Economía Cambios en los hábitos de consumo y medios de pago

Se desploma el uso de efectivo: las extracciones en cajeros cayeron más del 50% en dos años

El uso de efectivo en Argentina registró una fuerte caída por el avance de las billeteras virtuales, las transferencias y los pagos con QR. Según datos del Banco Central, las extracciones pasaron de 99 millones mensuales en 2024 a 46 millones en 2026.

25 de Octubre de 2026
(Imagen Ilustrativa). (Archivo).

El uso de efectivo en Argentina registró una fuerte caída durante los últimos dos años, impulsado por el crecimiento de los pagos digitales y los cambios en los hábitos de consumo. Según estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las extracciones de dinero pasaron de 99 millones de operaciones mensuales en julio de 2024 a 46 millones en el mismo mes de 2026, lo que representó una disminución superior al 53%.

 

La reducción estuvo vinculada principalmente con el menor uso de cajeros automáticos. En ese período, las extracciones realizadas mediante estas máquinas descendieron de aproximadamente 90 millones a poco más de 40 millones mensuales, una tendencia que reflejó la creciente preferencia por transferencias, billeteras virtuales y pagos electrónicos.

 

El fenómeno también se observó en los supermercados, donde las compras abonadas con billetes perdieron participación frente a las tarjetas y otros medios digitales. Esta transformación modificó tanto la manera de consumir como las estrategias de los bancos, que comenzaron a priorizar sus plataformas virtuales por encima de la expansión de sucursales.

 

Las extracciones en cajeros automáticos cayeron a menos de la mitad

 

Los datos oficiales mostraron que la utilización de cajeros automáticos disminuyó de manera sostenida. Mientras que en julio de 2024 se registraban cerca de 90 millones de extracciones mensuales, dos años después la cifra apenas superaba los 40 millones.

 

Una de las posibles explicaciones estuvo relacionada con la incorporación del billete de $20.000, que comenzó a circular en noviembre de 2024. La nueva denominación permitió retirar mayores cantidades de dinero utilizando menos billetes, lo que pudo reducir la frecuencia de las operaciones.

 

Sin embargo, la inflación acumulada desde su lanzamiento disminuyó el poder adquisitivo de esa denominación. Por ese motivo, su aparición no alcanzó para explicar la magnitud del descenso, que también respondió a una transformación más profunda en las formas de pago.

 

Los límites de extracción y el retiro de dinero en comercios

 

Otro factor que influyó en la utilización de efectivo fue la disponibilidad de billetes de mayor denominación. El de $20.000 continuó siendo el de mayor valor nominal y equivalía aproximadamente a 13 dólares, una cifra relativamente baja para operaciones de montos elevados.

 

Además, el Banco Central mantuvo en $60.000 el límite mínimo de extracción que los cajeros debían garantizar a los clientes de otras entidades bancarias. Estas condiciones podían hacer menos práctico retirar grandes sumas mediante operaciones tradicionales.

 

La alternativa de obtener efectivo en supermercados, estaciones de servicio y farmacias tampoco logró compensar la caída. Según los registros oficiales, los retiros realizados en comercios descendieron de aproximadamente siete millones de operaciones mensuales a poco más de tres millones durante el mismo período.

En los supermercados también se paga cada vez menos con billetes

 

La transformación de los medios de pago quedó reflejada en las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que releva mensualmente las formas de pago utilizadas en supermercados.

 

A comienzos de 2021, el efectivo representaba el 32,5% de las ventas. Sin embargo, en junio de 2026 su participación había descendido al 16,6%. En poco más de cinco años, el porcentaje de compras abonadas con billetes se redujo prácticamente a la mitad.

 

En contrapartida, los medios de pago agrupados en la categoría de otras alternativas, que incluye transferencias, códigos QR y billeteras virtuales, aumentaron su participación del 5,3% al 15,6%. El crecimiento mostró cómo las herramientas digitales ganaron terreno en las operaciones cotidianas.

 

Las tarjetas de crédito ganaron participación en las compras

 

Las tarjetas también mantuvieron un papel importante en la transformación del consumo. Según los datos del Indec, las operaciones con tarjetas de crédito pasaron de representar el 35,1% de las ventas en supermercados al 41,9%.

 

Este crecimiento estuvo acompañado por promociones, descuentos y beneficios ofrecidos por bancos y cadenas comerciales. Algunas grandes empresas del sector también desarrollaron sus propias tarjetas para incentivar las compras y ofrecer alternativas de financiación.

 

Por su parte, las tarjetas de débito conservaron una participación cercana al 25% de las operaciones. De esta manera, los pagos electrónicos concentraron una proporción cada vez mayor de las ventas, mientras que el efectivo continuó perdiendo presencia.

 

Los bancos redujeron sucursales y priorizaron los canales digitales

 

El cambio en las preferencias de los consumidores también tuvo consecuencias sobre la estructura del sistema financiero argentino. La necesidad de contar con una amplia red de sucursales y cajeros automáticos perdió importancia frente al crecimiento de las operaciones realizadas desde teléfonos celulares y computadoras.

De acuerdo con los registros oficiales, la cantidad de sucursales bancarias se redujo en al menos 500 establecimientos durante los últimos cinco años, publicó Infobae. Esta disminución estuvo relacionada tanto con el avance de la banca digital como con fusiones y reorganizaciones de entidades financieras.

 

Al mismo tiempo, la red de cajeros automáticos dejó de expandirse y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 unidades en todo el país. Los costos de mantenimiento, seguridad y abastecimiento de efectivo representaron otro incentivo para que las entidades fortalecieran sus servicios digitales.

 

Una transformación en la manera de utilizar el dinero

 

La disminución de las extracciones no significó necesariamente la desaparición del efectivo, pero sí evidenció una modificación sostenida en los hábitos financieros de la población.

Las transferencias inmediatas, las billeteras virtuales y los pagos mediante códigos QR permitieron realizar operaciones sin necesidad de retirar dinero previamente de una cuenta bancaria.

 

En este contexto, los datos del Banco Central y del Indec mostraron que el efectivo perdió participación tanto en las extracciones como en las compras cotidianas, mientras que las herramientas digitales continuaron consolidándose como alternativas para pagar bienes y servicios.

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