REDACCIÓN ELONCE
La Selección Argentina de Rugby Seven femenino alcanzó la medalla de oro en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 luego de completar una sólida actuación y superar a Colombia en la definición. Antonella Reding, jugadora oriunda de Villaguay, habló con Elonce después de la consagración y destacó el orgullo de subir a lo más alto del podio jugando como local.
El seleccionado nacional había llegado a la competencia con el máximo objetivo. Sin embargo, Reding remarcó que el plantel procuró no adelantarse y construir su rendimiento encuentro tras encuentro, mientras continuaba fortaleciendo conexiones dentro de un equipo que incorporó nuevas jugadoras.
“Nosotros ya veníamos con este objetivo de ganar los Juegos Suramericanos. Obviamente, siempre hablamos de que hay que ir partido por partido. Creo que al paso de los partidos fuimos construyendo, fuimos mejorando nuestro juego también, afianzándonos como equipo y creando nuevas conexiones, que es un poco lo que también estamos trabajando durante la temporada”, explicó Reding a Elonce.
La final ante Colombia y un triunfo contundente
Argentina volvió a encontrarse con Colombia, uno de los adversarios que Reding identificó entre los más exigentes de la región. Ambos seleccionados ya habían jugado durante una instancia anterior del certamen, también con resultado favorable para el equipo argentino.
La jugadora reconoció que el comienzo de la definición presentó dificultades, pero señaló que con el correr de los minutos Argentina consiguió desplegar el juego que había trabajado previamente.
“Colombia últimamente es uno de los rivales más duros. Ya nos habíamos cruzado en la fase anterior también con ellas y fue un resultado similar. Nos costó un poquito en la entrada, pero al paso del partido fue fluyendo nuestro rugby. Siempre tratamos de hacer nuestro mejor rugby y lo pudimos llevar adelante”, sostuvo.
Un año exigente y el desafío de reconstruir el grupo
La medalla llegó en medio de una temporada de intensa actividad para el seleccionado. Reding contó que el equipo ya había comenzado la pretemporada pensando en sus próximos compromisos internacionales cuando aparecieron los Juegos Suramericanos dentro del calendario.
A eso se agregó la incorporación de nuevas integrantes al plantel, una situación que obligó a reconstruir sociedades dentro de la cancha y recuperar progresivamente el funcionamiento colectivo.
“Nosotros venimos de un año bastante cargadito. Estábamos ya empezando la pretemporada para lo que va a ser el Seven 2 y dentro de ese período también teníamos estos Juegos. Se incorporaron chicas nuevas, así que para nosotros también fue un desafío tratar de armar de nuevo el grupo y volver al ritmo que teníamos”, relató.
La exigencia física del Seven
La preparación física también ocupó un lugar fundamental. Por las características de la modalidad, las jugadoras deben afrontar partidos de enorme intensidad y con poco margen para disminuir el ritmo.
“Eso fue un desafío y también la parte física, porque obviamente el Seven es muy físico, es muy desgastante. Siempre tratamos de estar lo más óptimas para los partidos”, indicó Reding.
El trabajo terminó encontrando su recompensa con la consagración. Tras finalizar la competencia, el plantel argentino pudo celebrar una medalla especialmente significativa por tratarse del oro obtenido en territorio nacional.
“Es un orgullo llevar la bandera argentina a lo más alto”
Reding puso palabras a las sensaciones que atravesaron al plantel después de disputar la final y alcanzar el primer lugar. La entrerriana resaltó particularmente la posibilidad de representar al país y hacerlo ante el público argentino.
“La verdad que estábamos muy felices, muy contentas. Es un orgullo para nosotros llevar la bandera argentina a lo más alto del podio”, expresó.
Y agregó: “Lo hacemos con mucha pasión, con mucho orgullo y, obviamente, hacerlo acá en Argentina, que casi nunca nos toca jugar de local, le dio ese plus”.
El público argentino, un impulso desde las tribunas
La posibilidad de disputar los Juegos como locales fue uno de los aspectos que distinguió esta competencia de otros compromisos internacionales que afronta habitualmente el seleccionado. Reding aseguró que el acompañamiento fue constante y que el plantel sintió esa energía dentro de la cancha.
“La verdad que fue una locura increíble. Se sintió mucho el apoyo de la gente. La cancha estaba llena todos los días, nos acompañaron y estamos muy contentas. Eso nos dio una energía dentro de la cancha que de verdad se siente”, aseguró.
La jugadora también agradeció a quienes acompañaron al seleccionado a distancia: “Muy agradecidas también a todo el público que ha ido y a los que no también, que nos hicieron llegar sus mensajes. Se sintió ese cariño”.
El intercambio con otros deportistas
Los Juegos Suramericanos también ofrecieron la posibilidad de compartir experiencias con representantes argentinos y extranjeros de otras disciplinas. Si bien el plantel de rugby no estuvo alojado en la villa de atletas, coincidió en el hotel con otros deportistas.
“Nosotros no nos alojamos en la villa, pero compartimos el hotel con varios deportistas, así que nos estábamos cruzando continuamente”, contó Reding.
Sobre esa experiencia, agregó: “Es una de las cosas lindas del deporte y de los Juegos Odesur, que te cruzás con otros deportes, vas estableciendo conexiones y relaciones nuevas, y eso está buenísimo”.
Lo que viene después de la medalla de oro
La consagración no marca el cierre de la temporada para las argentinas. El calendario continuará rápidamente con nuevos compromisos y una preparación que tendrá incluso una etapa fuera del país.
“Ahora tenemos en octubre otro Sudamericano y de ahí ya nos estamos preparando para lo que va a ser el Seven 2”, adelantó la entrerriana en diálogo con Elonce.
Luego detalló: “Nos queda un campus de preparación en Sudáfrica y ya en enero empiezan las fechas del Seven 2”. Sobre la importancia de esta medalla para lo que viene, completó: “A nosotros nos sirve muchísimo porque nos da más rodaje y justamente es lo que necesitamos”.