La causa judicial que investiga a una abogada argentina acusada de injuria racial en Brasil sumó un nuevo elemento probatorio con la incorporación de un video captado por cámaras de seguridad de un bar ubicado en Ipanema. En las imágenes se observó a un mozo realizando gestos obscenos, material que fue incorporado al expediente.
La mujer, identificada como Agostina Páez, de 29 años, permaneció en Brasil mientras avanzó la investigación. La Justicia dispuso la retención de su pasaporte y ordenó su monitoreo mediante una tobillera electrónica, medida que se concretó en las últimas horas en un centro de control judicial.
El nuevo registro audiovisual reforzó la versión sostenida por la acusada desde el inicio del proceso. Según declaró, tanto ella como sus amigas habrían sido provocadas por empleados del establecimiento antes del episodio que derivó en la denuncia penal.
Avance de la causa y situación procesal
Este viernes, la Policía Civil de Río de Janeiro informó que Páez quedó procesada formalmente por el delito de injuria racial. De acuerdo con lo precisado, la Comisaría 11ª de Policía de Rocinha avanzó con la imputación por insultos racistas dirigidos contra un trabajador brasileño.
En el mismo expediente, otra mujer argentina, amiga de la acusada, quedó imputada por presunto falso testimonio. Según se indicó, la medida se adoptó a partir de las declaraciones realizadas durante la investigación.
El video difundido, de aproximadamente ocho segundos de duración, mostró a tres empleados del bar fuera del local. En la secuencia, uno de ellos realizó gestos hacia la entrepierna y se rió, para luego acercarse a otro trabajador que se encontraba acomodando vallas.
Declaraciones de la defensa y reconstrucción del hecho
Tras la difusión del material, el abogado defensor de Páez, Sebastián Robles, sostuvo que el video resultó “fundamental para el proceso judicial” y solicitó que se analice la totalidad de las grabaciones captadas en el bar durante la noche del incidente.
El hecho se originó a partir de una discusión luego de que un empleado del bar informara un error en el cómputo de los consumos. Al retirarse del lugar, la joven fue registrada por cámaras realizando gestos asociados a primates y emitiendo expresiones hacia el interior del local.
En su descargo, Páez relató: “Ellos se nos empiezan a reír en la cara. Cuando estábamos saliendo, nos empiezan a seguir por las escaleras personas que trabajaban ahí y se agarraban los genitales. Nos señalaban y se reían”. Luego agregó: “No los llegaba a ver a ellos. Los gestos eran más para mis amigas”.
La abogada fue investigada por el delito de injuria racial, una figura que en Brasil fue equiparada al de racismo y que prevé penas de entre dos y cinco años de prisión, sin posibilidad de excarcelación bajo fianza.
Familiares de la joven indicaron que Páez permaneció en el departamento alquilado en Brasil, donde cumplió la medida judicial, y señalaron que atravesó episodios de angustia y temor mientras aguardó la evolución de la causa.