Los productores ganaderos del sur de Entre Ríos comenzaron a retirar la hacienda de las islas ante la creciente de los ríos Uruguay y Paraná. La situación mantiene en alerta al sector, que tomó medidas preventivas para resguardar los animales frente a los pronósticos de nuevas subas en los niveles de agua.
José Luis Peter, productor ganadero de la zona de Islas del Ibicuy, dialogó con el programa Moviendo el avispero, emitido por ELONCE Radio y Stream FM 98.7, y explicó que los efectos de la creciente del río Uruguay se sienten desde hace varios meses y que el avance del Paraná también genera preocupación.
“En el sur de la provincia ya hace aproximadamente dos meses y medio que venimos padeciendo las consecuencias de los pulsos de crecidas del río Uruguay. Veníamos de aguas bajas y hoy ya estamos en aguas altas en esta zona”, señaló.
Peter indicó que la crecida del Paraná todavía demoraría en llegar a esa parte del territorio entrerriano. “Esta crecida del río Paraná acá más o menos estará llegando en un mes, un mes y medio recién”, estimó.
Retiran los animales de los campos más comprometidos
El productor sostuvo que la mayor parte de la hacienda que se encontraba en los campos abiertos ya fue trasladada a zonas más seguras. “La mayor cantidad de hacienda ya fue desalojada de la zona y solo quedan los campos más grandes, los campos indicados, que todavía tienen un buen margen”, afirmó.
En ese contexto, los productores intentan preservar especialmente a los animales destinados a la reproducción. “Estamos tratando de ir sacando la hacienda que podemos para quedarnos con lo más valioso, que es la vaca de cría”, explicó.
Peter agregó que quienes cuentan con diques y otras medidas de protección también trabajan para demorar el ingreso del agua. “Venimos trabajando en tratar de mejorar las zonas bajas para que no entre tan fácil el agua y tratar de aguantar lo más posible, si bien las perspectivas no son buenas, pero uno quiere luchar hasta último momento”, expresó.
La falta de campos disponibles complica los traslados
Uno de los principales inconvenientes para los productores es conseguir terrenos elevados donde mantener a los animales durante la creciente. Según Peter, la disponibilidad de campos para trasladar la hacienda es escasa.
“Es escaso, realmente bastante escaso. Hay algunos lugares que podés conseguir por algún amigo, por algún conocido, pero normalmente no hay demasiado”, describió.
El productor vinculó esa dificultad con el avance de la agricultura y la falta de infraestructura ganadera en algunos terrenos. “Los suelos que están ya preparados para agricultura, aparte de no tener infraestructura como alambre, corrales y todo eso, se los sigue utilizando para agricultura. Los campos que realmente no son agrícolas son prácticamente los marginales, los que tienen monte”, detalló.
La falta de terrenos adecuados obliga a los productores a organizarse de manera particular para encontrar alternativas y evitar que los animales queden expuestos al avance del agua.
Cuánto cuesta trasladar la hacienda
El traslado de los animales representa otro de los costos que debe afrontar el sector. Peter precisó que el servicio que presta su familia con una embarcación cuesta 250.000 pesos por hora, aunque el valor total depende de la duración del recorrido.
“Con nuestro barco estamos cobrando 250 mil pesos la hora. Depende más o menos del lugar; los viajes más largos que solemos hacer, en momentos normales, son de siete u ocho horas”, indicó.
La embarcación familiar está adaptada para transportar hacienda y también se utiliza para trabajos vinculados con la actividad forestal. En el actual escenario, Peter señaló que el movimiento de animales no es tan intenso como en otros momentos, porque la hacienda que estaba en una situación más crítica ya fue retirada.
El productor aclaró que los gastos de traslado quedan a cargo de cada establecimiento. “Cada zona, cada región tiene su problema. La nuestra tiene esta situación de tierra firme y los temas de cuando viene una seca muy grande. Nosotros tenemos este flagelo”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó las dificultades que enfrentan cuando el agua cubre los terrenos. “Cuando la zona es alta, por lo menos vos no tenés de comer para los animales, pero tenés el suelo. A nosotros nos quita todo. Es imposible mantener la hacienda si no tenés suelo”, afirmó.
Los productores siguen de cerca los pronósticos
Peter también señaló que el sector mantiene una comunicación constante para compartir información sobre el estado de los campos y las posibilidades de traslado. Como integrante del consejo de la cooperativa Productores del Delta, participa de los intercambios con otros ganaderos de la región.
“Cada uno va aportando lo que escuchó, pero dentro de todo la comunicación es constante. Si uno sabe de un campo, le avisa al otro y más o menos vamos tratando de ser lo más solidarios que podemos entre nosotros”, relató.
Por el momento, aseguró que los productores organizan las tareas de manera particular y que todavía no consideran necesario solicitar asistencia de las autoridades para coordinar los movimientos.
Además, destacó que el acceso a información en tiempo real permite prepararse con mayor anticipación que durante otras grandes inundaciones. Peter recordó las crecientes de 1982-1983, 1991-1992, 1997-1998 y 2016, entre otros episodios que afectaron a la región.
“Hoy agarrás el teléfono, la computadora y buscás minuto a minuto cómo van sucediendo las cosas, y los pronósticos también”, comparó. Sin embargo, advirtió que el tiempo transcurrido desde los primeros anuncios pudo haber generado una pérdida de percepción del riesgo entre algunos productores.
Cuándo podrían regresar los animales a las islas
El retorno de la hacienda dependerá de la evolución de los ríos y de la recuperación de los pastizales. Peter explicó que, incluso cuando el agua comience a bajar, los campos pueden quedar sin alimento para los animales durante un período prolongado.
“Por más que baje, ya te queda todo tierra pelada, cero pasto, y tenés que esperar hasta la primavera, que empiecen los calores y a salir los brotes nuevos”, señaló.
Por ese motivo, estimó que, ante un evento de estas características, el regreso a las islas podría demorarse hasta la primavera del año próximo.