Sociedad La creciente amenaza la producción apícola en Entre Ríos

Por la creciente del río Paraná, retiraron el 90% de las colmenas de las islas de Victoria

La creciente del río Paraná obligó a los apicultores de Victoria a trasladar sus colmenas hacia tierra firme. Productores advirtieron a Elonce que el operativo incrementó los costos y podría provocar una importante caída en la producción de miel.

29 de Octubre de 2026
Imagen ilustrativa. 3Bee.

REDACCIÓN ELONCE

La creciente del río Paraná obligó a los productores apícolas de las islas de Victoria, en Entre Ríos, a retirar sus colmenas y trasladarlas hacia tierra firme para evitar pérdidas por el avance del agua. Según estimaron representantes del sector, alrededor del 90% de las colmenas ya habían sido evacuadas, aunque advirtieron que la situación podría afectar considerablemente la producción de miel durante la temporada.

 

En diálogo con el programa Moviendo el Avispero, de Elonce Radio & Streaming FM 98.7, el apicultor Emmanuel Bartolomé, responsable del emprendimiento familiar Miel Barto, y Graciela Bustos, integrante del consejo de la Cooperativa Hortícola y Apícola Huerta Sana de Victoria, explicaron cómo se desarrollaron los operativos de traslado y cuáles fueron las principales dificultades que enfrentaron los productores.

 

Bustos destacó que el retiro comenzó con anticipación, debido a las advertencias sobre el aumento del caudal. Mientras los pequeños apicultores utilizaron embarcaciones particulares y vehículos, quienes poseen establecimientos de mayor tamaño necesitaron contratar barcos, camiones y personal. "Por suerte, creo que el 90% ha podido sacar las colmenas de la isla", expresó.

 

 

El traslado de las colmenas ante el avance del agua

 

Bartolomé explicó que algunos productores comenzaron a movilizar sus apiarios aproximadamente dos meses antes, cuando se conocieron las primeras señales del aumento del caudal. En su caso, pudo acceder a las islas mediante caminos ubicados en campos privados, lo que facilitó el retiro de las colmenas.

 

Sin embargo, aclaró que la situación fue más compleja para quienes tenían sus instalaciones en sectores alejados de los accesos terrestres. Las lluvias y el deterioro de los caminos dificultaron las tareas, mientras que el avance del agua redujo progresivamente los sectores disponibles para trabajar.

 

El productor también señaló que el traslado hacia tierra firme generó otro inconveniente: la falta de campos adecuados para recibir las colmenas. Según explicó, muchos establecimientos que habitualmente albergan una cantidad limitada de apiarios debieron recibir varios más, lo que incrementó la competencia por los recursos florales.

 

 

Advirtieron que podría caer la producción de miel

 

Bartolomé explicó que la concentración de colmenas en superficies reducidas podría provocar una disminución del rendimiento. "No hay muy buena zona. Tenés que irte más lejos para conseguir buena producción", manifestó al describir las dificultades para encontrar lugares apropiados.

 

También señaló que las características de la vegetación de las islas son diferentes de las existentes en tierra firme. Esa particularidad influye en la producción, especialmente durante los períodos de lluvias prolongadas, cuando las abejas necesitan condiciones favorables para recolectar néctar.

 

"Se complica bastante el ingreso por los caminos", sostuvo el apicultor. Además, advirtió que el traslado implicó gastos adicionales de combustible, transporte, embarcaciones y personal, a los que podrían sumarse costos de alimentación de las colmenas si los nuevos campos no ofrecieran suficientes recursos.

 

 

Una temporada comprometida por la creciente

 

La incertidumbre sobre la duración de la creciente fue otro de los aspectos que preocuparon a los productores. Bartolomé explicó que todavía no existían certezas sobre el nivel máximo que alcanzaría el río ni sobre el tiempo que permanecerían inundadas las zonas utilizadas habitualmente para la apicultura.

 

"Esta temporada ya la tomo como perdida", afirmó el productor, al referirse a las posibilidades de regresar a las islas durante los próximos meses. También señaló que una inundación prolongada podría modificar las condiciones de los terrenos y obligar a buscar nuevos sectores elevados para instalar los apiarios.

 

Por su parte, Bustos comentó que funcionarios provinciales habían mantenido encuentros con integrantes de la cooperativa para informar sobre herramientas de financiamiento y programas destinados a fortalecer la actividad. Entre las alternativas mencionó líneas de crédito y propuestas para incorporar a jóvenes menores de 35 años a la producción apícola.

 

 

La horticultura también enfrenta dificultades en Victoria

 

Durante la entrevista, Bustos explicó que la situación también generó preocupación entre los horticultores ubicados en sectores cercanos al río. Según manifestó, el avance del agua amenazó los cultivos y obligó a evaluar la posibilidad de adelantar algunas cosechas.

 

"Lo que tengo sembrado veré si lo puedo cosechar antes de que llegue el pico máximo, que se estima para mediados de noviembre", expresó. También indicó que la permanencia de niveles elevados del río en el norte del país generó incertidumbre sobre la duración de la inundación.

 

 

A esta problemática se sumó otra dificultad que afectó específicamente a los integrantes de la Cooperativa Huerta Sana: la proliferación de cuises en terrenos cercanos al parque industrial de Victoria. Bustos aseguró que la presencia de estos animales provocó daños en las plantaciones y dificultó la continuidad de la producción hortícola.

 

Reclaman limpieza para recuperar los cultivos

 

La integrante de la cooperativa explicó que desde hacía tiempo solicitaron tareas de mantenimiento y limpieza en los terrenos próximos a las quintas. Según sostuvo, la vegetación abundante y la falta de mantenimiento favorecieron la presencia de animales que perjudicaron los cultivos.

 

"Es una cantidad muy exagerada de animalitos", manifestó al describir la proliferación de cuises. También reclamó que las tareas de limpieza se sostuvieran para permitir la recuperación de los espacios productivos.

 

Finalmente, Bustos recordó que la cooperativa tenía 15 años de trayectoria y que actualmente quedaban tres integrantes vinculados con la horticultura. Pese a las dificultades, expresó su intención de recuperar la actividad y aprovechar las tierras disponibles para impulsar nuevamente la producción.

 

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