja la elección de suma asegurada por hectárea para ese tipo de cultivo”, explicó. En el ejemplo presentado durante la entrevista, un lote proyectado en 30 quintales podría terminar representando unos 24 quintales después de descontar aproximadamente un 20% correspondiente a esos costos.

 

La lógica responde también a un principio básico del sistema asegurador: la indemnización debe reparar una pérdida y no transformarse en una fuente de ganancia. “Ninguna persona puede enriquecerse por una indemnización de seguros. Siempre tiene que tratar de cubrir el daño realmente perdido”, remarcó Herrera al programa "Moviendo el Avispero" que se emite por ELONCE Radio & Stream FM 98.7.

 

Cuánto cuesta proteger una hectárea

 

El costo es una de las primeras preguntas que aparecen al analizar la conveniencia de contratar una póliza. Según explicó el productor de seguros, debe observarse dentro del conjunto de gastos necesarios para desarrollar una campaña, que incluye semillas, fertilizantes, laboreo, arrendamiento cuando corresponde y diferentes servicios.

 

“Cuando uno hace ese costeo y uno incluye el seguro, la cobertura de seguros normalmente no supera el 4 o 5% de la inversión”, sostuvo. Al referirse específicamente a los valores actuales de las coberturas, aclaró que existen diferencias según la región y el cultivo, aunque ofreció una referencia general.

 

“Hoy en día se manejan costos que rondan, vamos a redondear porque depende el tipo de cultivo y la zona, pero se manejan costos que rondan el 2% de la suma asegurada que elija por hectárea”, precisó Herrera.

 

El seguro como un insumo dentro de la campaña

 

Para el especialista, analizar exclusivamente el desembolso puede ocultar el verdadero propósito de la cobertura. Entre los numerosos costos de una campaña, el seguro tiene la particularidad de actuar cuando un acontecimiento externo provoca una pérdida sobre una inversión ya realizada.

 

“De todos los insumos que tiene la producción agropecuaria, en este caso agrícola, el seguro es uno de los insumos de menor importancia respecto al costo, pero es el único insumo que le garantiza el recupero de la inversión que hizo cuando ocurren cosas que no puede controlar”, explicó.

 

La ecuación adquiere especial importancia cuando aumenta la probabilidad de eventos meteorológicos severos. Un lote puede encontrarse en buenas condiciones y con perspectivas favorables hasta que una tormenta de granizo modifica el escenario en pocos minutos. Frente a esa posibilidad, la cobertura permite trasladar parte del riesgo económico hacia la aseguradora.

 

Por qué aumenta la demanda cuando se anuncian tormentas

 

Los pronósticos también repercuten directamente sobre las decisiones de contratación. Herrera explicó que cuando se anticipan períodos de exceso de precipitaciones y tormentas, crece la cantidad de productores interesados en cubrir sus lotes. Un comportamiento similar se registra ante escenarios de sequía, aunque se trate del fenómeno climático opuesto.

 

“Cuando se pronostica un exceso de lluvia o muchas tormentas, como es en este caso, es como que el productor no va a dudar en hacer seguros”, manifestó. No solamente aumenta la cantidad de pólizas, sino que también pueden modificarse los montos elegidos para proteger cada hectárea.

 

“Esto aumenta siempre, no solo en la contratación, sino que muchas veces se mejora lo que es la contratación de sumas aseguradas por hectárea”, señaló. De esta manera, las perspectivas meteorológicas se incorporan a las decisiones económicas que acompañan cada campaña.

 

Qué ocurre después de una granizada

 

Una vez ocurrido el siniestro comienza otra instancia fundamental: determinar cuánto daño sufrió efectivamente el cultivo. La metodología depende tanto de la especie sembrada como del momento de desarrollo en el que fue alcanzada por el granizo.

Herrera aseguró que actualmente la evaluación presenta procedimientos establecidos y que las diferencias en torno al porcentaje de afectación son menores. Sin embargo, remarcó que no puede aplicarse exactamente el mismo criterio a un trigo verde que a un cultivo próximo a ser cosechado.

 

Cuando la tormenta golpea una planta todavía verde, el daño visible inmediatamente después del evento no necesariamente será el definitivo. La planta continúa viva y puede recuperar parte de su estructura, mientras que otras lesiones pueden manifestarse con mayor claridad después de varios días.

