Rosel Saturnino Moyano, una figura emblemática del folklore argentino, falleció a los 93 años, dejando un vacío en la cultura regional. Su voz formó parte del conjunto "Ecos del Cerro", uno de los grupos que establecieron las bases musicales en los inicios del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María.
Este conjunto, integrado por Moyano junto a Víctor Moyano, Arturo Visintini y Elso De Giustti, tuvo un papel fundamental en la historia del festival, ya que se presentó en la edición inaugural en 1966. Su presencia marcó un momento clave en la consolidación de uno de los eventos folklóricos más importantes del país.
Pioneros del festival
Además, Ecos del Cerro volvió a subir al escenario en la edición número 30 del festival, reafirmando su vínculo con esta celebración cultural que trasciende generaciones y fronteras. La partida de Rosel representa la pérdida de un testigo directo y protagonista de aquellos tiempos fundacionales.
El legado de Moyano está estrechamente ligado a la construcción de la identidad folklórica local, donde músicos como él ayudaron a forjar un evento que hoy es un ícono cultural reconocido en todo el país y más allá. Sus restos fueron velados en Agua de Oro, lugar donde familiares, amigos y vecinos se reunieron para despedirlo y rendir homenaje a su trayectoria y aporte al folklore argentino.
Último adiós en Agua de Oro
La comunidad artística destacó su compromiso con las raíces y su rol como referente para los nuevos valores del folklore. Su partida deja un vacío difícil de llenar en la escena tradicionalista del país.
Los restos del histórico músico fueron velados en la localidad de Agua de Oro. En ese lugar, familiares, amigos y vecinos se reunieron para rendirle un sentido homenaje y despedir sus restos.