REDACCIÓN ELONCE
La cría de ovejas Santa Inés se convirtió para Rita Restano en una forma de continuar el vínculo con el campo que heredó de su padre y, al mismo tiempo, desarrollar una producción junto a su familia. Docente de profesión y productora por elección, explicó en "Momento de campo", que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7 sobre cómo comenzó con esta raza y por qué ahora busca dar un nuevo paso con la formación de una cabaña.
“El amor que le tengo al campo creo que es desde niña, porque siempre me gustó. Nunca aflojé, siempre estuve al pie del cañón tratando de ver en qué nos podíamos ayudar para, como familia, salir adelante”, expresó Restano al recordar sus primeros vínculos con la actividad rural.
La productora destacó que ese recorrido siempre estuvo acompañado por su familia. “Tengo un marido que, gracias a Dios, me acompaña en todo, y mis hijos también. Nunca se abandonó el campo. Por más que en las épocas malas fue difícil, siempre apostamos al campo y hasta el día de hoy seguimos apostando”, afirmó.
De la búsqueda de una oveja sin lana a la Santa Inés
El camino hacia la raza Santa Inés comenzó a partir de una dificultad concreta. Restano recordó que empezó con la actividad ovina durante la década de 1990 y que inicialmente tenía ejemplares conocidos como “cara negra”. Sin embargo, la necesidad de esquilarlos la llevó a buscar otras alternativas.
“En el año '90 empecé con unas ovejas cara negra, que se les dice en el campo, y el problema era la esquilada. Entonces empecé a buscar ovejas de pelo. En eso apareció la oveja Santa Inés y me gustó porque, leyendo e investigando, decían que no había que esquilarla”, relató.
Fue entonces cuando adquirió su primer carnero Santa Inés y comenzó a cruzarlo con las ovejas que ya tenía. “Compré mi primer carnero e hice la cruza entre las caras negras que tenía y ese carnero. La verdad es que la lana se redujo en un 50%”, recordó. A partir de esa experiencia profundizó sus conocimientos y entró en contacto con productores y especialistas vinculados al INTA.
El acompañamiento y aprendizaje entre productores
En ese proceso, Restano resaltó especialmente el asesoramiento de Mariano Ferreira, a quien identificó como uno de sus principales referentes para avanzar en el manejo de los animales. También destacó el intercambio generado entre pequeños productores de diferentes provincias.
“Es un grupo grande que hay en el INTA. Está Entre Ríos, Corrientes y Misiones. Somos todos pequeños productores que lo tenemos a Mariano como referente; al menos yo lo tengo como referente”, explicó.
Además, valoró el aprendizaje colectivo que se genera dentro del grupo. “Es un grupo muy lindo, donde vos preguntás algo y siempre tenés cinco o seis productores que te dicen: ‘Hacé esto, hacé esto’. Es muy lindo”, sostuvo.
Una raza prolífica y con partos múltiples
Entre las características que terminaron por convencerla, Restano mencionó que las Santa Inés son ovejas de pelo, por lo que no necesitan esquila, y destacó algunas ventajas que observó durante su experiencia con la raza.
“Me enamoré de las ovejas, primero porque no había que esquilarlas. No se abichan tan rápido porque, al no tener lana, las moscas las persiguen menos. Entonces detectás mucho más rápido si están lastimadas y las curás”, señaló.
Otro de los puntos que destacó fue su capacidad reproductiva. “Ahora tengo 10 ovejas que me dieron cría y todas tuvieron mellizos. Entonces, en vez de tener 10 corderitos, tengo 20, y una me dio trillizos. Fue una alegría espectacular porque nunca me lo imaginé”, contó.
Los cuidados de las ovejas Santa Inés
Sobre el manejo cotidiano, Restano explicó que se trata de animales rústicos y resaltó especialmente el comportamiento maternal de las hembras. “Las ovejas Santa Inés se caracterizan porque son prolíferas y porque son muy buenas madres. Es muy raro que rechacen una cría, un borrego”, aseguró.
También explicó que realiza un esquema sanitario desde las primeras semanas de vida de los corderos. “Las tenés que vacunar. Se vacunan con Providean P10 a los 20 días de nacidas, que es una vacuna que las cubre contra 10 cepas diferentes”, detalló durante la entrevista.
En cuanto a la alimentación, señaló: “Mi raza, por lo general, es muy rústica. Viene de Brasil, de clima templado, y los pastos que come no necesariamente tienen que ser una pastura excelente”. En su establecimiento, además, complementan la alimentación con rollos para mantener a los animales en buenas condiciones.
Una alternativa para las familias rurales
Restano consideró que otra ventaja de la actividad es la posibilidad de manejar los animales sin necesidad de grandes estructuras. Desde su propia experiencia, remarcó que las hembras son dóciles y relativamente sencillas de conducir.
“Es muy fácil de criar y es una salida para la gente de campo porque la mujer se puede encargar de esa producción. Mientras que el varón hace otras actividades, vos a una oveja la manejás. Yo tengo 62 años y manejo las ovejas”, manifestó.
“Si vos las criás, las llamás y vienen. Son animales muy dóciles”, agregó. En cambio, explicó que los carneros requieren mayor esfuerzo debido a su tamaño: “No tanto el carnero, porque pesa más, como 100 kilos, y ahí le doy lugar a mi esposo”.
El objetivo de formar una cabaña
Actualmente, la producción todavía tiene una escala reducida y Restano busca avanzar en el mejoramiento de su majada. Su proyecto apunta a la cría de ejemplares puros y a consolidar una cabaña especializada en Santa Inés.
“Mi próxima meta: tengo un macho puro que está inscripto en la Sociedad Rural Argentina y una hembra pura que también está inscripta. Mi objetivo fundamental es hacer una cabaña”, reveló.
Finalmente, expresó su expectativa de que la raza gane terreno como alternativa para los productores. “Ese es mi objetivo: poder lograr que la oveja se imponga como una salida”, afirmó. Sobre el producto, destacó: “La carne ovina, sobre todo la Santa Inés, es una carne muy rica y muy saludable porque la oveja come pasto. A lo sumo, maíz si la querés reforzar”.