 

Por qué se esperan unos 15 días para evaluar ciertos daños

 

“Cuando el cultivo está en estado verde, es recomendable que la compañía de seguro espere a razón de unos 15 días más o menos para recién ir a ver el estado del lote, cómo quedó después de la tormenta”, explicó Herrera al programa "Moviendo el Avispero" que se emite por ELONCE Radio & Stream FM 98.7.

La espera permite comprobar cómo respondió el cultivo al impacto. “Como hablamos de un cultivo vivo que va a tratar de pelear contra esto que le pasó, que sería un golpe de piedra, ese cultivo puede ser que a los días se regenere y se pueda visualizar bien los daños que tuvo o que directamente no se regenere más”, señaló.

 

Una inspección demasiado temprana podría conducir a una evaluación incorrecta. “Si nosotros lo vamos a ver al momento de que ocurrió la tormenta, podemos cometer errores y podemos a veces tasar daños que no son o daños no tener en cuenta daños que son y esto perjudica la indemnización del seguro”, advirtió.

 

Cómo se obtiene el porcentaje de pérdida

 

Después del período necesario para observar la evolución de las plantas, comienza el conteo. En términos generales, los inspectores seleccionan sectores representativos del lote y calculan cuántas plantas fueron alcanzadas por el granizo. “Básicamente se cuenta la cantidad de plantas dañadas en una línea, en los lugares donde cayó el granizo y cada planta que tenga daño, no importa la cuantía del daño, no importa si el daño es grande o chico, se cuenta como planta dañada”, explicó Herrera.

 

El productor de seguros dio un ejemplo sencillo para mostrar el procedimiento: “Si uno tiene una línea de 50 plantas y hay 10 plantas afectadas, en ese caso le da un 20% de daño”. La medición se repite en diferentes puntos del terreno para obtener una representación del nivel general de afectación.

 

La evaluación cambia cuando el cultivo está seco

 

El procedimiento es distinto cuando el granizo alcanza un cultivo maduro o seco. En ese momento ya no se observa principalmente la capacidad de recuperación de la planta, sino la cantidad de granos que terminaron en el suelo como consecuencia del impacto.

“Cuando el cultivo ya está seco, lo que se va y se evalúa es la cantidad de granos caídos en una superficie medible. Generalmente se usan aros de medición para esto y se cuenta la cantidad de granos caídos respecto a la cantidad de granos que una planta tiene y se saca el porcentaje de daño”, detalló.

 

En estos casos, Herrera señaló que resulta conveniente realizar la inspección lo antes posible porque la propia madurez hace que algunos granos se desprendan naturalmente con el paso del tiempo. Esa circunstancia diferencia esta evaluación de la realizada sobre cultivos verdes, donde es aconsejable aguardar para comprobar la recuperación.

 

La recomendación antes de contratar

 

En el cierre de su explicación, Herrera insistió en que la cobertura debe analizarse dentro de la planificación económica de la explotación y no solamente cuando una tormenta aparece en el pronóstico. Para el especialista, el principio es aplicable tanto a la agricultura como al resto de las actividades productivas.

 

“Tomar el seguro, ya sea en la actividad agrícola como agropecuaria, cualquier actividad, son actividades económicas, el seguro acompaña y acompaña para poder cubrir cualquier riesgo que el productor no pueda manejar”, expresó al programa "Moviendo el Avispero" que se emite por ELONCE Radio & Stream FM 98.7.

 

Finalmente, recomendó buscar asesoramiento profesional antes de seleccionar una póliza. “Siempre busquen el asesoramiento de un productor de seguros, porque así como buscan su veterinario, su ingeniero agrónomo y demás, el único que puede darles una mano con cobertura, sabiendo de qué se trata, viendo cómo funcionan y alguien que estudie y se dedica a esto”, concluyó Herrera.

 

Frente a una campaña condicionada por la incertidumbre meteorológica, evaluar las distintas alternativas disponibles se convirtió así en otra de las decisiones que forman parte de la planificación productiva.

MOVIENDO EL AVISPERO - SEGUROS CONTRA GRANIZO: QUÉ CUBREN Y CÓMO FUNCIONAN
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