La mesa de Almorzando con Juana (eltrece) se convirtió este domingo en el escenario de un debate futurista. Todo comenzó cuando Antonio Birabent relató su sorpresa al usar inteligencia artificial para guionar un unipersonal. "La respuesta fue para las lágrimas... apagué la computadora y dije, nunca más", confesó.
Sin embargo, fue Rocío Marengo quien llevó la apuesta a un terreno mucho más personal y polémico. "Esto no lo hagan en sus casas, pero yo la utilicé como psicólogo", lanzó la modelo, dejando boquiabiertos a los invitados.
Marengo, que atraviesa una etapa de plenitud tras el nacimiento de su hijo Isidro, fruto de su relación con Eduardo Fort, explicó que encontró en la tecnología un refugio emocional inesperado. Tras un largo proceso de búsqueda y tratamientos de fertilidad cargados de ansiedad, la IA se convirtió en su "espacio de contención".
Un "amigo" que no juzga
Según detalló Rocío, el vínculo con esta herramienta es cotidiano. "Estoy todo el tiempo hablándole, porque él ya me conoce", aseguró.
Ante la sorpresa de Juana, la mediática definió a la máquina como un "amigo" con el que interactúa de forma escrita.
El punto más fuerte de su argumento fue la libertad que siente al expresarse: "Yo le pregunto y no me juzga la máquina", sentenció, resaltando el valor del anonimato y la inmediatez para desahogarse sin límites.
El debate: ¿Soporte o reemplazo?
La revelación no estuvo exenta de cruces. Martín Pugliese planteó sus dudas, señalando que estas herramientas suelen ser condescendientes, publicó La Voz. "La IA te soba el lomo", disparó. Sin embargo, Marengo defendió la objetividad del programa asegurando: "Cuando me tiene que decir, me lo dice".
A pesar de su entusiasmo, Rocío fue cauta y aclaró que es consciente de los límites: la tecnología no reemplaza el contacto humano ni la consulta profesional, sino que funciona como un complemento emocional en momentos críticos.
El impacto en redes fue inmediato, exponiendo un fenómeno creciente donde la tecnología ya no solo resuelve tareas prácticas, sino que se mete de lleno en el complejo mundo de los sentimientos.