El gobierno de la región de Magallanes, en Chile, y especialistas de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica de ese país iniciarán los estudios de factibilidad en el estrecho de Magallanes, previos a la puesta en marcha del proyecto para construir un túnel que permita cruzar en automóvil a la Isla Grande de Tierra del Fuego.
El plan de ingeniería que se analiza contempla la construcción de un túnel de cinco kilómetros en total: tres bajo el mar más uno de acceso en cada orilla. Similar al Túnel Subfluvial Raúl Uranga-Carlos Sylvestre Begnis, que conecta Paraná con Santa Fe, que tiene una longitud total de 2.937 metros (aproximadamente 3 kilómetros).
Según se informó, los análisis preliminares tomarán entre seis y ocho meses. A lo largo de ese plazo, especialistas de la Universidad de Magallanes y de la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Católica (DICTUC) analizarán suelos marinos, movimientos de placas tectónicas y corrientes marinas.
El director de Extensión de Ingeniería de la Universidad Católica, Christian Ledezma, explicó que el proyecto “presenta desafíos en todos los ámbitos que uno pueda considerar: medioambientales, constructivos, geotécnicos, comunitarios y geopolíticos”.
La firma del convenio entre las autoridades chilenas y la universidad representa el primer paso concreto de una idea que se analiza desde hace años.
Qué cambiaría para Argentina
El proyecto del túnel subacuático en Tierra del Fuego tendría un impacto directo para Argentina, ya que aproximadamente el 70% del tránsito que utiliza el actual sistema de transbordadores corresponde a vehículos y personas de este lado de la frontera.
Actualmente, unas 2.150 personas y 600 vehículos cruzan diariamente por ferry, pero el servicio de barcazas sufre interrupciones frecuentes debido a condiciones meteorológicas o tareas de mantenimiento.
El paso subacuático podría evitar, en caso de llevarse a cabo, la obligación de cruzar por agua, si bien habría que seguir pasando por territorio chileno, ya que la geografía hace imposible la conexión con Tierra del Fuego sin salir de la Argentina.
Los especialistas recomendaron la construcción de un túnel sobre roca como la alternativa más eficaz y segura para este tipo de terreno.
Anteriormente se descartó la posibilidad de hacer un puente ya que los fuertes vientos que permanentemente soplan en el estrecho de Magallanes volverían demasiado riesgosos atravesarlo.
Con esta premisa, los técnicos se enfocaron en el sector de Primera Angostura, el punto más angosto del estrecho, donde apenas 3,7 kilómetros separan ambas orillas entre Punta Delgada y Bahía Azul, los puertos ubicados en el sector continental de Chile y el lado chileno de Tierra del Fuego, respectivamente.
Los desafíos del estrecho de Magallanes
El proyecto del túnel ya recibió un respaldo técnico crucial en febrero de 2025, cuando una misión de expertos de la Norwegian Tunnelling Network -una red de empresas noruegas especializadas en la construcción de túneles y obras subterráneas- confirmó que la obra es completamente factible, tras visitar la región y basándose en las exitosas experiencias nórdica en infraestructuras similares.
El túnel en Magallanes sería pequeño en comparación con otras construcciones similares en el mundo. Por caso, el túnel Ryfylke, en Noruega, tiene casi 15 kilómetros de extensión a 292 metros de profundidad. Y el Eurotúnel que conecta Reino Unido con Francia tiene 37 kilómetros.
Sin embargo, llevar a cabo la obra en la Patagonia es una idea tan ambiciosa como compleja.
"No lo miraría como una obra simple por tener solo entre 3,7 y 4 kilómetros de largo. Es corta comparada con el Eurotúnel, pero muy compleja por estar bajo el estrecho de Magallanes, con clima extremo, operación crítica, seguridad contra incendios y una demanda probablemente limitada", indicó Francisco Hernández, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), de Santiago de Chile.
El túnel subfluvial Uranga – Sylvestre Begnis, único en Sudamérica
El proyecto de Chile, recuerda de inmediato a la obra de ingeniería argentina que se erige bajo el caudaloso río Paraná, y que se destaca como única en todo el continente: el Túnel Subfluvial Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis.
Desde su inauguración en 1969, este paso subacuático conecta las ciudades capitales de Entre Ríos y Santa Fe, y permanece como el único túnel de su tipo en esta parte del mundo, un logro descrito como un verdadero hito de la ingeniería nacional.
Su construcción fue un desafío técnico y simboliza el avance y la cooperación interprovincial en el país.
Un proyecto visionario que unió provincias y superó límites
Según detalla el estudio titulado “Viajar bajo el río: El túnel subfluvial Paraná - Santa Fe (1969): ingeniería y arquitectura conectando territorios”, realizado por la Universidad Nacional del Litoral, la necesidad de mejorar la conexión entre Paraná y Santa Fe surgió en la década de 1950.
Por entonces, las vías navegables y los puentes existentes no bastaban para acompañar el crecimiento social y económico de la región. En ese contexto, los gobernadores Raúl Uranga y Carlos Sylvestre Begnis impulsaron un proyecto audaz: construir un túnel que, por primera vez en América, cruzara el lecho de un río y ofreciera una vía segura y directa para personas y mercancías.
El 13 de diciembre de 1969, la obra quedó oficialmente inaugurada, marcando el inicio de una nueva etapa para ambas provincias. El túnel no solo facilitó el transporte, sino que se convirtió en un símbolo de innovación nacional y cooperación regional.
La construcción del túnel representó un avance tecnológico notable para la época. Las obras comenzaron en 1962 y enfrentaron desafíos únicos, ya que no se trató de una perforación simple bajo el río. En cambio, se fabricaron grandes bloques de hormigón, que fueron sumergidos y ensamblados bajo agua.
Esta técnica, poco común por entonces, permitió ejecutar la obra sin interrumpir el tráfico fluvial y minimizando el impacto ambiental.
Hoy, el Túnel Subfluvial Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis sigue sorprendiendo por sus características técnicas: mide 2.397 metros de longitud, alcanza una profundidad máxima de 32 metros bajo el nivel del río y soporta el paso diario de miles de vehículos.