REDACCIÓN ELONCE
Rosario Romero, intendenta de Paraná, realizó un balance de gestión y analizó los principales desafíos de la ciudad durante una entrevista en el programa “Plaza Mansilla”, emitido por Elonce Radio & Streaming FM 98.7. En ese marco, abordó su reciente viaje a China, el estado de la infraestructura local y el impacto de las políticas de financiamiento nacional.
“Impacta China, conmueve en el sentido del inmenso desarrollo que uno ve en la infraestructura urbana, en las fábricas, en las ciudades”, señaló la intendenta al describir su experiencia internacional. También destacó el sistema de transporte: “Trenes rapidísimos, de altísima velocidad, de más de 300 km por hora, enormemente confortables”.
Desarrollo urbano y modelo ambiental
Rosario Romero subrayó el nivel de planificación observado en Asia y lo vinculó con posibles aplicaciones locales. “Visité una planta de tratamiento, sistema que alrededor de ellos no hay olores nauseabundos al lado de los piletones donde nosotros hacemos la decantación. Estos son (los de China) cilindros cerrados y modulares, que cada habitáculo de tiene la capacidad para absorber y procesar los afluentes de 10.000 personas”, explicó. Según indicó, estos sistemas permiten tratar efluentes sin impacto ambiental negativo.
En esa línea, sostuvo que su gestión busca una ciudad más sustentable: “Paraná tiene que ser una ciudad verde”, afirmó, y enumeró políticas en arbolado, saneamiento de arroyos y energía solar como ejes centrales del modelo urbano.
Transporte y conflicto por modernización
Uno de los temas más sensibles fue el transporte público. La intendenta defendió la transformación del sistema y cuestionó los hechos de violencia recientes. “Esto nunca ocurrió. Esto no es casual. Es una resistencia al cambio. Los paranaenses nos merecemos un transporte de calidad. Entiendo el dolor de las familias que han quedado si trabajo, pero pienso en todos los trabajadores”, dijo al referirse a ataques contra unidades.
También justificó el proceso de modernización: “Teníamos un sistema que no era digno, con agujeros en los pisos, sin previsibilidad”. Según Romero, la incorporación de tecnología y nuevas unidades permitió mejorar el servicio y la seguridad.
Agua potable e infraestructura crítica
Otro eje central fue el sistema de agua potable. Rosario Romero explicó el problema estructural de la ciudad: “Tenemos una planta potabilizadora de 2007 y tenemos cañería de fines del siglo XIX”. Para graficarlo, agregó: “Imaginemos un cuerpo humano en el que ponemos un corazón joven y las arterias son de una persona de 80 años”.
Detalló además un plan de obras que incluye reemplazo de cañerías, anillos de distribución y financiamiento internacional para modernizar la red. “Vamos a ir reemplazando cada vez que se nos rompe un caño, ya no reemplazamos el pedacito solamente”, afirmó.
Financiamiento y recortes nacionales
En materia económica, explicó que el municipio se financia en un esquema mixto (50% con coparticipación nacional y provincial y el otro 50% con recursos de los paranaenses). Sin embargo, advirtió sobre la caída de recursos nacionales. “Disminuyó por diversas razones: primero los aportes del Tesoro nacional no han llegado nunca, no se pagaron las obras que estaban desarrolladas en un 80%, faltan esos aportes del Estado nacional. Todo eso desapareció”, sostuvo.
También señaló el impacto en obras paralizadas: plantas de agua, proyectos de saneamiento y programas de infraestructura quedaron interrumpidos o demorados, afectando el desarrollo urbano.
Cierre político y mirada de futuro
En el tramo final, Rosario Romero reivindicó una mirada federal del país. “No puede ocurrir más en un país federal que los candidatos los pongan a dedo desde Buenos Aires”, afirmó.
Sobre su futuro político fue prudente: aseguró que su prioridad es la gestión local y que su mandato como intendenta continúa enfocado en la transformación de Paraná.