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Merendero Boina de Vasco: crece la demanda y alertan por falta de apoyo estatal

El Merendero Boina de Vasco atraviesa un fuerte aumento en la demanda alimentaria en Paraná. Referentes barriales advierten que la crisis social se profundiza y reclaman mayor presencia del Estado.

11 de Febrero de 2026
La situación de los merenderos. Elonce.

REDACCIÓN ELONCE

En el oeste de la ciudad de Paraná, el Merendero Boina de Vasco vuelve a convertirse en un termómetro social. A casi nueve años de su creación, el espacio comunitario no solo sostiene la asistencia alimentaria sino que enfrenta un crecimiento sostenido en la cantidad de personas que se acercan en busca de ayuda. Según sus referentes, la demanda se incrementó de manera significativa en los últimos meses y cada semana se suman nuevas familias.

 

Actualmente, el merendero asiste a alrededor de 275 personas los días viernes con la olla popular, además de ofrecer desayunos y meriendas durante la semana. A eso se suman personas en situación de calle y jóvenes atravesados por consumos problemáticos que encuentran allí un espacio de contención.

 

“El alimento no alcanza y las filas son cada vez más largas”, explican quienes sostienen el lugar. La preocupación no se limita al plato de comida: también crecen los pedidos de ayuda vinculados a violencia, desempleo y problemáticas sociales complejas.

 

Foto: Elonce.

 

Más que un plato de comida

 

El Merendero Boina de Vasco funciona actualmente en el salón ubicado en la zona norte, detrás de la Comisaría Novena. Allí no solo se entregan raciones de comida, sino que se desarrollan actividades comunitarias y de acompañamiento social.

 

Durante el verano se organizaron colonias de vacaciones en articulación con organismos provinciales, y en marzo comenzarán talleres deportivos como natación y básquet para niños y adolescentes del barrio Anacleto Medina y zonas cercanas como Santa Rita y El Gaucho. La propuesta busca garantizar derechos básicos y ofrecer alternativas de recreación fuera del entorno cotidiano.

 

Además, el espacio trabaja en conjunto con la rama “Vientos de Libertad” del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), abordando consumos problemáticos desde una perspectiva comunitaria. El acompañamiento incluye contención emocional, orientación familiar y seguimiento terapéutico.

 

Foto: Elonce.

 

Crisis económica y ausencia de políticas públicas

 

Los referentes del Merendero Boina de Vasco sostienen que la crisis económica impacta directamente en el territorio. En los últimos meses comenzaron a acercarse personas con empleo formal que, aun así, no logran cubrir sus necesidades básicas.

 

Si bien reciben refuerzo alimentario a través del programa municipal Copa de Leche y colaboraciones esporádicas de campañas solidarias, aseguran que los recursos son insuficientes. La mayor parte del sostenimiento proviene de donaciones vecinales y de la autogestión.

 

“Sentimos un abandono en las políticas públicas en el territorio. Cuando el Estado se retira, otros actores ocupan esos lugares”, advierten. En ese contexto, también alertan sobre el avance de economías ilegales vinculadas al narcotráfico, que complejizan aún más la realidad barrial.

 

Foto: Elonce.

 

Contención, voluntariado y proyectos

 

El equipo está compuesto por unos 15 voluntarios estables, número que se amplía a 20 o 25 personas si se suman jóvenes que participan en procesos terapéuticos y colaboran en tareas comunitarias. La dinámica cotidiana implica no solo cocinar y distribuir alimentos, sino también escuchar, orientar y acompañar situaciones de extrema vulnerabilidad.

 

Entre los desafíos para este año se encuentran la posibilidad de obtener un comodato formal del espacio que utilizan y lograr mayor reconocimiento institucional. También proyectan actividades recreativas abiertas, como festejos de carnaval y jornadas comunitarias en plazas del barrio.

 

Merendero Boina de Vasco: crece la demanda en Paraná
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