Paraná Pesar en la cultura entrerriana

Murió Francisco Scutellá, creador del Monumento al Mate que distingue a Paraná y del Museo del Mate

Francisco Scutellá falleció a los 90 años. Fue creador del Mate Criollo Universal, una obra emblemática emplazada en uno de los ingresos a Paraná. Su trayectoria quedó ligada a la defensa de una costumbre profundamente argentina.

14 de Julio de 2026
Murió Francisco Scutellá. (Elonce).

REDACCIÓN ELONCE

La muerte de Francisco Scutellá causó profundo pesar en el ambiente cultural de Paraná y Entre Ríos. El reconocido artesano tradicionalista, escritor, narrador costumbrista e investigador falleció a los 90 años, después de haber dedicado gran parte de su vida a estudiar, preservar y difundir la historia del mate como expresión de la identidad argentina.

 

Scutellá fue el fundador del Museo del Mate, un espacio que reunió piezas, documentos, relatos, investigaciones y objetos vinculados con la infusión más popular del país. Durante años, el lugar funcionó en calle Venezuela al 100 de Paraná y fue presentado como el primer museo itinerante y monotemático dedicado a esta tradición. La entrada era gratuita y el propio artesano recibía a quienes buscaban conocer los secretos del mate.

 

Su nombre también quedó definitivamente incorporado al paisaje urbano de la capital entrerriana por ser el creador del monumento Mate Criollo Universal. La obra fue donada a la Municipalidad de Paraná en 2007 y emplazada sobre avenida Laurencena, en uno de los accesos a la ciudad. Con el paso del tiempo se convirtió en una referencia visual y cultural para habitantes y visitantes.

 

Una vida dedicada al universo del mate

 

Para Francisco Scutellá, el mate nunca fue solamente una bebida. Lo entendía como un punto de encuentro, un lenguaje compartido y una costumbre atravesada por historias, creencias, saberes populares y formas de relacionarse.

 

“Lo que tiene que ver con el mate es un mundo dentro del mundo”, había afirmado en una entrevista con Elonce realizada durante el Día Nacional del Mate. En aquella oportunidad explicó que investigaba no sólo los objetos materiales, sino también las tradiciones relacionadas con la yerba, el agua, las rondas y todo aquello que ocurría “entre mate y mate”.

Francisco Scutellá dio la receta para hacer una perfecta curación del mate

 

A través de su trabajo, buscó rescatar el origen y las particularidades de la infusión. Defendía al mate de calabaza como la versión auténtica y recomendaba preparar el agua a una temperatura aproximada de 75 grados. Sus conocimientos se transmitían en entrevistas, encuentros culturales y conversaciones cotidianas con quienes visitaban su museo.

 

El artista llegó a reunir una colección que excedía ampliamente la exhibición de recipientes. Había construido un recorrido por la historia social del mate, sus transformaciones, sus usos y su presencia en distintos ámbitos de la vida nacional.

 

El artesano que convirtió una tradición en arte

 

Scutellá fue reconocido por su particular manera de trabajar las calabazas. Tallaba los mates por fuera y también en su interior, una técnica poco frecuente que convirtió sus piezas en verdaderas obras artesanales.

 

Sus creaciones llegaron a manos de figuras destacadas de la cultura y la política. En una entrevista con Elonce recordó que tuvo como cliente a Fidel Castro y que le regaló un mate a Atahualpa Yupanqui, uno de los máximos referentes del folclore argentino.

 

También fue el creador de los mates que durante varios años entregó el programa televisivo Argentinísima. Aquellas piezas eran obsequiadas a artistas y personalidades invitadas, lo que permitió que su trabajo alcanzara proyección nacional.

 

Otro aspecto relevante de su trayectoria fue la continuidad que dio al denominado “Mate de la Amistad”, una distinción surgida del ámbito tradicionalista y vinculada originalmente con Fernando Ochoa, recordado como “el mensajero del criollismo”.

