REDACCIÓN ELONCE
Un club de sóftbol de Paraná volvió a ser víctima de la inseguridad tras ser blanco de un nuevo robo de alambrado perimetral en sus instalaciones. Desde la institución manifestaron preocupación por la reiteración de los hechos delictivos y aseguraron que ya no saben cómo sostener económicamente las reparaciones.
Brenda Juri, secretaria de Softbol Play, expresó a Elonce el malestar de la comisión directiva y de las familias vinculadas al club. “Otra vez más. Ya no sabemos qué hacer, sentimos impotencia porque no sabemos cómo solucionarlo”, afirmó.
Según relató, el club había logrado cerrar nuevamente el predio luego de varios robos anteriores. El alambrado había sido colocado recientemente para habilitar la cancha y poder disputar torneos oficiales de la Asociación Paranaense de Softbol.
Sin embargo, delincuentes "en media hora" cortaron siete paneles del cerco apenas días después de su instalación. “Apenas quedó vacío el club, entraron y se llevaron todo”, lamentó la dirigente.
Un golpe económico para la institución
Desde la entidad explicaron que el sóftbol es la única disciplina que desarrollan y que los ingresos provienen casi exclusivamente de las cuotas societarias.
“Es muy difícil, porque trabajás siempre para poder poner parches y no podés, o no te dejan, seguir avanzando”, sostuvo Juri. Además, indicó que hace aproximadamente tres años no reciben ayuda económica estatal.
Reclamos por seguridad e iluminación
El club está ubicado sobre calle Ernesto Izza 3910, en una zona periférica de la ciudad y, según denunciaron, carece de iluminación suficiente y de presencia policial preventiva.
Los dirigentes señalaron que solicitaron más patrullajes, una garita policial y mejoras en el alumbrado público, pero aseguran que los problemas persisten. “Necesitamos más atención porque el barrio creció muchísimo y seguimos igual”, remarcaron.
Sin avances en investigaciones anteriores
La institución ya había sufrido varios robos similares en años anteriores, aunque hasta el momento no hubo esclarecimientos. Incluso, desde la Policía les recomendaron pintar los alambrados para poder identificarlos en caso de recuperarlos.
“No hemos podido rescatar absolutamente nada”, señaló Juri, quien reconoció el desgaste emocional que generan los constantes hechos delictivos.
El valor social del club
Pese a la situación, desde la institución remarcaron la importancia de continuar sosteniendo las actividades deportivas para niños y jóvenes de la zona.
“Sabemos lo que significa el deporte para sacar a los chicos de la calle y por eso seguimos adelante”, expresó la secretaria del club, aunque admitió que el panorama se vuelve cada vez más difícil.