 

El Mate Criollo Universal

 

Entre sus obras más conocidas se encuentra el Mate Criollo Universal, una escultura de grandes dimensiones que representa uno de los símbolos culturales más arraigados de la Argentina.

 

El monumento fue concebido por Scutellá como un homenaje a la costumbre de compartir la infusión y como una bienvenida para quienes ingresan a Paraná. Su emplazamiento sobre avenida Laurencena lo transformó en una imagen reconocible de la ciudad.

 

La obra fue entregada por su autor a la Municipalidad en 2007. Desde entonces, atravesó distintas intervenciones y permaneció como testimonio del esfuerzo de un creador que buscó colocar al mate en el centro del patrimonio cultural entrerriano.

 

Scutellá sostenía que cada objeto poseía una historia y que el mate era una vía para comprender costumbres, vínculos familiares, encuentros de amistad y momentos cotidianos. Esa mirada fue la que llevó al artesano a estudiar durante décadas una práctica aparentemente simple, pero cargada de simbolismos.

 

El Museo del Mate como espacio de memoria

 

El Museo del Mate fue quizás su proyecto más personal. Allí acumuló una colección formada a lo largo de décadas, con piezas antiguas, mates tallados, bombillas, documentos, fotografías, libros y elementos relacionados con la preparación de la infusión.

 

Quienes visitaban el lugar no sólo observaban objetos. También escuchaban a Scutellá narrar anécdotas, explicar las técnicas de curado y relatar el origen de las piezas. El artesano era, al mismo tiempo, fundador, guía, investigador y guardián de la colección.

 

En noviembre de 2022, durante una de sus últimas entrevistas con Elonce, volvió a compartir sus conocimientos sobre cómo curar y preservar correctamente un mate. Aun con el paso de los años, mantenía intacta su voluntad de transmitir ese saber y de defender una costumbre que consideraba parte esencial de la identidad nacional.

 

Su labor fue reconocida institucionalmente. La Cámara de Diputados de Entre Ríos impulsó una declaración de interés legislativo y cultural para sus obras, destacándolo como un referente de la producción cultural vinculada con las costumbres provinciales, autor de libros y jurado de concursos.

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Escritor, investigador y embajador cultural

 

Además de su trabajo artesanal, Francisco Scutellá desarrolló una importante tarea como escritor y narrador costumbrista. Sus textos estuvieron atravesados por la tradición, las historias populares y el universo del mate.

 

En distintas oportunidades fue presentado como un “embajador” de la infusión. El reconocimiento no respondía a un cargo formal, sino al lugar que se ganó a través de décadas de investigación y difusión.

 

Participó también de iniciativas destinadas a lograr que el mate fuera declarado patrimonio cultural de la humanidad. En esos espacios fue convocado como uno de los principales especialistas y referentes argentinos sobre el tema.

 

Hasta avanzada edad continuó trabajando en su taller. En 2018, con 82 años, todavía realizaba piezas por encargo y recibía visitantes en el museo, donde conservaba mates de distintos tamaños, estilos y procedencias.

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Una huella que permanecerá en Paraná

 

La muerte de Francisco Scutellá marcó la despedida de una figura profundamente vinculada con la memoria cultural de Paraná.

Su legado permanece en el monumento que recibe a quienes llegan a la ciudad, en las piezas que talló, en sus libros, en las entrevistas que concedió y en el enorme archivo reunido dentro del Museo del Mate.

 

También quedará en el recuerdo de quienes compartieron con él una conversación y escucharon sus explicaciones sobre las temperaturas del agua, el curado de la calabaza, las propiedades de la yerba o los rituales de la ronda.

 

Francisco Scutellá convirtió un objeto cotidiano en materia de estudio, creación artística y preservación cultural. Hizo del mate una obra, un museo y un símbolo urbano. Su partida generó tristeza, pero dejó una herencia visible en la ciudad y una historia que seguirá contándose cada vez que alguien vuelva a llenar una calabaza, acomode la bombilla y comparta una ronda.

El Museo del Mate Francisco Scutellá
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